La crítica

El cante de raíz de Antonio Agujetas

  • El menor de los Agujetas ofreció un recital de auténtico lujo insistiendo en sus raíces con los cantes por soleá, seguiriya y martinete

El cantaor Antonio Agujetas vuelve a los escenario sin perder un ápice en su tarea de transmisión. Fue el pasado noviembre cuando reapareció oficialmente en la Peña la Bulería, día que se confirmó como un artista de sangre y raza, de genes y raíz. Esta vez su actuación tuvo lugar en la Guarida del Ángel, local que ha programado una suculenta variedad de espectáculos flamencos durante el Festival de Jerez. 

 

Son pocos los que hoy día, se pueden contar con los dedos de la mano, tienen la facilidad comunicativa que tiene Antonio Agujetas a la hora de expresarse en un escenario. 

 

Acompañado a la guitarra de su primo Domingo Rubichi, unos de los mejores guitarristas para acompañar que tiene Jerez, el menor de los Agujetas ofreció un recital de auténtico lujo insistiendo en sus raíces con los cantes por soleá, seguiriya y martinete. Por aquí no hay quien los ganes.

 

Decía Manuel Torre que "todo lo que tenga 'soníos' negros tiene duende", una afirmación aplicable a Antonio, cuyo eco enduendado traspasa lo meramente físico y sensitivo para llevarte a un mundo desconocido en el que el alma juega un papel fundamental. Basó su recital en un repertorio habitual en su familia en el que destacaron las malagueñas, los fandangos y las bulerías. Subieron para acompañarlo a las palmas Eva y José Rubichi, desde el público, mientras su hermana Dolores y  Capullo de Jerez vivieron la velada con especial vehemencia y admiración. 

 

El cante hay que sufrirlo y Antonio de eso sabe bastante. Te causa una sensación única y provoca que el duende salga de su escondite secreto para volverse loco en la lucha del cante.

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