Vinos de Jerez

El Consejo Regulador activa el dispositivo de control de la vendimia del marco de Jerez

Racimos de uva en una viña del marco de Jerez.

Racimos de uva en una viña del marco de Jerez. / Manuel Aranda

El Consejo Regulador ha activado el operativo de vendimia para el control de la recolección en las más de 2.000 viñas inscritas en las denominaciones de origen del marco de Jerez -Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez-, así como de su transporte y molturación.

La Guardia Civil colabora con el Consejo en el establecimiento de un operativo específico de control de los transportes de uva de las viñas a los lagares, que deben acreditarse con la oportuna documentación, en la que se registra tanto el origen de la uva y sus características como la bodega de elaboración de destino, en la que será procesada.

El operativo conjunto del Consejo y la Guardia Civil se extenderá por los municipios del marco de Jerez en los que se ubican las viñas inscritas -Jerez, El Puerto, Sanlúcar, Trebujena, Chipiona, Rota, Puerto Real, Chiclana y Lebrija- y se adecuará en términos de intensidad al propio ritmo que marquen las labores de vendimia, a lo largo de las próximas semanas.

Como en otros ámbitos de actuación conjunta, la colaboración entre la Guardia Civil y el Consejo Regulador tiene por objetivo asegurar el cumplimiento de lo establecido en la reglamentación de las denominaciones y, en última instancia, garantizar a los consumidores la autenticidad de los vinos y vinagres amparados por las denominaciones de origen.

Primeros lagares en funcionamiento

El Consejo informa del inicio de la actividad, aunque de forma muy limitada aún, en cuatro de los 32 lagares o bodegas de producción dados de alta en la presente campaña con la elaboración de los 'pies de cuba' y la molturación de las primeras uva procedente de algunas viñas del interior, en la que se han alcanzado ya las graduaciones exigidas por la reglamentación de las denominaciones de origen.

En las próximas semanas se prevé que la actividad vaya ampliándose paulatinamente, si bien las condiciones climatológicas y la actual evolución del fruto no anticipan una generalización de la vendimia probablemente hasta la segunda o la tercera semana de agosto, señala la institución jerezana del vino en un comunicado.

Algo más de cosecha

Las previsiones de cosecha de este año están marcadas, nuevamente, por una pluviosidad escasa: a lo largo del año agrícola la media de la zona se situó en una horquilla entre los 425 y los 480 litros por metro cuadrado, muy por debajo de los 600 litros de un año normal. Estas lluvias se concentraron sobre todo en los meses de diciembre y enero, si bien en junio cayeron otros 40-50 litros que ayudaron a aliviar la escasez hídrica del suelo. En todo caso, hay que recordar que el viñedo del marco se asienta en su mayor parte sobre tierras albarizas, con una enorme capacidad retentiva de la humedad.

Con las lógicas diferencias entre los más de 100 pagos que conforman el marco de Jerez, el Consejo Regulador mantiene su previsión de un aumento de la producción final de entre un 15 y un 20% por encima de la cosecha del pasado año, con lo que se espera un rendimiento medio de 8.000–8.300 kilos por hectárea.

A pesar de que las lluvias tardías suelen crear condiciones ambientales idóneas para el desarrollo de enfermedades en la vid, en este caso no ha sido así, pues el viñedo se encontraba en junio en el estado fenológico de cuajado (con bayas tamaño guisante), lo que no resulta tan arriesgado como cuando las lluvias coinciden con la floración. Sí hay que destacar la incidencia negativa de las tormentas de granizo caídas sobre algunos pagos de Trebujena y Lebrija, en los que este fenómeno va a afectar notablemente a la producción final.

Con la excepción de algunos días de calor acompañados de levante, en general las temperaturas en lo que va de verano han sido relativamente suaves, con noches frescas y frecuentes rociadas nocturnas, lo que ha permitido que la viña desarrolle sin alteraciones su ritmo de maduración. Nada que ver con los intensos y prolongados golpes de calor del verano pasado. En cuanto al estado sanitario de la uva, con excepción de algunos focos de araña amarilla común, convenientemente tratados, la incidencia de las plagas ha sido muy poco significativa.

Igualmente baja ha sido la presencia del Mildiu, mientras que el Oídio, favorecido por la humedad, ha requerido también de los oportunos tratamientos. A las puertas de la vendimia, la uva se presenta en general muy sana y con un magnífico aspecto, en el que destaca un tamaño claramente superior al del año pasado por estas fechas.

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