Jerez

"Los culpables de la caída del jerez son los jerezanos"

  • Charla con José María Lozano, ex relaciones públicas y ex comercial de González Byass

Fue relaciones públicas y comercial.Más de cuarenta años en González Byass. José María Lozano Romero (Jerez, 1946), vio la luz en calle Carpinteros del barrio gitano de Santiago; luego, los Lozano se trasladaron a La Plata. Estudió en La Salle y cinco años en el seminario.

- ¿Y qué pasó luego?

- Descubrí que mi carrera no era esa y me salí; me dediqué a estudiar idiomas y con diecisiete años, me fui cinco años a Inglaterra e hice marketing, publicidad y relaciones públicas. A la vuelta, me incorporé a González Byass como jefe de visitas y relaciones públicas, en la época de Santos Cascallana Canóniga, tanto en ferias internacionales como nacionales representando a la bodega; inauguré la feria de Madrid, Vivexpo, y en el 74 la primera feria de Alimentaria en Barcelona, y también estuve en 'La semana verde de Berlín'. Al poco tiempo, me pasaron a la parte comercial, me fui a Santander, llevando la zona norte, luego me hicieron jefe nacional de la bebida blanca (chinchón y ginebra Milton), después me ofrecieron ser delegado de la zona centro, desde Badajoz a Soria y tras cinco años, volví a Andalucía hasta 1992, el 29 de abril 1992, cuando sufrí un accidente cardiovascular y ya no estaba yo para hacerme unos 150.000 kilómetros al año.

- ¿Cuántos coches ha quemado?

- He quemado siete coches en esa época... Unos cincuenta y cinco días al año pasaba en Jerez, de los cuales treinta de veraneo en Chipiona. Me hicieron delegado en las islas Canarias y, tras una reestructuración, me ofrecieron venirme a Jerez con Juan Luis Vega, que estaba de responsable de relaciones externas, y me trajeron de relaciones públicas. Hasta que me prejubilé y ya estoy jubilado.

- ¿Cómo era su trabajo de relaciones públicas?

- Estar representando a la empresa en las ferias, atendiendo visitas... todos los actos de relaciones públicas, las visitas más recomendadas las atendía yo.

- Por allí pasaron un millar de famosos.

-Desde los reyes de España a Alfonso de Borbón, que estuvo con su mujer Carmen, recién casados, el rey de Bulgaria, que estuvo varios días hasta Lola Flores, Juanita Reina, Caracolillo, Manolo, Curro y Antonio Mairena...

- Porque usted además es muy flamenco.

- Pues sí, soy muy flamenco, flamencólogo, pertenezco a la Cátedra de Flamencología. Conocí a Terremoto, a Manolo Caracol, al que me unía una gran amistad a través de un director de ventas nacional que tuvimos, ya fallecido, José María Márquez, y toreros como Paco Camino, Curro Romero, Antonio Ordóñez, Rafael de Paula o Pepe Limeño.

- ¿Qué personaje le marcó más?

- Sin duda, el rey de España. Lo atendí en la Expo 92 en una recepción que dimos y ya en Jerez tuve la suerte de que el vino que se le puso en la mesa lo probé yo antes. Yo había hecho unos cursos de Enología y Viticultura en La Granja. También conocí a Vargas Llosa, premio nobel... A mucha gente.

- Dicen que la agenda de los relaciones públicas estaban repletos de teléfonos de gente muy importante.

- Nosotros atendíamos a muchísima gente, entonces casi todas las semanas venían dos vuelos charter a la bodega y yo me acuerdo de empezar las mañanas a las nueve y terminar a las cuatro o las cinco de la mañana para volver a empezar a las nueve. Les atendíamos en bodega, comíamos en bodega, otras veces en la viña. Luego estaba la fiesta de la Vendimia, donde venían muchos visitantes bodegueros que les atendíamos nosotros. Nos lo repartíamos entre las distintas bodegas.

- ¿Ha cambiado mucho el trabajo del relaciones públicas?

- Muchísimo. Antes era mucho más personal que ahora, hoy las cosas van por otro camino con la técnica, aunque la atención personal sigue siendo igual, aunque sí es verdad que antes nos lo teníamos que currar de una forma un poco más difícil. No había ordenadores, era un trabajo más manual. Yo recuerdo todavía mi máquina de escribir de mi despacho, antiquísima, que me descuidaba un poco y metía el dedo entre una tecla y otra.

