Los caseteros piden que se deje fumar al menos en las terrazas
Descartan convertirse en sociedades gastronómicas o en clubes de fumadores porque "sólo podrían entrar socios, algo prohibido, y nadie podría trabajar dentro"
Este año, en Jerez, se está hablando de la Feria del Caballo y de sus casetas mucho antes de que llegue mayo, antes incluso de que se celebre la Semana Santa. Es más, las casetas ya anduvieron en boca de un sinfín de ciudadanos desde poco después de que el año comenzara debido a la implantación de la ley antitabaco. ¿Se podrá fumar en las casetas del parque González Hontoria? Ésta se ha convertido en una de las grandes preguntas que la aplicación de la nueva legislación ha provocado en la sociedad local. Cabe recordarse que no hace mucho, concretamente en noviembre de 2006, se aprobó otra ley, en este caso la antibotellón, que provocó que los andaluces llegaran a temer seriamente por acontecimientos tradicionalmente ‘regados’ con vino, tales como ferias y romerías. Una excepción permitió dicho extremo, motivo por el que se puede beber al aire libre en los recintos feriales.
Abraham Granadino es representante de la Asociación de Caseteros de Jerez, un colectivo que se encuentra seriamente preocupado por el cariz que han tomado los acontecimientos en las últimas semanas. Según dice, “en principio seguimos esperando a que el Ayuntamiento nos cite a la reunión que le tenemos solicitada, si bien nos consta que ya están trabajando a nivel legal y administrativo para adecuar las ordenanzas de la Feria del Caballo, las cuales deben ser reajustadas a la nueva ley antitabaco”.
En gran parte, la decisión que adopte Jerez será un reflejo de lo que haga Sevilla. A pesar de las tremendas diferencias entre uno y otro caso —Jerez tiene casetas públicas sobre suelo público y Sevilla dispone de casetas privadas sobre suelo público— en la ciudad se espera que Sevilla sea capaz de sacar de la chistera una solución sorpresiva, si bien a estas alturas se antoja algo harto improbable a menos que la cercanía de las elecciones municipales fuercen al PSOE a ceder.
Por el momento, los caseteros jerezanos son optimistas. “Tras hablar entre nosotros creemos que no nos afectará mucho la norma. Reconocemos que ahora mismo es una de las noticias-estrella del comienzo del año, si bien en mayo creemos que se habrá quedado anticuada y los fumadores no tendrán problemas en hacer en las casetas lo que ya hacen en los bares: salir a las terrazas para fumar”.
Según Abraham Granadino, que es uno de los gestores de la caseta Gralet, “nos consta que la delegación municipal de Fiestas está mirando la forma en la que se pueden ajustar las ordenanzas y la normativa locales a la nueva ley antitabaco. Pese a que el colectivo, al menos a estas alturas, es optimista, mentiría si no reconociera que hay caseteros que consideran que puede ser que la referida ley pueda ser motivo de pérdidas económicas. La clave está en lo ya dicho: esperamos que para cuando llegue la Feria los fumadores se habrán olvidado de sus antiguas costumbres y por sí solos saldrán a fumar fuera de los entoldados. La terraza, en este caso, sería zona de fumadores”.
Como era de esperar, la picaresca no ha tardado en aparecer. Hay colectivos caseteros en Sevilla que han anunciado su intención de convertirse en clubes de fumadores, algo que es perfectamente posible si están dispuestos a servirse ellos mismos las tapas, raciones, cañas y medias botellas de vino. El motivo no es otro que la ley deja bien claro que en los clubes de fumadores no puede trabajar nadie. Es decir, ningún empleado debe respirar el humo de los cigarros ajenos, sea fumador o no. En Sevilla, además, cualquier persona que entre en una caseta que fuera club de fumadores debería ser socio de la misma, algo que en la Feria de Abril se da por hecho pues tan sólo se accede a los entoldados si se es socio o se entra por invitación. En la vertiente jerezana, esta posibilidad sería imposible pues en la Feria del Caballo no puede haber casetas de acceso exclusivo para socios. Otra posibilidad que se está barajando en Sevilla es registrar la caseta como una sociedad gastronómica, pero sucedería exactamente lo mismo: Tan sólo podrían entrar los socios pero tampoco podría trabajar nadie en su interior.
“Nuestra gran esperanza —dice Granadino— radica en que no se nos llegue a decir que no se puede fumar en ningún lugar”. ¿Qué pasara en la zona donde se instalan las atracciones y cuyo público es mayoritariamente infantil? ¿Se podrá fumar? Es toda una incógnita.
Pese a todo, son muchos los colectivos —especialmente los hosteleros— que están esperando que el Gobierno rebaje una ley que entienden como tremendamente restrictiva. “Como todo el mundo sabe —apuntan desde la Asociación de Caseteros de la Feria de Jerez— las ordenanzas están por debajo de las leyes. Todo el mundo está esperando a que al menos haya un resquicio que permita conjugar fiesta y ley. En ese resquicio entró precisamente la Feria del Caballo cuando se publicó la ley antibotellón”.
“A mí —destaca Abraham Granadino— no me gusta copiarme de Sevilla porque nuestra fiesta tiene su carácter y la de los sevillanos el suyo, pero estaremos atentos a ver si en la de abril detectan algún hueco que se pueda aprovechar. De todas formas lo vemos complicado. Parece claro que si se fuma no puede haber camareros. Y los camareros, al menos hasta ahora, son una parte esencial de las casetas”.
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