El hombre que trajo a Jerez el polo y el tenis

ANÉCDOTAS DEL JEREZ. UN pequeño sorbo de historia

El lado deportista de Pedro Nolasco González Soto, marqués de Torresoto

Juan P. Simó

24 de julio 2013 - 18:08

La primera persona que puso de moda la práctica del polo y el tenis en Jerez no fue un inglés, ni un francés ni un irlandés: Fue un jerezano, Pedro Nolasco González de Soto, hombre ilustre, gran viajero y deportista y con gran predicamento en el mundo del vino de Jerez. De casta le viene a este galgo, hijo del fundador de las bodegas González Byass, Manuel María González Ángel, avezado alumno de Filosofía bajo la dirección del abate Augusto Goupy en Tours, ‘Elocution Prix’ (Premio a la Elocución) en el prestigioso Edwards College de Everton, estancias en Alemania y, desde 1887, ‘capitán de empresa’ del negocio familiar. De su vida ya dimos cuenta hace algunos meses. El hábil negociador, afable y ocurrente, que habló con reyes y príncipes cruzando Europa de norte a sur y de este a oeste hasta Rusia e India, dejando allá donde fuera unas amistades imperecederas que se traducían en miles de cajas vendidas. La verdad es que Pedro Nolasco, Perico, fue todo un triunfador.

Más apegado al mundo del vino que su hermano Manuel Críspulo, Perico se desvivía también por el deporte. La foto de época en la que aparece sobre el primer velocípedo que hubo en Jerez y que aquí se reproduce es ya un clásico, en un momento en el que hacía furor en la ciudad todo lo que fuera inglés. La estampa de Perico pedaleando por nuestras calles aquel engendro, precedente de la bicicleta, dejaba pasmaos a los jerezanos pese a ser una tradición bastante común en Inglaterra que ha llegado hasta nuestros días. Por eso, a nadie asombra ver hoy día a jóvenes ejecutivos bodegueros, encorbatados y en perfecto estado de revista, pedalear al alba hacia su puesto en el trabajo. Jerez, traducida al inglés. Pero sigamos rápidos, porque el espacio aprieta.

En 1870, Perico estaba ampliando estudios en Inglaterra. Se alojaba en una finca del empresario Cristóbal de Murrieta, en Kent, cerca de Londres. Allí presenció su primer partido de polo y nació su afición por este nuevo deporte. En una carta que le escribe a su padre le anuncia que traerá a Jerez un deporte nuevo que requería “la sangre de un Villavicencio, el coraje de un Estopiñán y la habilidad de un Cabrera”. Lo explica así Lorenzo Díez Romero-Valdespino, un entusiasta jerezano del polo, autor del concienzudo y detalladísimo libro ‘Polo en Jerez, 1870-2010’: Perico se refería a la nobleza del linaje de los Villavicencio, al valor de don Pedro de Estopiñán, caballero jerezano que había conquistado Melilla en 1497 y a la aptitud física y destreza de los Cabrera, por haber sido uno de esta familia el mejor profesor de equitación de Jerez.

Perico González reunió a familiares y amigos, entre ellos ingleses con intereses en el vino, y constituyó en el verano de 1870 el ‘Xerez Polo Club’, el club más antiguo de Europa y el tercero más antiguo del mundo. Fueron socios fundadores, junto a Perico, Francisco Díez, Guillermo Ochoteco, Juan Murube, Richard H. Davies, John Carey Foster y Rodderick Creswell. Jugaban en invierno en la llanura de Torremelgarejo y en verano en un campo improvisado en las marismas secas de La Tapa, en Puerto Real, donde solía veranear la alta sociedad jerezana.

El club prosperó y la relación de nombres de los que se iniciaban subía día tras día: Rufino y Bartomé Lassaletta Vergara, Carl y Alexander Williams, los hermanos Luis y Manuel de Isasi González, Kenneth Mackenzie... Y hay una foto memorable de 1927, orgullo familiar, en la que el patriarca aparece junto a sus 7 hijos varones de los trece que le dio María Nicolasa Gordon Moreno, todos sobre sus monturas, formando los dos equipos contrincantes. Su nieto Pedro Domecq González actuó de árbitro.

En los años treinta del pasado siglo, Perico, el Cuco, llamado así por su elocuencia y dotes de convicción -ya marqués de Torresoto- preside la asociación ‘Lawn Tennis Jerezano’, que poseía instalaciones en la calle Santo Domingo y que mantenía dura lid con la Sociedad de Tennis Gaditana. Del ‘Lawn Tennis’ salió el jerezano José María Picardo, que llegó a ser campeón de Andalucía.

No queda ahí su afición por las actividades al aire libre. Su contribución fue también providencial en la creación del ‘Jockey Club de Jerez’, que promovió las carreras de caballos que se celebraban en el Hipódromo de Caulina. Y luego está el ‘Gun Club de Jerez’, otro deporte inglés equivalente a nuestro Tiro de Pichón. Al dueño de la mansión de ‘El Cuco’ -por donde pasaron personajes como Marconi o Joaquín Sorolla, que vino a la ciudad para pintar la vendimia jerezana-, se le atribuye también su fundación en 1869. Sus socios practicaban en Caulina y luego en Chapín, eran excelentes tiradores y algunos competían en campeonatos nacionales.

¿Y el fútbol? Vaya, el fútbol lo popularizó en Jerez un gibraltareño. Se llamó Thomas Spencer y creó en 1911 el primer equipo de fútbol de la ciudad: Era el ‘Jerez Football Club’. Mira por dónde.

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