- ¿Echa de menos ese trabajo?

- Hombre, quieras o no, yo estaba vinculado al trabajo desde muy joven. Yo, en Londres, estudiaba y ya trabajaba. Naturalmente, hoy, que ya no tienes nada que hacer, te das cuenta que el trabajo va contigo.

- ¿Qué cualidades debe reunir un relaciones públicas?

- Lo de saber idiomas estaba claro. Lo demás va innato con la persona: Ser una persona que sepa hablar, conversar, que sea ameno, hacer agradable el tiempo que estés con la persona, llevarlo lo más cerca de la empresa, que conozca bien la empresa a través de lo que tú le estás transmitiendo. Para ello, tú tienes que conocer muy bien la empresa y yo, gracias a dios, he conocido muy bien la empresa. Tengo bastantes anécdotas y yo, con don Manuel María, como entré muy joven en bodega, tuve mucho trato. Yo no sé si tú recuerdas que, de siempre, él tenía un problema con la vista y había veces que me llamaba para que le leyera la correspondencia en inglés. Llegué a conocer a casi todos los González de entonces.

- ¿Cómo era 'Tío Manolo'?

-Un ser entrañable, tan especial, que yo no sé cómo definírtelo, porque era inteligente, buena persona, cariñoso, trabajador, muy trabajador, muy conocedor de Jerez y de sus vinos. Su libro sobre el jerez es importantísimo, como también fue su papel en el pleito del sherry.

- Ganamos, sí, pero muchos años después, se dejaron como unos flecos en la negociación para la entrada de España en la CEE.

-Nos hicieron tantas puñetas… Esos flecos son los que aún están por ahí dando vueltas. Pero en fin, lo que sí es verdad que el jerez es único, un vino generoso, único desde que se planta en la albariza.

- ¿Tenía un referente en eso de las relaciones humanas?

- Bueno, el mejor relaciones públicas era don Manuel María González Gordon. Esa referencia nunca se me va de la cabeza.

- ¿Conoció a Pérez Solero, el antecesor del relaciones públicas?

-Sí. No mucho, pero lo conocí. Luego conocí a sus hijos, durante mi etapa en Madrid, donde conocí también a gente muy importante de la bodega y fuera de ella, como Miguel Ángel Achón, que era un fenómeno; a Paco Guerrero, a José María Márquez, a Santos Cascallana, un hombre muy importante en González Byass y en Jerez, y una persona de la que no me quiero olvidar, que fue un tío muy importante y uno que me marcó mucho y al que creo que no se le ha hecho justicia. Se ha olvidado, se ha olvidado, no he vuelto a verle por ahí… Y que se llama Adolfo Almenar Eres, mi primer director comercial, valenciano, un tío trabajador nato, no tenía horas, exigente. Siempre decía que no tenía amigos, pero que a mí me guardaba un rincón como aprendiz de amigo. Esa frase no se me olvida. Por cierto, que tengo que buscarlo.

- La culpa de la caída del jerez es...

- La culpa de lo que está pasando no la tenemos nada más que los jerezanos. Nos hemos creído que éramos los mejores y no mirábamos hacia la acera de enfrente. Yo tengo mi producto, el mío es el mejor, a mí que no se me tosa. Después hay otra cosa: que el jerezano, además de ser un buen promocionador del vino de Jerez, porque cuando va por ahí lo que hace es pedir nuestros vinos, pero también se creen que todos saben de vino y no hay tantos conocedores de vino. A mí me ha pasado en muchos sitios... En Zamora, Salamanca, Madrid, Barcelona, Bilbao… y encontrarme con un jerezano que a lo mejor yo no le conocía -difícilmente porque soy muy conocido en Jerez-, y pedir una copa de vino y decir: 'Este vino está remontao'. Y además lo decía de tal forma que se enteraba todo el mundo en la barra, con lo cual había que rellenarle el vino y luego, yo tenía que ir por detrás para tomarme las botellas de ese vino y quitarlas de la estantería. Han cambiado mucho los gustos, sí, pero lo que sí es verdad que la manzanilla está ahí. Yo te puedo decir que en Sevilla llegábamos a vender 70.000 cajas de 'Tío Pepe' al año. Y ese mercado se lo llevó la manzanilla. Y no fue porque no se avisó.

