La seguridad en nuestras costas

Siempre listos para el rescate

  • El centro de Salvamento Marítimo de Tarifa ha realizado en lo que llevamos de año cerca de 1.400 operaciones, en muchas de las cuales el helicóptero Helimer con base en Jerez ha tenido gran importancia

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Están alertas las 24 horas del día los 365 días del año, haga frío, calor, llueva o ventee. Salvamento Marítimo, organismo adscrito al Ministerio de Fomento, cuenta en España con más de 1.500 profesionales que se encargan de los servicios de búsqueda, rescate y lucha contra la contaminación en nuestras costas.

En la provincia de Cádiz, el centro de Salvamento Marítimo de Tarifa lleva funcionando desde hace más de 20 años ininterrumpidamente, primero como un servicio ofrecido desde la Dirección General de la Marina Mercante para el seguimiento y el servicio de información al tráfico marítimo existente en la zona del Estrecho y después, como Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo a partir de la creación en 1992 de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR).

La importancia de este centro lo dicen los números. Sólo en 2010, por las aguas del Estrecho de Gibraltar cruzaron 116.229 buques, a todos los cuales se les realizó seguimiento. Y eso sin tener en cuenta los barcos propiedad del Estado, las embarcaciones dedicadas profesionalmente a la pesca y a otras aquellas de recreo, lo que convierten a estas aguas en una de las primeras del mundo en cuanto a tráfico marítimo se refiere.

Todo ello requiere un control. Desde este centro se coordinan operaciones relacionadas con la protección del medio ambiente marino; la identificación, control y vigilancia de los buques mercantes que cruzan estas aguas; se colabora con otros organismos, entre ellos, la Armada Española; pero sobre todo, y lo más importante, se trabaja para salvar vidas. José C. Maraver es el subjefe del centro de Tarifa, que destaca que en 2010, en estas instalaciones se coordinó el rescate o la asistencia a 1.534 personas involucradas en 534 incidentes, si bien destaca que "todo hace indicar que éste año se cerrará con números similares o incluso superiores". Náufragos, practicantes de surf, kite y demás deportes similares a los que el viento les ha jugado una mala pasada y, como no, inmigrantes a bordo de pateras que intentan llegar a las costas españolas, son algunas de las personas que requieren la ayuda de estos profesionales.

Así y todo, la zona de responsabilidad asignada al Centro de Salvamento Marítimo en Tarifa no se limita a Cádiz. Comprende la costa española entre Ayamonte (Huelva) y Almuñecar (Granada) y el paralelo de 35º 50' Norte. En total, 30.000 kilómetros cuadrados y una longitud de costa de 500 kilómetros.

Salvamento Marítimo dispone en la zona de una serie de unidades que prestan servicio las veinticuatro horas y que son las encargadas de dar respuesta directa a las emergencias marítimas: tres buques de salvamento; otras nueve embarcaciones de alta velocidad (más conocidas como salvamar); cuatro, de menor velocidad y cedidas a Cruz Roja; y dos aviones, un Eads-Casacn-235 y un Beechcraft Baron, para labores de vigilancia, salvamento y detección de vertidos. El primero tiene su base en Valencia y el segundo, en Almería si bien habitualmente cubren la zona de responsabilidad de Tarifa. Pero de todos estos medios, el más destacado es un Agusta Westland AW139, un helicóptero de tamaño medio, bimotor, con base en el aeropuerto de Jerez, denominado Helimer 206.

Con capacidad para hasta 15 pasajeros, la tripulación la conforman cuatro hombres, a saber: Un piloto y un copiloto; un operador de grúa y consola y un rescatador. Sus turnos de trabajo son de 12 horas. Ellos no entienden de fines de semana ni de días festivos. Su trabajo es estar listos y dispuestos en el momento en el que surja una emergencia. Desde que ésta se produce hasta que se ponen en marcha no suelen -ni deben- pasar más de 15 minutos.

El día que hacemos este reportaje, el viernes 11 de noviembre, los miembros de este equipo lo conforman Martín Muñoz, Ángel Segura, Javier Lozano y Sergio Bueno. Los dos primeros son los más veteranos en Salvamento Marítimo, ya que el año que viene cumplirán 20 años de servicio en este organismo.

En su trabajo, la premisa es regresar todos. "Cuando tenemos una salida, lo importante es que podamos volver todos. Siempre intentamos poder regresar más, pero nunca menos", señala Ángel, entre sus compañeros conocido como "el largo", por sus casi dos metros de altura.

