Jerez

Patrimonio inhumano

  • Bustos, peñas, casas de vecinos, plazas... Son parte del legado arquitectónico del flamenco, que permanece en el olvido en Santiago y San Miguel · Vecinos, asociaciones y expertos hablan de lo que hay y de lo que se podría hacer

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"Cuando alguien se muere en Santiago ya nadie se entera. Hemos dejado de ser una gran familia". Hay un sentir extraño entre los vecinos del barrio. Todo se ha vuelto más anónimo. "Muchos de los que vivían aquí se han marchado a las afueras, y ahora viene gente de otras zonas. Se tiran casas de vecinos o viviendas emblemáticas y se construyen bloques, mazacotes", se quejan.

Una bonita y gastada piedra sirve de soporte al busto de Manuel Soto Monje 'El Sordera'. Sin embargo, las letras que en ella hablan de este cantaor ya apenas si se ven. "Si se hubieran puesto de bronce...", comenta el sobrino del artista, Manuel Moreno, relaciones públicas de la peña El Sordera. El monumento está en la misma plaza de Santiago, con unas estupendas vistas de la iglesia cerrada, que se pueden contemplar desde unos bancos que ya no existen. "Yo he visto monumentos en Córdoba, Sevilla, Granada, Cádiz que son espectaculares. ¿Y qué pasa con lo que tenemos aquí? ¿Es que no les tenemos aprecio?", apunta Manuel, que nació en la calle La Sangre (Taxdirt, tal como está rotulada) en una casa de vecinos, con una puerta azul. Siendo un niño, se escapaba con Paquito, el hermano de Luis de la Pica, a las tómbolas que se celebraban en el asilo. Son pequeños recuerdos, echando la vista atrás. "Si yo digo que todo ha cambiado, imagínate los mayores... ¡Pues comentan que mucho más! Lo bien que está esta calle con la reforma que le han hecho y, sin embargo, no hay vida, hay muchas casas vacías y abandonadas, además de solares".

Torciendo la esquina, se enfila Armas, un cuarto de lo mismo. "Estas calles típicas se deberían mostrar, cuidar, incluso hacer una guía turística tal como se hace en Sevilla, Córdoba. Creo que allí tienen otra visión". Llegamos a Cantarería. Bastiana, la madre de Tomasito, vive en la única casa de vecinos de esta vía. Allí nacieron sus padres. Son varios los propietarios, todos primos. Poquito a poco se ha ido reformando y arreglando. "Lo que había aquí antes era muy fuerte. Las fatigas se pasaban con el cante y con el baile. Yo soy de las 'pequeñas', se han ido los mayores, y me ha tocado a mí quedarme y puedo contar todo lo que hemos pasado y eso no volverá más. Sin nada éramos felices, Ahora ya todos son problemas". Junto a la casa de Bastiana está la del Cuchillero, donde nació El Sordera, el padre de José Mercé, la madre de Manuel... Un patio de vecinos, espectacular, ahora reconvertido. "Es una vergüenza que el barrio tenga una calle como ésta, llena de boquetes". Desde el Ayuntamiento ya se ha previsto la reurbanización de Cantarería, que junto a otras como Nueva, Santa María de la Merced, Ponce, Chancillería, Merced, Manuel Torres, Muro... son espacios urbanos, escenarios del flamenco que se deben conservar.

Un paseo por la zona está lleno de sorpresas, cascos de bodegas que ya no lo son y fachadas de casas que parecen haber sido devoradas por gigantes, en las que sólo viven gatos y basura. Un golpe de viento puede tirar lo poco que queda en pie. También hay que destacar que entre espacios arrumbados del barrio, también hay casas que se erigen como modelo. Todo hay que decirlo. "Todas éstas se podían restaurar para que sigan siendo casas de vecinos y no bloques. Ahora se ha perdido esa unión entre los vecinos. Ahora no sabemos ni quién vive al lado", suspira Manuel.

"Esto de que el flamenco haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad... se debería haber declarado hace 50 años, cuando estaban los viejos. Eso sí que era flamenco. Ahora a todo se le llama así", se queja Manuel, mientras conversa con unos 'niños' artistas en unos bloques de la calle Nueva, donde nació Terremoto padre.

