Bodegas

‘Fino Camborio en Rama Seleccionado’, un fino amontillado como los de antes

  • Bodegas Juan Piñero rinde culto a los vinos que dieron fama mundial al jerez con este fino de 12 años

  • La saca anual de apenas 2.000 botellas se presenta en botella transparente de 50 cl. 

Botella y copa del Fino Camborio en Rama Seleccionado junto a sus soleras en las bodegas Juan Piñero de Sanlúcar. Botella y copa del Fino Camborio en Rama Seleccionado junto a sus soleras en las bodegas Juan Piñero de Sanlúcar.

Botella y copa del Fino Camborio en Rama Seleccionado junto a sus soleras en las bodegas Juan Piñero de Sanlúcar.

Bodegas Juan Piñero ha recuperado la esencia de los antiguos finos jerezanos, aquellos vinos profundos de larga crianza en los que la oxidación se imponía a la flor y que dieron fama mundial a las bodegas de Jerez, a los que rinde culto Fino Camborio en Rama Seleccionado.

En Rama por su embotellado al natural y Seleccionado por la exquisita y cuidada crianza de este fino amontillado o entrefino, términos abandonados en la Denominación de Origen por motivos de la simplificación del mensaje al consumidor, pero que definen a la perfección un estilo de vino del que ya hay algunos otros ejemplos en el mercado –La Panesa, Fino Perdido–, que enlazan con esa búsqueda de las raíces y la autenticidad.

Precisamente, en esa identidad de fino jerezano viejo reside la grandeza de Fino Camborio en Rama Seleccionado, un fino amontillado con 16 grados de alcohol por concentración natural, al que su menor dependencia de la flor y mayor carga oxidativa aportan textura y profundidad en el paladar, detalla la bodega.

Camborio en Rama Seleccionado declara tener 12 años de edad media –es muy probable que sean algunos más– y, en honor a su corte clásico, su uva Palomino Fino, procede de los históricos pagos jerezanos de Añiña y Macharnudo.

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La menor dependencia de la flor y mayor carga oxidativa aportan textura y profundidad al Fino Camborio en Rama

La innovación llega con el embotellado, que incorpora en su etiqueta delantera un fragmento del Romancero Gitano de Federico García Lorca en el que aparece el personaje Camborio, y se presenta en botella transparente de 50 cl. para poder apreciar el color y naturalidad de este vino en Rama, es decir, sin tratamiento de clarificación ni filtración para mantener intactas todas sus propiedades y disfrutar de toda su esencia organoléptica.

Pese a su carga oxidativa, Camborio mantiene durante sus largos años de envejecimiento la crianza biológica con tan solo una saca y un rocío al año, que en esta ocasión ha tenido lugar a mediados del mes de octubre, para presentarse ante el consumidor con una producción limitada de 2.000 botellas al año, explica Ramiro Ibáñez, enólogo que asesora a Juan Piñero.

Camborio tiene alma de almacenista y comparte raíz con Viña Corrales, el primer fino de la aventura jerezana de Peter Sisseck (96 puntos Parker), quien precisamente compró en 2017 a Juan Piñero una parte de las soleras del Fino Camborio y la bodega de San Francisco Javier en la que se criaban en Jerez.

La diferencia radica en el estilo y la edad, mucho mayor en el caso de Camborio, cuya saca se realiza directamente de la solera, 21 botas a las que se suman otras tantas por cada una de sus dos criaderas, y que ahora reposan en la matriz de la bodega Juan Piñero de Sanlúcar.

El lanzamiento es la culminación de un proceso iniciado por Juan Piñero antes del traslado de la solera a Sanlúcar “en busca de este fino antiguo, con más estructura y profundidad”, señala el enólogo.

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