El Helimer con base en Jerez sustituyó hace escasos años a otro modelo de helicóptero mucho más grande, un Sikorsky. "Era un autobús", comenta Sergio. Como el Helimer, hay otros ocho en España, si bien la idea es la de adquirir en el futuro otras dos naves, dos Súper Puma, una de las cuales podría llegar a Jerez.

Tanto los helicópteros, los aviones y las tripulaciones que dispone SASEMAR los opera la empresa Inaer, que se encarga igualmente del mantenimiento de las aeronaves. En el caso del Helimer, este cuenta con la más avanzada tecnología. "Esto es como un Ferrari", señala José Maraver. "Del aeropuerto de Jerez a la Bahía de Cádiz se planta en menos de 10 minutos, y al Estrecho puede tardar 20 ó 25". El subjefe del centro de Tarifa destaca que esta es una máquina especializada para el salvamento marítimo y comenta las particularidades que la hacen más cómoda que su predecesora, el Sikorsky, entre las cuales se encuentra la mayor facilidad que hay para conseguir piezas de repuesto, si hablamos de mecánica, o la existencia de dos marcos de plástico, a los pies de piloto y copiloto, que facilitan la visibilidad de ambos a la hora de operar y tener un punto de referencia cuando hay que realizar un rescate.

Hablamos con la tripulación de las salidas más complicadas que recuerdan, entre las que destacan el rescate de un matrimonio alemán que naufragó cerca de Chipiona -"su barco reventó contra unas rocas", recuerda Ángel-, o el de un remolcador que encalló en Trafalgar y a cuyos ocupantes costó rescatar por cómo había quedado el barco, torcido contra las rocas.

Pero también hay anécdotas más curiosas. Destinado en Cataluña, Javier recuerda el de aquel francés que tuvieron que rescatar en el delta del Ebro. "Cuando lo sacamos, llevaba puesto el chandal que entregamos a las personas que rescatamos. Resulta que unos días antes ya había tenido otro percance y lo habíamos tenido que salvar".

En cuanto a cuándo son más complicados los rescates, coinciden en señalar que cuando se producen de noche, y eso a pesar de la moderna tecnología con la que cuenta el helicóptero para estos casos, como radares de búsqueda, gafas de visión nocturna, piloto automático... Destaca además la potencia del foco que posee la aeronave. Si se enciende con el aparato en tierra puede fundir el asfalto.

Un trabajo de rescate y salvamento necesita una preparación previa y un entrenamiento constante. Las tripulaciones de los Helimer realizan al año numerosos simulacros para que, llegado el momento de entrar en acción en una operación real, esté todo controlado .

Previamente al mismo se hace una pequeña reunión o briefing en la cual se dan las instrucciones, se comenta el material que se va a utilizar y dónde va a tener lugar el simulacro. Esta reunión igualmente se realiza para una misión real -aunque mucho más acelerada- y se trasladarían al equipo los datos básicos recibidos desde el centro de Tarifa. Ni que decir tiene que si en medio de un simulacro surgiera el aviso de una alarma real, se suspendería inmediatamente y se emprendería rumbo hacia el lugar del rescate.

En uno de estos simulacros estuvo presente este medio en aguas entre Rota y Cádiz. A los mandos del Helimer, Martín Muñoz y Javier Lozano; operando la grúa, Sergio Bueno, y como rescatador Ángel Segura.

Desde el despegue desde La Parra hasta llegar a la desembocadura del Guadalete, en El Puerto, apenas transcurren siete minutos. En el ejercicio se ensaya el rescate de un 'herido' desde una salvamar y en el mismo se demuestra la pericia de todos los hombres que conforman el equipo de rescate.

Tras situarse encima de la embarcación, una operación no exenta de dificultad, Ángel, equipado con un traje de neopreno y ante la atenta mirada de Sergio, baja por un cabo hasta la embarcación a la que posteriormente bajará Juan Carlos Toro, el compañero encargado del reportaje gráfico de este artículo.

Tras una hora y media de ejercicio, Ángel, el rescatador, monta a Juan Carlos (el particular 'herido' en este simulacro), en una cesta preparada para la ocasión que a continuación es izada de nuevo por Sergio. Con todos de nuevo a bordo, la aeronave parte de nuevo dirección a Jerez sin que se haya producido incidente alguno. No siempre las cosas serán tan fáciles. Así y todo, allí siempre estarán, preparados y listos, los hombres de Salvamento Marítimo.

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