Bodegas

González Byass brinda con su mosto ecológico por San Andrés

Representantes de González Byass, del sector y periodistas en la foto de familia del brindis por el nuevo mosto.

Representantes de González Byass, del sector y periodistas en la foto de familia del brindis por el nuevo mosto. / Miguel Ángel González

“Bienvenido hijo de la vid, príncipe de las soleras. Mañana serás sol y luz, mar y sal, vida y alegría, mañana serás Tío Pepe”. Antonio Flores, el hacedor de vinos de González Byass, siempre tiene una frase expletiva para adornar momentos especiales como el de la presentación este miércoles del mosto del año, un clásico ya en el repertorio de la bodega jerezana, que por San Andrés, cuando ‘el mosto vino es’, reúne a pie del viñedo del que nace a responsables del sector y periodistas para brindar por la llegada del vino del año, el “vino niño” como lo describe el propio Flores.

Y el mosto de este año, el mismo que rociará las soleras del Tío Pepe, pero también de Alfonso, Viña AB, Leonor... es tan escaso como “espectacular”, fruto de una cosecha muy corta y una meteorología adversa, frente a las que la “naturaleza sabia” impuso su ley para permitir que la uva, en este caso de la varietal palomino, se viniera arriba y cumpliera su ciclo sin apenas incidencia, en esta vendimia excepcional, de las plagas y enfermedades habituales de la vid.

En el momento crítico de la vendimia, cuando el Marco de Jerez “entró en pánico” y muchas empresas decidieron recoger la uva a finales de julio porque empezó a pasificarse por la sequía y las olas de calor, González Byass prefirió esperar. La jugada, aunque arriesgada, le salió bien, y en la Viña Dulce Nombre, en producción ecológica y de la que procede el mosto presentado este miércoles, se vendimió a finales de agosto, lográndose el equilibrio entre la madurez, la acidez y el grado, es decir, las condiciones óptimas para que el vino y el mosto que lo refresca mantengan sus altos estándares de calidad.

Antonio Flores y su hija Silvia, enólogo y asistente de enólogo de González Byass, con una botella de mosto. Antonio Flores y su hija Silvia, enólogo y asistente de enólogo de González Byass, con una botella de mosto.

Antonio Flores y su hija Silvia, enólogo y asistente de enólogo de González Byass, con una botella de mosto. / Miguel Ángel González

“Siempre hablamos de unos vinos de Jerez espectaculares, pero no de que esos vinos antes fueron mostos; y hay que hablar de la tierra, de las albarizas de la que beben estos mostos”, espetó el enólogo, no sin preguntarse “¿quién dijo que la palomino es poco expresiva? De color verde oliva, porque no ha hecho frío aquí están los aromas herbáceos, primarios y secundarios, fermentativos... Cuando otros vinos empiezan a sacar rentabilidad, el jerez inicia su camino”.

Antonio Flores, quizo hacer partícipes de esta “liturgia mágica del nacimiento del vino joven, el vino niño que recuperamos noviembre tras noviembre” a los responsables de viña de González Byass, Manuel Delgado y José Manuel Harana, que “llevan la albariza en sus venas”.

Harana, al que presentó con otra de sus frases lapidarias -“si yo presumo siempre de haber nacido encima de la solera del Tío Pepe Rebollo, él nació bajo una cepa”- recogió el testigo para desvelar el secreto de los mostos de González Byass, que no es otro que “tratar la viña con mucho cuidado y cariño, porque la cepa te va a dar lo que tú quieres, pero la viña te habla y hay que escucharla”.

Con anterioridad, Delgado ofreció algunos detalles del proyecto de producción ecológica de la Viña Dulce Nombre iniciado por González Byass en 2017 y al que “tenemos mucho cariño”.

El brindis por la llegada del nuevo mosto, en representación de González Byass, lo abrió José Argudo, responsable de la marca Tío Pepe, que levantó su copa para brindar por este paréntesis que aprovechamos para mirar al campo en esta época del año y defender el dicho: “Por San Andrés...”.

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