Fundación Vicente Ferrer Dos casas para discapacitados en la India en honor a Francisco Valencia

  • Su mujer, Teresa Garrido, continúa dedicada a la Fundación Vicente Ferrer y desde hace unos días una aldea de Andhra Pradesh tiene dos viviendas en homenaje a Valencia

No fue fácil volver. No sin él. Pero Teresa Garrido ha vuelto a demostrar su amor por la India, por la Fundación Vicente Ferrer y sobre todo por su marido, Francisco Valencia. Tres días antes de que se declarara el estado de alarma por coronavirus, Teresa volvió a España tras inaugurar dos nuevas casas para discapacitados en Setturu, una aldea en el distrito de Anantapur del estado indio de Andhra Pradesh.

"Hemos construido dos nuevas casas de discapacitados en honor a Paco. Una se la he regalado yo y otra de sus amigos. Nosotros al principio empezamos haciendo escuelas, pero en los últimos años nos dedicamos a estas casas, nos motivaba mucho y cuando se inauguraban era una cosa tan impresionante...", cuenta Teresa. 

"Volver fue de vértigo, no sé cómo fui capaz. Llevaba como 20 años viajando allí con Paco, viendo a nuestras niñas apadrinadas... Ir sin él fue... -se le quiebra la voz por emoción-, pero era un reto y tenía que superarlo. Me hizo bien y Paco desde el cielo estará muy orgulloso de lo que se está haciendo". Una de las viviendas era para un niño ciego de nacimiento, que vive ya en la nueva casa con sus padres, y la otra es para una chica "con importantes problemas mentales que vivía en una choza...". 

"A los discapacitados mentales los tienen como escondidos en las chozas, sin educación, pero cuando acceden a una casa 'normal' parece que son aceptados por la sociedad. Es darle vida, un techo", cuenta Teresa. Pone en valor el gran trabajo de la Fundación Vicente Ferrer porque "está trabajando mucho y muy bien. Se están abriendo nuevas zonas, y qué gran manera de atender a la población. La Fundación da gloria porque da la vida por la humanidad".

Garrido recuerda grandes momentos de este último viaje en honor a Valencia, desde el descubrimiento de las placas en las dos casas como el abrazo que le dieron sus niños apadrinados justo antes de la reunión con el profesor. Lo cuenta así: "Yo al profesor siempre le pregunto cómo va cada uno, pero antes de empezar, dice el profesor 'vamos a hacer cinco minutos de silencio por Paco'. Mira, se me ponen los pelos de punto. Si vieras esos niños y niñas abrazándome llorando, y sus padres también en la sala, y después de los cinco minutos todos aplaudiendo... Qué cosa tan bonita. Yo veía a Paco allí. Me vine muy feliz y con la esperanza de volver el año que viene". 

La relación del matrimonio con la ONG suma ya más de 20 años, cuando se “enamoraron” del proyecto de Ferrer en una visita a la India. Desde entonces han organizado cada año algún acto benéfico para recaudar fondos y ayudar en el objetivo de transformar una de las zonas más pobres y necesitadas de la India.

El pasado mes de noviembre se celebró en Jerez un acto con motivo del 50 aniversario de la Fundación, una cita que contó con la presencia de Anna Ferrer. En los días que estuvo en Jerez, este periódico le pudo hacer una entrevista en la que destacó la total entrega del matrimonio jerezano a la Fundación: “Dar dignidad y lograr este cambio en las vidas de las personas se logrado gracias al apoyo que nos han dado muchísimas personas en Jerez, y en toda España. Tere y Paco –referencia cariñosa de Anna Ferrer a Teresa Garrido y Francisco Valencia– son el corazón de la Fundación, son pilares de la Fundación”.

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