La campaña de recolección de girasol arranca con tres semanas de retraso

Asaja-Cádiz pide precios dignos para frenar el descenso de superficie por falta de rentabilidad del cultivo

El presidente de Asaja-Cádiz supervisa el estado del girasol.
Á. E.

Jerez, 31 de julio 2018 - 01:33

No por mucho madrugar se cosecha más temprano. La provincia da el pistoletazo de salida a la campaña de recolección del girasol, de las más tempranas de España, pero que llega este año con tres semanas de retraso, ya que la fecha habitual para el comienzo es a principios de julio. Tras el inicio de la cosecha en Costa Noroeste y la Janda, el resto de comarcas, entre ellas la campiña jerezana, se incorporarán paulatinamente a una campaña que se prolongará hasta septiembre.

La demora en la entrada de las cosechadoras, que afecta tanto al girasol convencional como al alto oleico, responde según Asaja-Cádiz a tres factores básicamente, aunque todos tienen que ver con el atípico clima del primer semestre del año: La falta de horas de luz; la abundancia de precipitaciones de febrero a mayo; y el menor vigor en el desarrollo de la planta.

La demora en el inicio de la campaña obedece a la atípica climatología del primer semestre

Al margen del retraso, la organización agraria apunta en un comunicado a la preocupación de los agricultores por los bajos precios del cultivo, una constante en el campo pero que tiene especial incidencia en el girasol. En palabras de Pedro Gallardo, presidente de Asaja-Cádiz y responsable del girasol en el ámbito nacional y europeo, "al agricultor le cuesta el dinero sacar adelante el cultivo teniendo en cuenta que los inputs como las semillas, los combustibles o los fertilizantes siguen su ascenso". El responsable agrario advierte, en este sentido, de que "hay gran parte de los agricultores que, al no ver rentable las pipas están apostando por los cultivos leñosos como olivos, almendros, pistachos y viñas, estas últimas en menor medida".

El abandono del girasol se traduce en España en la pérdida en los últimos años de un 14% de la superficie de siembra -de las 865.000 hectáreas de 2013 se ha pasado a las 745.000 hectáreas de este año-. Pero el problema también se extiende a toda Europa, donde según los últimos datos oficiales, la superficie se reducirá el 2% respecto al año pasado, lo que redundará en una merca de producción del 7% a causa de la climatología adversa (sequía y olas de calor) en Estados Miembros como Bulgaria o Rumanía.

En cuanto al descenso de los precios, Asaja-Cádiz acude a datos de la lonja de Sevilla para reflejar que, por estas mismas fechas, el girasol convencional acumula un descenso en los dos últimos años del 6,6% -desde 345 euros/tonelada de 2016 a los 322 euros actuales-, mientras que el alto oleico cae un 5% -desde 375 euros/tonelada, que se mantuvo el año pasado, a 356 euros en la presente campaña-. Y la bajada se dispara por encima del 40% en comparación con los precios de 2012.

La asociación agraria apunta igualmente a la influencia en la bajada de precios del aceite de palma -que se caracteriza por tener menor calidad, dañar el medio ambiente y perjudicar a la salud-, cuyas importaciones se han triplicado en España en la última década, mientras que en la UE se han reducido en un 75%.

En vista de estos datos, Asaja-Cádiz reivindica un año más que se compense el esfuerzo que hacen los agricultores para sacar adelante estos cultivos y que se paguen precios justos y no la mitad del precio de hace seis años, cuando se alcanzó la cifra de 567 para el girasol convencional y 603 para el alto oleico. El umbral de rentabilidad del cultivo, según el Observatorio de Precios de la Junta de Andalucía está a 548 euros/hectárea, incluidos gastos del cultivo y arrendamiento.

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