La crítica

El cante de Jerez hecho mujer

  • Melchora Ortega triunfa en El Alcázar con un repertorio de cante memorable

El Palacio de Villavicencio de El Alcázar acogió ayer por la tarde un recital de cante de una artista que tiene mucho que decir en el flamenco y que aprovecha cada oportunidad que le dan en su tierra. Melchora Ortega encandiló al público desde el primer momento, en pocas ocasiones podemos disfrutar de una artista tan completa y profunda como ella, de un cante sin colorantes ni conservantes.

La jerezana, tras una larga etapa sin aparecer por Jerez, llegaba a la cita con toda la ilusión posible y con ansias de demostrar, por si alguien lo dudaba, la capacidad de transmisión que atesora. De una forma tradicional y sin tener que recurrir a más que su cante y su baile, la artista expuso todos los conocimientos que posee.

En el escenario, Melchora es una mujer de carácter, con un temperamento que provoca seguridad y garantía. La de ayer fue una de las apariciones más fructíferas de la jerezana, y la respuesta del público fue unánime desde el principio.

Apareció paseando el cante por martinetes y tonás desde la puerta hasta el tablao que presidía la sala. De una manera inusual, los asistentes sintieron la cercanía del flamenco sin necesidad de megafonía ni instrumentos.

La presencia de David Lagos, su esposo, fue palpable en los guiños que ambos se dedicaron, con piropo del cantaor jerezano incluido, que desató la sonrisa del personal: "¡Qué guapa estás, Melchora!"

Continuó la cantaora por tangos, haciendo alusión a los que hacía Tío Borrico. Melchora es de esas artistas que cantan y bailan, y en esta variante demostró estar sobrada de recursos, tanto en una como en otra faceta. Llegó el turno de la soleá. Hizo un repaso a las de Jerez y Alcalá pasando por Triana. La simpatía que derrochaba la cantaora hasta el momento quedó en un segundo término, aportando seriedad y respeto a los cantes más primitivos.

Fue entonces cuando se introdujo en su "palo preferido", la seguiriya. Si un artista flamenco domina este palo, seguramente hará lo propio con el resto de estilos. Se acordó de Tío José de Paula, Terremoto y del macho de Cepero. La respuesta no se hizo esperar con una larga tanda de aplausos, con incluso alguna gente en pie.

Una vez toreado lo más complicado, regaló un par de fandangos naturales. Como buena jerezana se explayó por bulerías con el acompañamiento brillante de Juani de la Isla a la guitarra. Era tal la entrega y disfrute de Melchora que hasta hizo bailar a sus palmeros. Dos seguros de vida que acompañaron a la cantaora de manera formidable, señal de la calidad del espectáculo que ofreció en Villavicencio. Al acabar, propios y extraños destacaron el éxito cosechado por la artista jerezana, que aprovechó la ocasión para brindar su nuevo repertorio al público, como prometió en la previa.

Cante

Melchora Ortega    

Cante: Melchora Ortega.  Guitarra: Juani de la Isla. Palmas: Manuel Cantarote y Diego Montoya. Día: 5 de marzo. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Lleno.


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