2015 Elecciones Generales

El PSOE se juega su capacidad de gobernar con Sánchez a la cabeza

  • El candidato socialista confía en poder pactar para llegar a Moncloa sin ganar las elecciones

Las elecciones generales supondrán para el PSOE la oportunidad de volver al Gobierno de la mano de su candidato, Pedro Sánchez, después de cuatro años de travesía del desierto, aunque en caso de derrota y unos malos resultados, los socialistas podrían verse abocados a una nueva crisis interna.

Sánchez asume el reto con la convicción de que será el nuevo presidente porque considera que España necesita un cambio y la única opción pasa por el PSOE, aunque consciente de que precisará el apoyo de, al menos, Ciudadanos o Podemos. "Sólo contemplo la medalla de oro", ha asegurado el candidato, aunque las encuestas vaticinan que será la segunda o tercera fuerza.

Para los socialistas el escenario apunta a un empate técnico con el PP que deja las puertas abiertas a una alternativa en caso de que Mariano Rajoy, si gana, no encuentre socio de gobierno. Sánchez se ha volcado en insuflar optimismo, aunque en las últimas semanas se ha instalado una sensación de incertidumbre por la deriva que ha tomado la campaña.

La crisis política de Cataluña y la repercusión de los atentados de París han dejado relegados asuntos como los recortes o la corrupción con los que el PSOE cree que puede erosionar a Rajoy y despertar la conciencia de los electores. El empuje de Ciudadanos y la competencia por la izquierda de Podemos tampoco han dado tregua a los socialistas, que temen cosechar un resultado peor al que tuvo Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011.

Con una estimación de voto por debajo de los cien diputados, Sánchez se aferra a que existe una mayor oferta electoral y a que sólo lleva año y medio en el cargo para reclamar su continuidad en caso de derrumbamiento. Sin embargo, con la celebración del congreso del PSOE en los primeros meses de 2016, las espadas quedarían en todo lo alto si Sánchez no logra "jubilar" a Rajoy.

En el todo o nada, Sánchez confía en que aun con un mal resultado, como ocurrió en los comicios autonómicos y municipales de mayo, el PSOE tenga margen de triangular una combinación para mantener viva la esperanza de volver a la Moncloa, una vez que ha dejado claro que no tiene por qué gobernar la lista más votada.

Después de haberse entregado en cuerpo y alma desde que fue elegido secretario general, Sánchez está echando el resto para divulgar su propuesta de cambio. El PSOE asegura que su oferta es una hoja de ruta para la modernización de España a medio plazo, que tenga como base una nueva política económica asentada en una reforma fiscal más justa y que, a través de nuevos impuestos, genere más ingresos que acaben con los recortes en los servicios sociales.

También llevan como bandera electoral un catálogo de medidas de regeneración democrática y de lucha contra la corrupción, además de la propuesta de poner al día la Constitución para sentar las bases de un nuevo modelo de convivencia que solvente el problema catalán. Al mismo tiempo, el PSOE promete derogar algunas de las iniciativas estrella del Gobierno de Mariano Rajoy, como la reforma laboral, la ley de educación o la de seguridad ciudadana.

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