Golpe a la economía local, cierra la fábrica de botellas
Sucedió en Jerez
El 26 de noviembre se cumplen 11 años del cierre, después de una extensa vida de más de un siglo
La batalla laboral estaba perdida. El cierre no tenía marcha atrás. Pese a las protestas, con apoyos institucionales, políticos y de casi movilizar a toda la ciudad, el 26 de noviembre de 2009 la única chimenea que seguía despidiendo humo se apagó y con ella el último de los hornos que producía botellas para medio mundo.
La decisión vino, como suele suceder en las multinacionales, de ‘arriba’. Pero ese ‘arriba’ es desconocido, no tiene rostro, salvo por los que envían al frente de batalla para clausurar el negocio y tratar de salir lo más rápido posible de una ciudad que les importara poco y, lo que es peor, de unos trabajadores que se vieron en la calle.
Fueron 83 días de conflicto desde que se anunció el cierre de la factoría, que dejaba más en pelotas a la ciudad en cuanto a industrias que ofrecieran un empleo de calidad y con perspectivos de futuro. De hecho, el comité lo que pudo es negociar los términos del ERE extintivo. Al menos no cejaron en conseguir las mejores condiciones para sus representados.
Ese día se puso fin a 114 años de historia. Corría 1895 cuando el francés André Bocouze fundó ‘La Jerezana’, la primera fábrica de botellas de Jerez. Pocos años después le surgió competencia con ‘La Constancia’, que se levantó junto a la plaza de toros.
Para la economía local fue un tremendo hachazo al perder una de las escasas industrias que poseía una ciudad que cada vez más se veía abocada a vivir del sector servicios, dado que el vinatero había sufrido ya su propia y tremenda reconversión.
En los sectores empresariales de la ciudad, la opinión fue casi unánime: “para la economía de Jerez es un palo muy grande. La fábrica de botellas siempre ha sido un referente en la ciudad”. Al menos, en el ‘sky line’ de la ciudad permanecen erguidas las tres grandes chimeneas como una señal de un pasado más esplendoroso o de un futuro que se quiere volver a alcanzar.
La Feria del Caballo estrenó portada en el año que se inició su gran reforma
Esto es lo que el jerezano se encontró en la entrada principal del parque González Hontoria en la Feria del Caballo de 1987. No se trató de una gran obra como sucede en otras ferias, pero anticipaba los grandes cambios que se llevaron a cabo en el recinto para transformarlo por completo y alcanzar el que hoy en día se disfruta cada mes de mayo, si el Covid lo permite. Fue un diseño del área de Urbanismo, no muy acertado estéticamente. Duró poco ya que la reforma incluyó el cerramiento del parque.
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