- Bueno, también en la feria fue San Patricio, Carta Magna...

- En Sevilla había bandazos con la feria. Un año era de 'San Patricio', otro de 'La Ina', otro del 'Tío Pepe', que es el que se mantuvo más tiempo líder en el mercado. Nosotros llegamos a vender más de treinta mil cajas de 'Tío Pepe' en la feria de Sevilla; en mil y pico de casetas, son muchas cajas de vino. Además, era muy especial ese trabajo. Porque las ferias dan mucho trabajo y cuestan dinero, porque tú a lo mejor vendes esa cantidad de cajas y no le sacas dinero. Lo que le ganas es en publicidad, porque los que llegaban de Madrid u otras partes de España, cuando llegaban a Sevilla y veían que el 'Tío Pepe' estaba de moda en la feria, cuando volvían a su sitio de procedencia, decían: 'No, dáme 'Tío Pepe', que está de moda en Andalucía'. Servía nada más que para eso. Ten por cuenta que cuando tú le vendías a un casetero cuarenta o cincuenta cajas tenías que regalarle los vasitos, las servilletas, los farolillos y una cantidad de cosas que uno al final decía: 'Bueno, ¿cuánto le he ganado yo a la feria?' Y había que ir con un precio especial también.

- Entonces, podrá aclarar esa leyenda de si el vino de feria es distinto al normal.

- Más que leyenda, es un error. Alguien lo sacó... de esos mismos de Jerez que decíamos antes que iban por ahí diciendo 'este vino está remontado'. El vino de la feria es exactamente el mismo porque está sacado de la misma solera que la del resto del año. ¿Qué pasa? Que el vino de la feria estaba recién embotellado. Tomas un vino que no ha pasado por el almacenista, que no estaba en un bar varios meses metido en nevera, sino que era más fresco al estar recién embotellado... pero era el mismo. No creo yo que una bodega sacara un vino especial para feria, porque le costaría millones.

- ¿Y qué pasó?

- Jerez estuvo ahí no sé si algo conservador… La manzanilla empieza a dar fuerte en 1986. Y hay informes que yo pasé a González Byass, que creo que aún estarán ahí, siendo Mauricio padre presidente del consejo, y recuerdo una reunión que tuvimos en la viña y yo lo advertí y le dije: 'La manzanilla se está introduciendo… La manzanilla, cuidado con la manzanilla'. Nadie quería creer que esto iba a pasar y pasó. Y pasó de un año a otro. Y vendió. ¿Por qué? Porque la manzanila tenía menos grados; si nuestro fino llevaba diecisiete grados y medio, ellos llevaban quince grados y medio. Eso les sirvió mucho para introducirse. Era un vino más liviano, más ligero, es muy blanco . En Sevilla beben mucho el vino más por el color que por el sabor. En Sevilla, le pones un catavino con agua, se lo beben y dicen que es el mejor vino que hay en el mundo. Porque ellos quieren un vino muy claro. Hombre, un vino como cualquiera de Jerez, con solera, dura un mínimo de cinco años, pasa por todos los procesos de criaderas y soleras, pues es un vino que ha debido tomar algo de color de la madera, aunque es un vino que está biológicamente en flor, pero algo de madera recibe. Entonces queda un poco más color oro. Sin embargo, la manzanilla era un vino más joven, con menos alcohol. Tú sabrás que el vino de Jerez, cuando prensas la uva, obtienes doce o doce grados y medio, el resto es alcohol añadido, alcohol vínico. Entonces, un fino de Jerez cualquiera, como 'Tío Pepe'… Hablo más de 'Tío Pepe' porque, primero, tengo cara de 'Tío Pepe', no sería capaz de vender otro vino que no fuera 'Tío Pepe' y segundo, porque es lo que he vivido toda mi vida.

- Por último, ¿su jerez favorito?

- Yo soy de Jerez y cualquier vino de Jerez es bueno, cualquiera. Ahora bien, si es de González Byass, mejor todavía. Y al ser de Jerez, he sido más de vinos gruesos, vinos olorosos, amontillados....

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