Antonio Flores | Hacedor de vinos de González Byass

"La situación me inspira para hacer un vino que potencie la resistencia"

  • El enólogo de Tío Pepe ha superado los obstáculos para crecerse en su trabajo

  • Se siente un privilegiado y pese a las dificultades del momento, lanza un mensaje de optimismo a los jerezanos

Antonio Flores brinda con una copa de Tío Pepe en Rama, cuya nueva saca acaba de presentarse. Antonio Flores brinda con una copa de Tío Pepe en Rama, cuya nueva saca acaba de presentarse.

Antonio Flores brinda con una copa de Tío Pepe en Rama, cuya nueva saca acaba de presentarse.

La saca 2020 de Tío Pepe en Rama es la culminación del trabajo desarrollado por Antonio Flores junto a su hija Silvia en condiciones excepcionales por el estado de alarma, momentos de dificultad en los que el enólogo de González Byass o hacedor de vinos –como prefiere denominarse– ha encontrado la paz en la quietud de la bodega, que en condiciones normales, recibe la visita de hasta mil enoturistas al día.

El cuerpo le pide en la situación actual hacer un vino que “potencie la resistencia”, que transmita la entereza y capacidad de los jerezanos para adaptarse al duro confinamiento entre otras limitaciones que impone la emergencia sanitaria.

El Tío Pepe que corre por sus venas en lugar de sangre, según presume, le da fuerzas para seguir haciendo su trabajo con humildad y con idea de poder legar a su hija los conocimientos de un enólogo tan emblemático como admirado, pero que no se considera una estrella. “En Jerez no hacemos vinos de autor; nuestra responsabilidad es dejar a las próximas generaciones la herencia intacta de unos vinos con el encaste que, yo que soy taurino, me gusta decir que tiene cada bodega”.

¿Se siente un privilegiado por poder seguir trabajando y en un espacio como González Byass?

Por supuesto. En las dos semanas de cese de la actividad no esencial, que no afectó al mundo del vino porque forma parte de la alimentación, me he sentido un privilegiado. Hemos trabajado con todas las garantías y la clasificación final del Tío Pepe en Rama, que he aprovechado para hacerla con mi hija Silvia, me ha cogido en esta situación. Venenciando con guantes, no con mascarillas porque sería imposible, y cada uno con su copa para catar bota por bota de las 200 previamente seleccionadas y de las hemos clasificado 69 para la saca. Ha sido muy bonito hacerlo en una bodega absolutamente silenciosa, aunque producción ha seguido trabajando con las debidas medidas de protección. Estamos ante una edición de Tío Pepe en Rama excepcional y el vino está espectacular, porque la flor se ha mantenido activa e intensa.

Esta quietud de la bodega, ¿se va a reflejar en los vinos?

A mi me da paz, pero no quiere decir que eso influya en los vinos. González Byass hay días que recibe mil visitas, pero que duda cabe que las condiciones en las que están ahora los vinos son las ideales.

"Con una copa de jerez, el vino que cura el alma y alegra el corazón, en momentos de debilidad nos venimos arriba seguro"

Usted que es una persona pasional, ¿no echa en falta ese bullicio de gente?

–Echo en falta todo, porque el vino, fundamentalmente, es comunicación. Echo de menos el contacto con la gente, las catas en directo... Nos hemos reconvertido, porque estamos haciendo catas online, pero no es exactamente igual, al menos para mí que me gusta expresar lo que es tu vino y ver cómo lo disfruta la persona que tienes delante. También me acuerdo mucho de la hostelería en estos momentos. Somos un país que vive del turismo y de los servicios, que lo están pasando muy mal, pero desde González Byass, indudablemente, vamos a echarles una mano porque forma parte de nosotros.

Se olvida de la Feria.

