IX Edición

Una cata 100% Vinoble

Algunos de los profesionales que han colaborado con la organización de Vinoble se pusieron de acuerdo, ya en Jerez, para cerrar la novena edición con una cata excepcional de cinco de los vinos que situaron al Salón en lo más alto. El que fuera comisario de Vinoble en 2010, Pancho Campo, el enólogo de González Byass, Antonio Flores o Juancho Asenjo de Mundovino.com, entre otros, se pusieron en manos de la organización, a cargo del asesor municipal Luis Flor, para ponerle el mejor broche posible a la novena edición, colofón en el que se pudieron catar un Tokaj, un Porto, un Madeira, un Jerez de añada y, para rematar la faena, un Château D’Yquem. Un lujo al alcance de muy pocos.

Abrió plaza la responsable de Vinos Perea, distribuidora presente en el Salón con un distribuidor en el que tienen cabida vinos de hielo (icewines) de Alemania, Austria y Canadá, además de los Tokaj húngaros, denominación que abriga al Hétszölö Azsu 2001 6 puttonyos –término cn el que se definen los capachos de uva botritizada empleados en la elaboración del rey de los vinos y el vino de reyes– de la cata magistral que puso el cierre al Salón.

De Hungría se pasó al norte de Portugal, a Oporto, para degustar un Colheita 1967 de Poças, un tipo de vino que se embotella sólo en cosechas excepcionales, para destinar el resto para mezclar en los vintage.

Sin moverse de Portugal, el siguiente vino de la cata, presentado por el crítico Juancho Asenjo, fue un Terrantez de Madeira de la bodegta Henriques, un vino fortificado exclusivo ya que se mezclan varias añadas al haber sólo 1,52 hectáreas de viñedo de esta varietal, lo que obliga a esperar varios años para su comercialización. El de la cata de ayer tiene veinte años y expresa como pocos el terruño.

Antonio Flores hizo gala de sufacilidad de palabra y comunicación en la presentación del Palo Cortado de Añada 1987, sistema que, recordó, es el original de los vinos de Jerez y no el de criaderas y soleras en contra de lo que se piensa. González Byass posee una de las mayores colecciones de añadas del Marco, a la que destina 200 botas al año, y el Palo Cortado catado ayer es la prueba de la excelencia que alcanzan estos vinos, seleccionado meticulosamente para comercializar solo “lo mejor de lo mejor”.

La cata se cerró con el mítico Château d’Yquem, de la cosecha de 1996, que tuvo el “honor” de presentar Pancho Campo, quien invitó a los presentes a brindar con este Sauternes de Burdeos, sin duda uno de los mejores vinos del mundo, por el próximo Vinoble. Campo invitó a los presentes a beberse el vino “porque sería un desperdicio escupirlo” 

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