Al cura de Santiago le da "un soponcio" cada vez que pasa por delante de la iglesia y la ve así, cerrada desde hace más de nueve meses porque la empresa encargada de las obras de la primera fase de consolidación de la estructura, quebró. Pedro de la Herrán lleva cinco años esperando a que se abra. Y esto nunca llega. "Decían que para 2011, ¿no? (ríe). Pues usted me dirá. ¿Qué van a poner, a todos los parados para terminarla?". El tiempo corre en contra de la piedra de Santiago, "y si cualquier casa cerrada se echa a perder, pues dígame usted", apunta. A través de las vallas de Santiago se ve entre los restos de la obra el busto, 'encarcelado', de Tío José de Paula. "Ahora, a esto lo que le queda es tiempo, muuuucho tiempo", concluye el cura. A este respecto, desde la Delegación Provincial de Cultura aseguran que se está "acelerando el proceso de adjudicación de las obras de Santiago para que se reinicien lo antes posible".

En la otra esquina, Joaquín 'El Zambo' le pega tajos a un choco en su pescadería. Se queja de que "se ha perdido la esencia. Cuando empezaron a surgir las barriadas de las afueras..., eso fue el deterioro del barrio. Ya luego, Pacheco intentó reintegrar a los gitanos en el barrio, pero se hizo mal, sin hablar con ellos, sin intentar recuperar la esencia. Y el peor error ha sido no reconstruir las casas antiguas, aunque adaptadas a los tiempos".

En este sentido, el presidente de la Cátedra de Flamencología, Juan de la Plata, recuerda que los espacios naturales del flamenco, "aquí en Jerez, de toda la vida, fueron, por este orden, el patio, los corrales de vecinos y los tabancos. En los patios y corrales, sobre todo de las casas de los gitanos de Santiago, era donde se celebraban todas las fiestas con el motivo familiar que fuera, bodas, pedimentos, bautizos, etc. Siempre con mucho cante y baile por bulerías. Y hablo especialmente de las casas de calles como Nueva, Cantarería, Santa María de la Merced y de La Sangre, donde yo asomé por vez primera mi vida al flamenco". De la Plata apunta que hay un tabanco en la calle Ancha 18, donde yo viví de muchacho, y donde los fines de semana, cuando los gitanos volvían de trabajar en las gañanías, se llevaban todo el día de fiesta. Ese tabanco era llamado 'Casa Canalejas' y hoy, 'Gitanería'".

Dejamos Santiago. De camino a San Miguel, un interrogante: ¿dónde está el busto de Chacón que estaba en la calle San Agustín? La delegada de Cultura, Dolores Barroso, asegura que está en restauración, y que pronto volverá a su lugar de origen. El trenecito turístico recorre San Miguel. Otro busto pendiente: el de Diego Rubichi. Desde el Ayuntamiento comentan que su conclusión está pendiente de financiación.

Un paseo por el barrio. A un lado, en Cerro fuerte, la casa natal de La Paquera, donde una antigua placa y una indicación turística hablan del torrente de voz que surgió de las entrañas de esta calle. Al otro, en Empedrada, los vecinos se quejan de la falta de vida del barrio y del poco empuje que se le da a estos puntos del legado flamenco, que deberían de ser turísticos. por parte del Ayuntamiento o entidades privadas. "Esto estaba lleno de tabancos y casi todos han desaparecido. Ahora quedan además muy pocas casas de vecinos. Entendemos que la vida vaya evolucionando, pero el espíritu debe permanecer. El barrio se está perdiendo. Además, creo que colocaron mal las dos estatuas, la de La Paquera debería estar en la Cruz Vieja y la de Lola Flores en La Plazuela. En fin, así va todo". "¿Y Villapanés?", pregunta otro contertulio ante una copa de amontillado. "¿No me diga usted que ahí no se podría montar algo grande que anime al barrio? Yo qué sé, aquí que hay varias academias de baile en esta zona, pues aglutinar ahí actividades de este tipo... Todo lo que le digamos es poco".

Un amante del flamenco apunta que no estaría mal crear un inventario de patios, como escenarios de las antiguas juergas, zambombas..., que son cunas del flamenco, que pudieran visitarse a modo de itinerario. "Otra idea podría ser, como existe en algunas ciudades, identificar una especie de itinerario en el que se identificaran puntos de interés (con señalística adecuada, a modo de hitos de una geografía urbana flamenca) y que llevara a la gente de calle en calle viendo placas conmemorativas, azulejos recordatorios, monumentos, casas, espacios urbanos o locales vinculados con el flamenco".

En este sentido, hay que apuntar que la placa conmemorativa que el Ayuntamiento, siendo alcalde García Figueras, colocó en la casa natal de Manuel Torre el 12 de noviembre de 1959, al derribarse el edificio por ruinoso, también desapareció, aunque se dijo que iban a volver a colocarla, una vez restaurada la casa. Lo mismo sucede con la casa del artista, que estaba en la calle Álamos, 22, donde ahora hay un ladrillazo.

Un recorrido que hace un flaco favor al flamenco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace unas semanas.

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