La Feria para González Byass es un escaparate, no un negocio. Aproximadamente en Feria vendemos unas 12.000 cajas, unas 200 botas, pero hacemos una inversión muy importante porque es una gran promoción. Es casi más el valor intangible de lo que somos capaces de comunicar en la Feria que el valor real entre gastos y ventas. Veremos si podremos celebrar la Feria en octubre, lo veo difícil, pero si es así nos volcaremos de la misma forma, como con Vinoble, que también se ha perdido este año, en el que había muchas ganas.

Desde el punto de vista personal y familiar, ¿cómo lleva el confinamiento?

Lo estamos llevando como podemos. Soy una persona optimista y me gusta transmitirlo, pero hay gente que lo está pasando verdaderamente mal y no sólo por temas de salud.

El hacedor de vinos venencia en manos y con guantes por exigencia del estado de alarma. El hacedor de vinos venencia en manos y con guantes por exigencia del estado de alarma.

El hacedor de vinos venencia en manos y con guantes por exigencia del estado de alarma.

"Echo en falta todo, el contacto con la gente, las catas en directo... y, por supuesto, la hostelería"

La resaca de la crisis va a ser dura para el sector, precisamente ahora que el jerez parecía remontar el vuelo.

Cada bodega es diferente y tiene una situación distinta. Hay unas que lo van a pasar muy mal, en concreto aquellas que viven de las ferias, como ya dijo el Consejo Regulador. Nosotros tenemos la suerte de que la Feria no es tan importante, pero mientras que el canal Horeca no recupere la normalidad, que duda cabe que es complicado. Se ha potenciado mucho el canal de venta online, pero eso no da volumen, y lo mismo ocurre con las grandes superficies. Para nosotros y para la mayoría de las bodegas, es fundamental la restauración.

Habla de reinventarse, pero González Byass es de las bodegas que más apostaban de antes por las redes sociales.

–Yo digo que ahora tengo más trabajo que antes, porque sigo haciendo el mismo trabajo en la bodega, sigo controlando las soleras, no hemos parado de embotellar... Pero a parte de todo mi trabajo normal y todas las dificultades que conlleva trabajar en unas condiciones tan especiales, está lo que le tengo que dedicar a redes sociales, que también son importante y por eso nos estamos volcando en ello.

¿Cómo se presenta la vendimia?

Ahora mismo estamos en pleno periodo de floración y de cuajo, y en un año tan malo para todo, la verdad es que climatológicamente esta primavera ha venido muy bien. Todo lo que ha llovido ha empapado la tierra, la viña está muy sana y promete ser una vendimia algo por debajo de lo normal, pero cerca. Y sobre todo apunta a una vendimia con mucha calidad.

"Hay bodegas que lo van a pasar muy mal; va a ser difícil mientras no se recupere la restauración"

¿Le inspira la situación actual para hacer un vino especial?

Algo se hará. Creo que tendría que hacer un vino que de alguna manera potenciara la resistencia. Me enorgullezco de mi pueblo y del os jerezanos, porque hemos respetado el confinamiento muchísimo y creo que podremos recuperarnos pronto. El otro día me crucé al chef Ismael Ramos –propietario del restaurante Mantúa, una estrella Michelin– paseando al perro y me dijo que espera abrir a final de junio. A ver si es verdad y que por esas fechas hayamos recuperado la normalidad.

¿Qué mensaje lanza a los jerezanos?

Que tengamos mucha fe en nosotros mismos, en nuestra capacidad de superación. Si no creemos en nosotros mismos, es imposible. Jerez, que estaba empezando a ver un poco color con el turismo y con el movimiento gastronómico que estaba habiendo, se ha encontrado con este bofetón. Evidentemente va a ser difícil, pero como en otras crisis, nos vamos a recuperar y vamos a salir de esta. Y cuando tengamos un momento debilidad, hay que parar y tomarse una copa de jerez, como yo digo, los vinos que curan el alma y alegran el corazón, porque nos vamos a venir arriba seguro.

¿Con qué vino brindará el día del reencuentro?

Con Tío Pepe o con Tío Pepe en Rama –risas–. La última copa de Tío Pepe que tomé en la calle fue en un bar de mi barrio y ya dije entonces que la primera volvería también a tomarla allí.

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