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Crisis del coronavirus

Morir en tiempos de coronavirus

  • El decreto nacional reduce considerablemente la presencia de personas en los tanatorios y cementerios, algo que está haciendo vivir situaciones inimaginables para algunas familias

  • Los cultos religiosos o ceremonias civiles se posponen hasta el final del estado de alarma

Una imagen tomada ayer del Tanatorio de Jerez. Una imagen tomada ayer del Tanatorio de Jerez.

Una imagen tomada ayer del Tanatorio de Jerez. / Miguel Ángel González

La muerte de un ser querido es por sí un momento doloroso y trágico durante nuestra vida, un momento que a veces se hace menos duro gracias al calor y al apoyo de los familiares y amigos. Sin embargo, desde que se decretó el estado de alerta en nuestro país a causa del coronavirus, este trance es mucho más complicado aún. 

Afortunadamente, en Jerez apenas han fallecido pocas personas por este contagioso y letal covid-19, y los protocolos en estos casos son restrictivos al máximo. Pero, ¿y qué ocurre con el resto de personas que, por desgracia, fallecen estos días?

"Si ya es duro que una persona cercana se muera, imagínate cuando pasa todo esto", explica Juan (que prefiere mantener el anonimato) tras lo sucedido en los últimos días con el fallecimiento de su padre.

Con la publicación en el BOE del decreto en el que se declaraba el estado de alarma en el país, los tanatorios y los cementerios mantienen una serie de medidas con el fin de acotar riesgos potenciales de contagio. Así, desde entonces, el tanatorio de la ciudad no permite la presencia de demasiadas personas en cada sala, incidiendo principalmente en mantener las distancias entre empleados y usuarios.

Hasta hace unos días, en Jerez se permitían sólo la presencia de siete personas, pero tras el último decreto, el del pasado lunes, la presencia se ha reducido a tres. Precisamente sobre esta circunstancia se expresa la empresa responsable del Tanatorio de Jerez, Albia, que en palabras de Daniel Palacios, director de negocios, “no creemos que el nuevo Real Decreto restrinja más movimientos en las familias para poder acudir a las ceremonias de despedida en los velatorios, porque las familias ya estaban siendo tremendamente comprensivas y responsables. De hecho, en las últimas semanas, la afluencia de usuarios había descendido en todas nuestras instalaciones”.

“En este sentido, -prosigue-estamos preocupados por la parte emocional porque las familias lo están sufriendo, y entendemos que el duelo y sus ritos deben salvaguardarse. Lamentablemente es una situación excepcional y las familias son muy comprensivas. Es por eso que Albia ofrece medidas alternativas como pueden ser las ceremonias en streaming, además de reservar los homenajes para cuando sea posible celebrarlos”.

"A nosotros nos dijeron que como máximo podían venir siete personas, pero que cuantas menos, mejor. Estuvimos sólo los hermanos, porque la gente no quiere salir de casa, es normal", recuerda Juan.

Sin misa ni responso, los familiares son citados media hora antes del inicio de cada incineración, en el caso de que así sea, para evitar hacer coincidir a mucha más gente en las instalaciones. Todo sigue un protocolo riguroso, que convierte en este hecho luctuoso en algo diferente a lo que estamos acostumbrados.

Lo mismo ocurre en el Cementerio Nuestra Señora de la Merced para el que la comitiva en cada entierro se ha reducido a un máximo de tres personas, según recoge el BOE del pasado lunes en el que se certifica que en el enterramiento o despedida para la cremación de la persona fallecida, se permitirá la asistencia de tres familiares o allegados, además, en su caso, de la persona asimilada de la confesión respectiva para la práctica de los ritos funerarios de despedida del difunto. Estas personas deberán respetar siempre la distancia de uno a dos metros entre ellas. "Es una experiencia extraña, y yo diría que casi surrealista, porque te ves solo con los operarios municipales, es muy duro".

El decreto del 22 de marzo permite incluso, aunque de manera temporal, que no se aplique la tradicional norma de esperar 24 horas desde el fallecimiento, buscando así una mayor agilidad en este proceso (pensado principalmente para los casos con coronavirus). Según el BOE, esta medida excepcional y temporal se aplicará a todos los cadáveres, independientemente de la causa del fallecimiento, manteniéndose durante toda la vigencia del estado de alarma, lo que incluye sus posibles prórrogas.

La familia se enfrenta así a una situación difícil, sin velatorio, ni misa o responso, aunque en este caso, al no haber coronavirus por medio, sí pudieron despedirse del fallecido. "Todo es muy frío, aunque contrasta con la cantidad de llamadas y mensajes que hemos tenido". Hasta en nuestra forma de despedirnos de los seres más queridos, este covid-19 está provocando cambios.

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