JESÚS RODRÍGUEZ| NUEVO PRESIDENTE DE CRUZ ROJA ESPAÑOLA EN JEREZ “No caben leyes ni restricciones de ninguna clase a la hora de atender a los inmigrantes”

  • Se ha empeñado en hacer más visible toda la labor que Cruz Roja realiza y seguir creciendo en proyectos, socios y voluntarios

  • Defiende a ultranza y "por humanidad" la ayuda a los inmigrantes

El nuevo presidente del comité local de Cruz Roja Española, Jesús Rodríguez. El nuevo presidente del comité local de Cruz Roja Española, Jesús Rodríguez.

El nuevo presidente del comité local de Cruz Roja Española, Jesús Rodríguez. / VANESA LOBO

Es desde hace dos semanas el nuevo presidente de la asamblea local de Cruz Roja Española, en sustitución de Evaristo Babé, que dejó el cargo tras seis años al frente. La institución no le es ajena a este reconocido abogado, profesor y escritor, que ha ejercido con anterioridad como vicepresidente primero de la misma. Además su vinculación viene de más atrás cuando en el máster que imparte en la Universidad sobre Derecho Humanitario incluyó como uno de los temas más importantes a la Cruz Roja. "Fui aprendiendo entonces que la Cruz Roja era más de lo que yo conocía, y después con el tiempo he ido ampliando mis conocimientos. Cuando Evaristo propuso a mi mujer como vicepresidenta me integré aún más y luego me designó a mi como vicepresidente. Por eso sé perfectamente lo que me traigo entre manos y tengo que dedicar todo mi esfuerzo a ello”, asegura.

¿Cómo afronta entonces esta nueva etapa como presidente?

–Primero, como es lógico, con ilusión, con responsabilidad y sobre todo, conociendo perfectamente el patrimonio inmaterial que se deja en mis manos, que es fruto del trabajo del comité ejecutivo anterior y sobre todo, del personal técnico de la asamblea local y fundamentalmente, de los socios y los voluntarios.

¿Qué queda por hacer en una institución tan consolidada y con tanto prestigio como Cruz Roja?

–Yo creo que lo primero que queda por hacer es que la sociedad conozca perfectamente los proyectos que se están realizando en la Cruz Roja a nivel local. Cuando alguien piensa en Cruz Roja piensa en una ambulancia o en un coche atendiendo a las personas en extrema vulnerabilidad o en todo caso, en su labor en las playas y poco más. De lo que se trata es de que la sociedad conozca que eso solo no es ni siquiera la punta del icerbeg de lo que hace Cruz Roja. Hay mucho más: la atención a los mayores, a los menores, a los menas, hay mucha actividad que contar, porque nadie puede respaldar lo que no se conoce.

–¿Cruz Roja se ha vendido entonces mal?

–Es que también tenemos todavía en la cabeza que presumir de logros parece que es poco social, en vez de cacarear las cosas y eso un error. Hay que comunicar todo lo que se hace y el socio también debe conocerlo.

Es verdad que Cruz Roja dejó hace mucho tiempo de dedicarse como prioridad a la asistencia sanitaria con sus ambulancias o al capítulo puramente asistencial.

–Sí, no es ahora lo principal. Por ejemplo, se desconoce los grupos de voluntarios que se dedican a acompañar a los mayores que llamamos de soledad no deseada. Les llevan incluso en vehículos adaptados para que vean el entorno social, ahora en Navidad, el encendido, en Feria. Otro ejemplo, se sabe el trabajo con las personas en extrema vulnerabilidad con el vehículo que da comida y bebida a los ‘sin techo’, pero se desconoce que además en la propia sede hay un servicio de ducha y de lavandería, o el reparto de alimentos básicos, que realizamos tres entregas al año, o la ayuda a personas con una gran necesidad para que puedan pagar sus facturas, siempre por supuesto con la valoración de una trabajadora social. Y luego el tema del empleo, la formación que se da a menores de 30 años para su integración laboral. Este programa tiene mucho éxito.

