Testimonio de un jerezano ingresado por coronavirus

"No es una gripe. La gente se asfixia y se muere"

  • Titín Gil Zarzana relata cómo ha sobrevivido al coronavirus tras 12 días ingresado en el hospital, 8 de ellos en la UCI

Titín Gil Zarzana ya en su casa y durante su ingreso en el hospital. Titín Gil Zarzana ya en su casa y durante su ingreso en el hospital.

Titín Gil Zarzana ya en su casa y durante su ingreso en el hospital.

Titín Gil Zarzana creía que el coronavirus era como una gripe. Creía. Ahora sabe que es un virus mortal al que le ha plantado cara durante 12 días ingresado en el hospital de Jerez, 8 de ellos en la UCI. Su médico le pidió que fuera “caballo ganador” y hoy, ya en su casa, cuenta cómo vivió (y sigue viviendo) su batalla contra el Covid-19.

“La semana antes de que empezara todo tuve que ir al hospital por un dolor en un ojo. Me pusieron un tratamiento y allí lo pillé”, comienza relatando Titín. Dos días después de acabar la medicación, “tenía los ojos muy cargados y me encontraba mal, pero lo achaqué a los efectos del tratamiento. Al día siguiente, me levanté hecho polvo, al siguiente un poco peor y ya me costaba respirar bien. Hice mal, pero empecé a tomar algo en casa pensando que se me pasaría”. Eso fue un martes. El viernes, una ambulancia fue a por él. “Tenía fiebre y prácticamente no me podía mover. Llegué al hospital y no llegaba al 80% de saturación. Fue el peor momento de mi vida. Me ingresaron en planta con oxígeno”, cuenta el jerezano.

24 horas después quisieron quitárselo para ver cómo reaccionaba su cuerpo: “No aguantaba ni cinco segundos, me asfixiaba. Fui directo a la UCI”. 39 años, sin patologías y con buen hábito deportivo. Fue el paciente más joven de la unidad. “Llego a tener diez años más y me intuban. Afortunadamente, con el tratamiento empecé a responder. El médico me dijo que debía ser caballo ganador y me di cuenta de la gravedad de la situación. Al principio, cuando me tenían que asear y me movían a un lado era la muerte, me bajaba aún más la saturación y me ahogaba. Tenían que parar... Pero poco a poco fue todo a mejor”, recuerda Titín.

Los días pasaban y el médico decidió que había llegado el momento de sentarlo: “Me puse malísimo, otros compañeros del médico me miraban dudando de la decisión, pero era lo que tenía que hacer. Estuve tres o cuatro horas sentado viendo el cielo, pero por dentro me decía que tenía que aguantar. Al día siguiente me costó menos y al siguiente menos...”.

Tras doce días en el hospital y casi 9 kilos menos, llegó a su casa. Sin ascensor, tuvo que subir dos plantas “y me fui directo a la cama”. Sus dos hijos (de 10 y 6 años) se metieron con él y ya podía caerse el mundo que Titín era un hombre feliz. Tanto su mujer como sus pequeños también dieron positivo en Covid-19 pero asintomáticos. Sin embargo, él tuvo “una carga viral altísima”.

“Gracias a Dios no me durmieron y pude estar en contacto con la familia por el móvil, pero he visto a muchas personas mayores muy solas”, subraya Gil Zarzana. “Dos personas han muerto a mi lado, uno en la UCI y otro sentado en Urgencias, dejó de respirar. Esto no es ninguna tontería. Si tu organismo no responde al tratamiento, lo tienes muy negro. El tema de las personas mayores es muy fuerte, algunas no saben ni dónde están, se les va un poco la cabeza...Es muy triste lo que se vive en el hospital”, remarca Titín.

“Con este virus nos jugamos nuestras vidas y las de nuestros familiares. No tiene nada que ver con una gripe, la gente se asfixia y se muere. Hay que extremar las precauciones”, declara el paciente.

También tiene palabras de agradecimiento para el personal sanitario: “Todos son súper agradables. No me olvidaré de mi doctor José María, su apoyo constante, venía a diario a darme apoyo, a decirme ‘venga, venga, tú puedes’, y psicológicamente esto es fundamental. Todos, cuando pasaban por el cristal de mi habitación levantaban el pulgar...Nunca lo olvidaré”. Titín ríe al recordar cuando al final de su ingreso en la UCI y viendo un partido del Xerez C.D en el móvil, “canté un gol como si estuviera en el campo. Todos se asustaron pensando que me había pasado algo, me llamaron loco –ríe–, pero ese gol me dio la vida”.

“Yo era de los que creía que esto era una gripe, que sólo afectaba a la gente mayor con patologías. Pero he visto que no y además, cada vez hay más gente joven. Hay que estar atentos”, remarca.

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