Ciudad

La avenida de Méjico, ‘mon amour’

  • Los vecinos se quejan de los ‘bares musicales’ de la zona y denuncian el mal estado del acerado y la suciedad

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La avenida de Méjico, situada en lo que a simple vista es un entorno privilegiado de la ciudad, continúa siendo una zona muy conflictiva. Los vecinos están ya “cansados” de una realidad que vienen sufriendo desde hace ya varios años y que “les impide vivir en paz”: el ruido continuo y las peleas de los ‘bares musicales’ de la zona. Bares que, según afirman, “tienen licencia de discoteca porque cierran a las siete de la mañana” todos los días de la semana. Algo que los vecinos no se explican “tratándose de una zona residencial”.

Los residentes de la zona reclaman que se ponga fin a esta situación y se preguntan “qué intereses puede haber para que no se les haga caso ante un problema que lleva ya tantos años”. Así, la presidenta de uno de los bloques del edificio Granada, situado en dicha avenida, ha enviado ya tres escritos al Ayuntamiento y continúa sin recibir respuesta. Los vecinos explican que hace ya alrededor de 20 años “en tiempos de otros gobiernos”, puntúan, “dijeron que no iban a dar más licencias de apertura en esta zona porque estaba muy saturada. Pero desde entonces hasta ahora hemos perdido la cuenta del número de licencias que se han dado”.

“Llevamos quejándonos toda la vida”, afirma una vecina a este medio y añade que “no tienen nada en contra de las terrazas y los bares de otro tipo. Al revés, dan vida y nos gusta el ambiente que dan en ese sentido”. Lo que les preocupa es la inseguridad por “las peleas con muchísima frecuencia” y el “ruido continuo que no nos deja dormir” de ese “otro tipo de bares”. Explican que “la Policía unas veces viene y otras no. Y en realidad da igual que vengan porque lo único que pueden hacer es levantar acta si hay algún incumplimiento del horario o intervenir si hay alguna bronca”. Además aseguran que “algunos de los porteros de estos bares tienen verdaderas voces de tenor. Hablan a gritos y las puertas dan unos portazos que nos hacen saltar de la cama”.

Este es el problema principal al que se enfrentan los vecinos diariamente, pero no es el único. Solo hace falta pasear por la avenida para ser conscientes del mal estado del acerado y la suciedad acumulada en el mismo. “Los jardines en cambio están perfectamente cuidados porque son zona comunitaria y lo pagamos nosotros. La acera también la hemos arreglado durante 33 años porque pensábamos que también era zona comunitaria, pero parece que ahora no”.

La situación se agrava en una de las escaleras que da acceso a los edificios y “que ya es hasta peligrosa”. Una de las vecinas explica que “hace unos meses hemos solicitado la licencia de obra para arreglarla, se ha pagado la correspondiente tasa y cuando hemos ido a recogerla nos han dicho que esto no nos pertenecía arreglarlo a nosotros, sino que era del Ayuntamiento, cuando ya lo habíamos arreglado en muchas ocasiones anteriores”. Los vecinos se “han quedado muy sorprendidos” y se muestran indignados porque “ni lo arreglan ellos, ni nos dejan arreglarlo. Son como el perro del hortelano ni comen, ni dejan comer”. Así, se preguntan “si el Ayuntamiento se acordará que era responsabilidad suya cuando alguien sufra un accidente por no estar arreglado”.

A esto se le suma la suciedad provocada por la falta de recogida de los contenedores de basura de la zona. “Como remate tampoco hay buenos servicios”, exponen indignados. “Eso es un contenedor de reciclaje de pilas y están en el suelo porque no caben. Nos preocupamos por ser personas civilizadas juntando todas las pilas de nuestra casa para reciclarlas y no las recogen”. Además de la falta de alumbrado público en la acera de los edificios impares.

Aun así para los vecinos lo más preocupante son “estos bares musicales” que se están “cargando la calle así por las buenas”. Un problema que llevan padeciendo durante años y que está “acabando con la paciencia” de los residentes.

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