El presidente de Cruz Roja, en un momento de la entrevista. El presidente de Cruz Roja, en un momento de la entrevista.

El presidente de Cruz Roja, en un momento de la entrevista. / VANESA LOBO

En una época en la que han proliferado tantas ONGs, será complicado incluso para Cruz Roja hacer llegar sus proyectos o captar nuevos socios.

–Bueno, yo creo que todo el mundo lleva Cruz Roja en su corazón, quizá porque lleva aquí 100 años. Tenemos un número de socios importante, son 3.760 y tenemos nada menos que 650 voluntarios. Es decir, que efectivamente la actividad que realizamos se comparte con otras asociaciones pero Cruz Roja tiene su propio sello y creo que goza del aprecio de mucha gente. No cuesta mucho trabajo conseguir un socio, aunque vamos a iniciar una campaña de captación de socios y sobre todo, de voluntarios, ofreciéndoles al socio que aporte una cantidad moderadísima de dinero y a los voluntarios, un poco de tiempo semanal, si es una hora pues una hora. Nada de grandes proyectos que la gente inicia con ilusión y al poco lo deja porque tiene que compartir el tiempo con otras cosas.

–Porque nunca sobran los voluntarios.

–Nunca, sobre todo, porque queremos iniciar nuevos proyectos relacionados principalmente con la integración de discapacitados y con el medio ambiente, que son objetivos de la Cruz Roja Española, pero hay que ir desarrollándolos y yo me propongo iniciarlos en este periodo. Creo que también es importante la prevención porque cuando se habla de cambio climático se habla de verdaderos cataclismos, pero aquí tenemos un cataclismo cada pocos años que es la inundación de La Greduela, Las Pachecas. Cuando pasa todo está organizado entre Bomberos, Policía, ProtecciónCivil, pero después hay una parte humana. Si hay una prevención, el mismo día que se produzca el cataclismo pueda resolverse la situación. Tenemos que estar prevenidos.

"Creo que todo el mundo lleva a Cruz Roja en su corazón. Tiene su propio sello y goza del aprecio de mucha gente”

–¿Y es preciso un voluntariado formado o no es una condición?

–El voluntario se forma en Cruz Roja. El voluntario perfecto, para mí, es la persona que toma prestados los problemas de los demás, en lugar de prestar los suyos a los otros. Y eso es lo primero que tenemos que sembrar en la mente del voluntario y creo que el que llega ya esa semilla la tiene. Ahora, lo que hay que hacer es formarle técnicamente porque sólo con la buena voluntad no sirve, aunque es fundamental.

– ¿Cómo se ve desde Cruz Roja la situación de la ciudad?

–Más que desde Cruz Roja, mi percepción, más personal que institucional, es que estamos en una ciudad que por los números parece empobrecida pero por la apariencia no lo parece tanto. El hecho de que la gente tenga un sentimiento negativo o poco esperanzador no tiene sentido, tenemos una ciudad que puede volver a alcanzar las cotas que tuvo en su momento porque tenemos unos productos únicos en el mundo. Además somos una sociedad muy involucrada en la cuestiones sociales. Aquí, donde hay tantas calles con nombres cuyo único título es el mérito desconocido no se entiende que no tengan un monumento los miles de voluntarios que hay en la ciudad, personas anónimas.

–Pero indudablemente el desempleo existente tiene que visualizarse diariamente en Cruz Roja.

– Claro, en lo que va de año se han atendido a 2.894 personas, y además la atención a las familias. Eso sólo en lo que llamamos atención a la extrema vulnerabilidad. No digamos después esas atenciones como las que hacen los jóvenes de dar clases de apoyo a menores o el acompañamiento a los niños hospitalizados en la ludoteca del hospital. Hay un grupo de voluntarios jóvenes además que trabaja en un proyecto para formar a los niños en los valores de humanidad y solidaridad con los demás y esos niños serán en el futuro los voluntarios de Cruz Roja o de cualquier otra asociación.

