Jerez

Vecinos denuncian los altos niveles de insalubridad del Agrimensor

  • Los residentes están cansados de la suciedad, dejadez y delincuencia que padece el barrio

Uno de los vecinos del barrio muestra la suciedad de sus calles. Uno de los vecinos del barrio muestra la suciedad de sus calles.

Uno de los vecinos del barrio muestra la suciedad de sus calles. / Pascual

Suciedad hasta niveles extremos, dejadez, falta de mantenimiento, vandalismo y okupaciones en las viviendas embargadas son las multitudinarias penurias que tienen que vivir a diario los vecinos de la barriada del Agrimensor, que ya "están cansados de la situación tan lamentable que está viviendo el barrio y de la falta de respuesta del Ayuntamiento".

Varios residentes de la zona denuncian esta situación porque, afirman, "esto se está convirtiendo en algo insostenible". Basta darse una vuelta por las diferentes calles del Agrimensor y observar el estado de abandono en el que se encuentra inmerso. Hasta el momento no han recibido respuesta alguna del Ayuntamiento después de que, explican, "hemos enviado escritos de todas clases, como ellos mismos nos solicitaban".

La suciedad lleva tiempo siendo un problema en este lugar, cuentan. Aunque no dejan de reconocer que la culpa de ello está repartida entre ciertas personas, "que son sucias por naturaleza y tiran todo tipo de basura y escombros a la calle directamente", y la dejadez de los servicios de limpieza, "los cuáles pasan por aquí bastante poco y cuando lo hacen recogen tres cosas y se van". Hay ciertas calles, incluso, en las que el olor se hace insoportable, hasta el punto de no poder permanecer en ellas. Un punto donde las ratas campan a sus anchas a diario. "La gente no recoge las heces de los perros y tiran la basura a los matojos. Si vas sumando este hecho casi a diario y nadie viene a limpiarlo, el resultado es el que hay aquí formado", lamenta uno de los vecinos, que añade que "también nos aseguraron- desde la administración que multarían a estas personas por no recoger las heces de sus mascotas, aunque hasta ahora no se ha puesto ni una sanción. No sé si porque no se atreven o porque no pasan por aquí".

Todas estas personas que tan sólo quieren vivir dignamente en su barriada de toda la vida, se muestran preocupadas y se preguntan hasta cuándo. La mayoría está de acuerdo en que el barrio ha caído en el olvido para la administración, a pesar de que recientemente se han acometido las nuevas obras de La Hoyanca, que aún están sin terminar. "Los aledaños de la nueva cuesta de La Hoyanca ya están llenos de hierbas y matojos de más de un metro de altura. Si se acaba de entregar la obra y ya está así, sin ningún tipo de mantenimiento, imagina cuando se lleve varios meses más".

El ejemplo está en el parque de dicha zona, del que sólo queda el suelo de una antigua pista de fútbol sala -de la que se han llevado hasta las porterías- y multitud de árboles que llevan años sin talar. Estas personas señalan la dejadez de un parque que "podría ser una maravilla y que está convertido en un auténtico desastre, fruto de la falta de mantenimiento y del vandalismo". Además, añaden, "es extraño que aún no haya salido ardiendo esto, con las ramas de los árboles metidas casi en la carretera y con la multitud de hierba seca que hay. Es un auténtico peligro".

Las obras ejecutadas en La Hoyanca anteriormente mencionadas aún no han podido ser finalizadas debido al derrumbe producido en uno de los muros traseros de la antigua sede de Peugeot. Según informa a este medio uno de los vecinos de la zona, el Ayuntamiento y, por tanto, la empresa encargada de terminar esta obra que unía las calles Jorge Manrique y Fernán Caballero, están a la espera de una resolución del seguro de dicho local. Por lo que, "no sabemos hasta cuando tendremos que esperar para que hagan algo, porque ni siquiera han sido capaces de llevarse los escombros. Una imagen lamentable para el barrio y, sobre todo, peligrosa, ya que podría derribarse el muro que hay justo al lado en cualquier momento". Mientras tanto, los vecinos de dicha calle deben dar un rodeo importante a diario para acceder a la calle del Agrimensor Hijuela (conocida popularmente como cuesta de la Peugeot), debido al vallado que hay alrededor del muro que corta el paso directo.

“Las juergas hasta altas horas de la madrugada se hacen insoportables”

Por si fuera poco todo lo anterior, en el barrio cada vez hay más casas okupadas. Algo que, afirman estos residentes, "trae consigo la delincuencia y las continuas molestias". Señalan que son pocas las madrugadas que no tienen que aguantar "las juergas de varios hasta altas horas de la noche que, además, ensucian las calles tirando el botellón al acerado". Un vandalismo que provoca el robo de toda clase de instrumentos que estén a su alcance, aunque sean insignificantes. "¿Para qué quieren las tapas de aluminio de los cuartos de baño o las tapaderas de los contadores de electricidad? A veces pensamos que lo hacen por molestar", declaran. Incluso, residentes de la barriada son capaces de asegurar que uno de los locales abandonados está siendo utilizado para plantar marihuana.

Un sinfín de calamidades las que está padeciendo este mítico barrio de la zona Sur de la ciudad, que se está viendo perpretado por el vandalismo y la dejadez y que está haciendo la vida muy difícil a muchos vecinos que reclaman una solución cuanto antes.

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