“Antes de venir a España pensaba que todo era flamenco, toros y paella”

Chelsea Anthon | Fundadora de la Sherry Week y CEO de Chelsea & Co.

El vino de Jerez cambió la vida de esta australiana afincada en España, donde estableció su residencia hace 11 años para dar a conocer al mundo "el verdadero sherry" y despojarlo de su mala fama como el vino dulce de la abuela

Chelsea Anthon, formadora homologada en vinos de Jerez y experta en marketing digital.
Chelsea Anthon, formadora homologada en vinos de Jerez y experta en marketing digital. / Manuel Aranda

Esta experta en marketing digital de ascendencía gallega no sabía nada de vinos, “sólo beberlos”, antes de establecer su residencia en España. Once años después, la fundadora de la International Sherry Week regenta una agencia creativa de digital first enfocada en exclusiva a vinos y spirits. Los vinos de Jerez, de los que es formadora homologada por el Consejo Regulador, le despertaron su pasión por el mundo del vino, sobre los que amplió su formación con el título WSET (Wine & Spirits Education Trust) y un curso de vinos de España. Además de los vinos, confiesa que yo soy de “Rock & Roll”, en alusión a que le gustan los retos y clientes difíciles, que aprendió a gestionar cuando trabajó para Britney Spears en Australia.

–¿Cómo fue su primer contacto con España, país natal de su padre?

–Vine por primera vez cuando tenía 20 años para enterrar a mi padre en Galicia. Entonces yo era una ignorante sobre la cultura española, pensaba que todo era flamenco, toros y paella, y tampoco sabía una palabra de español, pero cuando vine se despertó en mí el interés por conocerlo todo.

–¿Cuándo decidió venir a vivir a España?

–Después de aquel viaje me dije, algún día viviré en España. Años después me salió la oportunidad de trabajar en Estocolmo o Nueva York, pero como quería estar cerca de España elegí la capital sueca, donde estuve tres años, tras los que pensé en volver a Australia. En Estocolmo acudía a clases de español en el Instituto Cervantes. Fui una mala inmigrante porque no aprendí sueco -risas-, pero allí conocí a un español que me ofreció su casa en Vejer para descansar unos meses.

–De eso hace once años, y aquí sigue...

–Pues sí. Vine para estar de tres a seis meses y terminé vendiendo mi piso en Sidney para comprarme una casa en Vejer, donde tuve mi primer contacto con los vinos de Jerez, no el vino dulce que le robaba a mi abuela para emborracharme de adolescente y del que no tenía un buen recuerdo.

–¿Cómo fue aquel primer encuentro con el jerez?

–En Vejer conocí a Annie B, una escocesa formadora homologada de los vinos de Jerez que tiene una escuela de cocina española y que está enamorada de todo lo de aquí. Un día me ofreció un vino de Jerez, pero le dije que no quería sherry porque no me gusta el vino dulce. Eso fue a finales de 2013 y fue mi primera clase con el verdadero jerez, porque ella insistió y me dijo: “Estoy harta de que la gente piense siempre en el sherry como un vino dulce, tienes que aprender qué es el verdadero jerez”.

"Vine para unos meses, pero al poco vendí mi piso en Sidney para comprar una casa en Vejer”

–¿Y qué pasó?

–Me sirvió una copa de fino con un trozo de queso payoyo y una anchoa encima. Pensé, voy a probarlo y aquello fue una bomba en mi boca. Me sorprendió por completo, estaba riquísimo y no podía entender cómo hasta ese momento nadie me había abierto los ojos sobre el jerez. El fino con el payoyo y las anchoas despertó mi interés por estos vinos, sobre los que Annie me contó toda la historia, su relación con Reino Unido, el robo de botas del pirata Francis Drake…

–Para una experta en marketing digital, es un filón...

–Así fue. Empecé a buscar más información en internet, pero en 2013 no había casi nada, sólo información muy básica y con imágenes de los años sesenta. Empecé a visitar las bodegas y también encontré en Twitter a personas de distintas partes del mundo interesadas en el jerez y que en Estados Unidos, por ejemplo, se estaban haciendo cosas muy chulas con el jerez en coctelería.

–Con esos mimbres se le ocurrió crear el Sherry Day.

–El Sherry Day fue un passion project, porque en ese momento todavía no pensaba en quedarme en España. Era como una excusa para conocer el vino de Jerez y las bodegas, pero siempre con la idea en mente de volver a Australia. Pero un año después, en 2014, vendí mi piso en Sidney para comprar mi casa en Vejer. Vi que el jerez es oro, hay un montón de historias que contar a su alrededor, su gran conexión con la gastronomía y la mixología, su relación con América, la reina Isabel II, Shakespeare… Así que, con ayuda de mi marido Michael, que es un crack en diseño digital, me puse a crear contenidos y a conectar la comunidad de sherry lovers para dar a conocer el verdadero sherry.

"Tenía muy mal concepto del sherry como el vino dulce de la abuela hasta que probé el jerez verdadero"

–Y del Sherry Day se pasó a la Sherry Week...

–En junio de 2014 hicimos la primera Sherry Week, también por nuestra cuenta, porque vimos que un día era poco tiempo. Al año siguiente, coincidiendo con el 80 aniversario del Consejo Regulador, empezamos a trabajar juntos y la edición fue un éxito, lo que dio pie a ampliar la colaboración para la transformación digital de los vinos y el Brandy de Jerez con la creación de la web del sherry, la primera con el dominio .wine, que se lanzó en septiembre de 2015.

–¿Qué balance hace de estos 11 años?

–Los vinos de Jerez han cambiado mi vida por completo. Empecé como consultora y, después del Covid, decidimos crear una agencia de marketing digital dedicada en exclusiva a vinos y spirits. La empresa –Chelsea & Co.–, trabaja con varias bodegas de Jerez como Williams & Humbert, Sánchez Romate o Lustau, y tenemos diez empleados en nómina, una locura –resopla–. La sede está Barcelona, pero hay dos personas que teletrabajan desde Jerez ,una en Málaga y otra en Valencia. También cuento con 15 freelancers especializados en fotografía, coctelería, expertos en SEO para recetas…

–Imagino que los inicios fueron duros.

–Tuve que trabajar muy duro para ganarme la confianza del Consejo Regulador y las bodegas, pero mereció la pena. Ahora estoy llevando todo el tema de marketing para el sherry en Reino Unido y estoy organizando un viaje para un grupo de periodistas foodies (de gastronomía) en Vinoble –el Salón de los Vinos Nobles que se celebra en Jerez–, y las bodegas a las que he llamado me han abierto sus puertas para adaptarse a lo que necesitemos. Me he sentido muy orgullosa, porque noto que me he ganado el respeto de las bodegas con mi trabajo. Además de la Sherry Week, llevo las redes sociales de las Denominaciones de Origen del vino de Jerez, la Manzanilla y el Brandy de Jerez, para las que hacemos todo el ecosistema digital, el contenido, fotografías, infografías, el blog, la newsletter… y también estoy gestionando una campaña bastante fuerte en Reino Unido para promocionar el cream y cambiar su imagen anticuada de vino dulce de las abuelas.

–¿Piensa en volver algún día a Australia?

–Ahora mismo no. Estamos enfocados en la agencia, haciendo mucha formación en recursos humanos, porque mi equipo es lo más importante. Ahora vivo en Barcelona, pero echo mucho de menos mi Vejer, donde me gustaría pasar más tiempo. Y tengo claro que nunca voy a vender mi casa de allí.

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