Anna Ferrer, presidenta de la Fundación Vicente Ferrer durante su visita a Jerez "En la India la violencia de género es muy bruta. Me levanto cada día por la igualdad"

  • La cooperante dice que la vida digna es "cuando una persona es dueña de su propia vida"

  • "Hay que dar fuerza y confianza a la gente del pueblo para que sean los líderes de su propio desarrollo"

Anna Ferrer, durante la entrevista en Jerez. Anna Ferrer, durante la entrevista en Jerez.

Anna Ferrer, durante la entrevista en Jerez. / Vanesa Lobo

Conversar con Anna Ferrer es un regalo. La presidenta de la Fundación Vicente Ferrer ha estado esta semana en Jerez con motivo del 50 aniversario de la entidad y no dejó a nadie indiferente a su paso por la ciudad. Risueña y con un tono de voz casi hipnótico, Anna Ferrer repasa el trabajo realizado en la Fundación y los retos de futuro, en los que la mujer y la lucha contra la violencia de género toma especial protagonismo.

No titubea al afirmar que la pobreza extrema tiene solución.

No digo que tengamos el único modelo en el mundo para erradicar la pobreza, pero el modelo que tenemos en la Fundación ha tenido éxito. Miles de personas han salido de una pobreza extrema y hoy tienen una vida digna. En el mundo del desarrollo en los años 70 y 80 había un pensamiento común entre todas las ONG internacionales: tenían que ser como más revolucionarias, animar a romper las barreras de discriminación, utilizar la violencia si era necesario... Pero Vicente nos decía siempre que esa no era nuestra forma de trabajar.

¿Cuál es su forma de trabajar?

Vicente nos dijo que nosotros viviríamos a nivel de la tierra, en los pueblos, con la gente. Conocer sus condiciones de vida para ayudarles en todos los ámbitos importantes en el desarrollo y en las áreas importantes de la vida. Puede ser, y recuerdo aquí las palabras de Vicente, que nos lleve 40 años, pero poco a poco y sin tener confrontación y sin violencia, llegaremos al mismo objetivo de romper las paredes de discriminación. Cuando miro atrás, veo que lo que dijo Vicente era la verdad. Hay que dar fuerza y confianza a la gente del pueblo, para que sean los líderes de su propio desarrollo. 

¿Qué es una vida digna?

Uno puede decir tener educación, más ingresos en casa... Pero para mí la vida digna es cuando una persona es la dueña de su propia vida. Que no tiene su vida controlada por los demás, que tiene confianza, sabe de sus derechos y tiene acceso a todas las necesidades básicas. 

Se cumplen 50 años de la Fundación Vicente Ferrer, ¿qué recuerda de los primeros pasos?

Llegamos cuatro personas a Anandapur en el año 1969. Cuatro personas sin dinero, no teníamos fondos, ni organización ni equipo y en medio de la nada. Anandapur era como un semidesierto, una pobreza extrema, todos viviendo en chozas, las personas de casta alta controlaban las vidas de los del pueblo, qué comían, qué decía, qué hacían. En medio de esta nada, Vicente nos convenció de que la pobreza extrema tenía solución. Cada uno de nosotros en el mundo tenemos no sólo la responsabilidad, sino la obligación de poner nuestro granito de arena, ayudar.

Alrededor de 5.000 personas con discapacidad en India han participado este año en el programa de formación en derechos que desarrolla la Fundación.

En nuestros primeros años no trabajábamos con personas con discapacidad, ni las ONG ni el gobierno. Eran personas desaparecidas. Nos dimos cuenta de este grupo cuando queríamos implementar con el Gobierno el primer programa de las vacunas (1987). Nosotros no vamos a desarrollar a una persona, vamos a dar el apoyo. Y estas personas necesitaban toda la confianza para ser los protagonistas de su propia vida. En la India si una persona tiene que pedir al Gobierno una ayuda, que es un derecho, necesita un certificado diciendo que es una persona con discapacidad. Nadie tenía este certificado. Así que nuestro primer trabajo fue que cada persona en Anandapur tuviera este certificado. Después empezamos con una escuela con niños ciegos y no nos creían. Cuando la abrimos sólo teníamos 3 niños. Estaba pensando cómo íbamos a llevar una escuela sin niños cuando Vicente me dijo ‘Anna, necesitamos 10 escuelas’. Ahora tenemos unas 17. Tenemos escuelas primarias, secundarias y centros especializados para niños con discapacidad psíquica y parálisis cerebral.

Pero no acaba ahí su trabajo en educación...

Queremos dar un paso más. Tenemos 17 escuelas especiales pero la solución es la escuela inclusiva. Los maestros en las escuelas del Gobierno no tienen las habilidades para enseñar a estos chicos con discapacidad, pero nosotros tenemos experiencia. Hemos hablado con el Gobierno para, si están de acuerdo, seleccionar entre los dos alguna área administrativa para que todos los maestros tengan una formación. Estamos hablando aún sobre este proyecto pero es una evolución. Antes los padres no sabían que sus hijos podían estudiar, que hay un sistema de braille, que hay lengua de signos... Ahora lo saben. El próximo paso es la escuela inclusiva en todo el Estado.

¿En qué o quién piensa al levantarse para seguir con tanta energía al frente de la Fundación?

Hay que luchar contra la discriminación de género, la violencia de género. Hemos trabajado mucho a nivel socioeconómico con las mujeres, han progresado mucho, poseen propiedades cuando en la sociedad patriarcal son los hombres los que las tienen. Tienen conocimiento sobre sus derechos, las leyes en el país. En los futuros 20 años vamos a hacer un esfuerzo para tener equipos preparados con la gente del pueblo y luchar para esta igualdad. Sé que muchos países en el mundo sufren la sociedad patriarcal, pero en la India la discriminación y la violencia es muy bruta. Me levanto por la igualdad.

También le da especial valor a la ecología.

Sí, me preocupa la sequía y estamos trabajando mucho. El Gobierno ha mejorado sus programas de ecología y medio ambiente, pero sigue siendo una zona en la que no llueve. Hay que buscar maneras de preservar y conservar agua y buscar maneras para mejorar o variar la cosecha. En materia de educación también hay que vigilar muchísimo, a través de los grupos de padres, que las chicas no abandonen la escuela antes del décimo curso, se queden hacer el nivel de Bachillerato y no se concierten los matrimonios siendo jóvenes.

¿Cuál ha sido su mayor éxito?

El cambio en la vida de las personas. Eran esclavos. Cuando hoy en día dicen que vivían en la oscuridad y que la Fundación les mostró la luz... Cuando dicen que ‘nuestras vidas estaban vacías como una página en blanco y hoy en día no creemos que las personas superiores nazcan’... En estas palabras está el cambio en sus vidas. Es el mejor regalo de los 50 años.

¿Qué significa Jerez para usted?

Dar dignidad y lograr este cambio en las vidas de las personas se logrado gracias al apoyo que nos han dado muchísimas personas en Jerez, y en toda España. Tere y Paco –referencia cariñosa de Anna Ferrer a Teresa Garrido y Francisco Valencia– son el corazón de la Fundación, son pilares de la Fundación.

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