– ¿Observan diferencias los distintos comités locales entre unas ciudades y otras?

– En un encuentro que hemos tenido recientemente en Almería, los problemas que se trataban eran los mismos. Yo creo que todas las ciudades tienen unos problemas muy parecidos, lo que cambia es la capacidad de cada asamblea local para afrontar esos problemas, porque hay algunas que son más humildes que otras.

– ¿Se sienten respaldados por las Administraciones?

–Con la Administración nunca se siente uno verdaderamente respaldado. Se puede decir que colabora, pero nos gustaría que colaborara más. Lo que sí es importante en la relación con la Administración es comunicar todo lo que se está haciendo, porque muchas veces no se cuenta con Cruz Roja porque desconoce estas otras actividades que realizamos y hablamos de más de 40 proyectos.

"Queremos iniciar nuevos proyectos, sobre todo, con personas con discapacidad y de medio ambiente”

– En verano del pasado año, Cruz Roja demostró una gran eficacia organizando la acogida a la ciudad de un ingente número de inmigrantes que llegaron a la costa.

–Es que Cruz Roja tiene muy imbuido el tema de la prevención y nosotros estábamos preparados, por eso la actuación fue tan inmediata. Siempre en la zona donde se producen los desembarcos está Cruz Roja preparada, en cualquier momento, sea la hora que sea. Cuando los inmigrantes llegan en ese estado de hipotermia, la atención inmediata es fundamental.

– ¿Cómo se vive desde Cruz Roja todas estas situaciones que se están produciendo de barcos cargados con inmigrantes a los que no se deja llegar a puerto?

– Yo creo que es una cuestión de pura humanidad. Aquí no caben leyes ni restricciones de ninguna clase. Yo comprendo los criterios políticos y hasta los jurídicos pero por encima de ambos están las personas. Porque los criterios políticos y jurídicos cambian con el tiempo. Hasta 1.837 la esclavitud era legal en España y en las colonias hasta después de 1890, por tanto un valor que hoy tenemos asentado al menos en nuestra sociedad occidental de que la esclavitud es una merma de la moral, nuestros tatarabuelos, que tenían un alto concepto moral de las cosas, lo consideraban algo normal y corriente. Por tanto un criterio político o jurídico no puede ser el que sustente una actuación de dejar morir a una persona. Y la responsabilidad no está solo en recibir a estas personas sino también en formarlas. Nosotros, por ejemplo, tenemos un programa de formación de los menores que vienen solos.

– Precisamente los menas están ahora un poco en el punto de mira, con mensajes que tratan de relacionar a estos menores inmigrantes con delincuencia.

– No es justa esta relación, independientemente de que hay argumentos que en algunos casos son sofismas. Las ventajas del sofisma es que es una mentira que parece verdad: Que si cómo los vamos a atender, que si estamos creando delincuentes. Perdona, pero no es así. Tenemos la obligación de atenderlos y de formarlos, porque además la experiencia demuestra que los pueblos se han formado con los inmigrantes que han llegado. Si estos menores están en una situación de ociosidad en gran parte es porque la organización no es buena, no por otra cosa. Nosotros aportamos talleres de capacitación para poder conseguir su inclusión social. Está demostrado que la inmigración siempre es rica, lo que hay que saber es canalizarla, formar a los que llegan, no adoctrinarlos, pero junto a sus valores seguramente hay otros nuestros que son compatibles.

¿Atienden a muchos inmigrantes?

– Sí, porque en una situación de vulnerabilidad el que no tiene familia tiene menos posibilidades de conseguir medios. Tenemos un mérito desconocido de esos voluntarios entre comillas que son los abuelos. Eso en España ha salvado a muchas familias en esta época de crisis, pero el inmigrante no tiene ese recurso y por eso le ha costado mucho más trabajo salir adelante. Por eso es importante también que centremos la visión sin dejar de perder de vista al que está cercano, pero es que próximo es el nacional y también el que ha venido de fuera.

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