Jerez

La hora de la verdad para la viña del Marco de Jerez

  • Viñistas y cooperativas buscan un acuerdo para la defensa común de sus intereses ante los grandes temas pendientes del Marco

  • El sector productor se plantea tener voz única en la negociación de la comisión del pliego de condiciones y en el pleno del vino

Tractores transportan remolques cargados de uva para su entrega en la cooperativa de Jerez durante la vendimia. Tractores transportan remolques cargados de uva para su entrega en la cooperativa de Jerez durante la vendimia.

Tractores transportan remolques cargados de uva para su entrega en la cooperativa de Jerez durante la vendimia. / Pascual (Jerez)

El sector productor cierra filas en defensa de la viña del Marco. Es la hora de la verdad para los viticultores que concentran el 75 por ciento de la producción de la uva con la que se elabora el vino de Jerez, los viñistas independientes de Asevi-Asaja y las cooperativas vitivinícolas decididos a formar un frente común con el fin último de mejorar la rentabilidad del viñedo, más allá de la concentración de la oferta de uva y mosto que dio pie al inicio de sus conversaciones.

Tras el primer contacto en el que se comprobó que hay buena sintonía entre las partes, viñistas y cooperativistas se han citado de nuevo esta semana con idea de avanzar en la reconciliación del sector productor. En la reunión se abordarán los temas del orden del día del pleno ordinario previsto para el último martes de noviembre, pero también se pondrán sobre la mesa los grandes asuntos que estudia la comisión creada en el seno del Consejo Regulador para la modificación del pliego de condiciones de los vinos amparados, tales como la ampliación de la zona de crianza, la supresión de los graneles, la prohibición al fino de Sanlúcar, el pago de la uva por calidad y no por volumen, la incorporación a la Denominación de Origen (DO) de vinos blancos tranquilos o la recuperación de variedades de uva autóctonas en desuso.

Viñistas y cooperativas aprovecharán la buena sintonía de su primer contacto para reforzar su unidad en defensa de sus intereses comunes

Viñistas y cooperativistas tienen ya perfiladas, aunque por separado, sus posturas ante los asuntos de calado sobre los que debe pronunciarse la llamada comisión del pliego de condiciones, pero el éxito de su proyecto común, y el futuro de la viña del Marco por extensión, dependen de su capacidad para ponerse de acuerdo y de anteponer los intereses comunes a los particulares. Cabe recordar que la patronal Fedejerez plantea la aprobación de todos los temas en bloque, lo que dificulta la empresa, a la que en todo caso deberá dar el visto bueno definitivo el pleno del vino.

Protesta de pequeños viticultores del Marco de Jerez ante el Consejo del vino en 2006. Protesta de pequeños viticultores del Marco de Jerez ante el Consejo del vino en 2006.

Protesta de pequeños viticultores del Marco de Jerez ante el Consejo del vino en 2006. / Pascual (Jerez)

En palabras de Francisco Lorenzo, portavoz de las cooperativas y presidente de su sectorial provincial, la reunión de la próxima semana tiene por objeto dar forma a la alianza del sector productor en una doble dirección: la de “crear las condiciones necesarias para concentrar la oferta” y, en consecuencia, “ganar dimensión frente al handicap que supone la atomización a la hora de negociar a fin de mejorar la rentabilidad del viñedo” –sobre este punto, el responsable de las cooperativas puntualiza que, bajo ningún concepto, se trata de fijar precios–; y al mismo tiempo, “buscar acuerdos para tener una voz única tanto en el pleno como en los temas que requieren la modificación del pliego de condiciones”, sobre los que hasta ahora no se habían intercambiado impresiones cooperativas y viñistas.

Zona de crianza

Tema vital para las cooperativas, que reclaman la equiparación de la zona de producción con la de crianza, es decir, el reconocimiento del derecho de uso de la Denominación de Origen para la comercialización de los vinos de las bodegas de producción ubicadas fuera del triángulo de crianza Jerez-El Puerto-Sanlúcar. Para Francisco Lorenzo, “cumplimos en todo con los mismos requisitos que las bodegas de crianza, por lo que no se sostiene mantener vinos de primera y de segunda”.

Hasta el momento, Fedejerez y el Consejo sólo han abierto la puerta a una solución intermedia que no acaba de convencer a las cooperativas, mientras que Asevi, a la que no afecta directamente este asunto, se mantiene al margen a la espera de acontecimientos.

Graneles

Otro de los nudos gordianos de la negociación, al que la patronal bodeguera quiere poner fin en contra de la opinión de los viñistas y los cooperativistas, que rechazan rotundamente acabar con una práctica muy extendida en la zona y con la que se da salida a un volumen importante de vinos, que de otra forma pasarían a engrosar los excedentes de ingrato recuerdo para el sector. En su defensa de los graneles, las cooperativas son partidarias establecer controles efectivos que garanticen la trazabilidad del comercio de su comercialización, tradición sustentada por los despachos de vino y tabancos.

Viñistas y cooperativas coinciden en el grueso de los temas de calado que se negocian en la comisión del pliego de condiciones

Fino de Sanlúcar

Fedejerez es tajante en su propuesta de acabar con la dualidad entre el fino y la manzanilla de Sanlúcar, que se presta a confusión del consumidor, para lo que esgrime que todo el vino de crianza biológica que se críe en la localidad sanluqueña debe necesariamente ser manzanilla. En otras palabras, la patronal aspira a que se prohíba elaborar vino fino en Sanlúcar, al igual que en su día Jerez y El Puerto renunciaron a producir manzanilla tras la constitución de la DO del vino sanluqueño.

Las cooperativas, que tienen una papeleta difícil al contar con dos sociedades en Sanlúcar (Covisan y La Caridad) y una en Jerez (Las Angustias), no se pronuncian de momento sobre el particular, todo lo contrario que Asevi, partidaria de dejar las cosas como están y de abrir nuevos frentes en el Marco, con una guerra además que considera estéril.

Volumen versus calidad

El principal caballo de batalla para los viñistas independientes es el pago de la uva por la calidad y no por volumen, práctica esta última heredada de los tiempos en que el Marco apostó por la sobreproducción y que tiene mucho que ver con los excedentes que hundieron los precios del vino de Jerez y de su materia prima, de los más bajos de España en la actualidad. Las cooperativas están por la labor, ya que como en los graneles, su objetivo es evitar a toda costa que los excedentes que vuelven a aflorar en el Marco vayan a más.

Productos complementarios

Entre las alternativas para dar salida a la producción del viñedo del Marco, los viñistas independientes abogan por avanzar hacia la Denominación de Origen Calificada (DOC) bajo la premisa de que todo lo que entre en una botella de jerez sea de Jerez. Su propuesta, en este sentido, pasa por elaborar en la zona y con uva del Marco los productos complementarios empleados en el jerez, en concreto el mosto concentrado rectificado que se añade a los vinos generosos de licor. Las bodegas, por contra, no quieren ataduras en este apartado.

Vinos tranquilos y uva autóctona

Aunque con matices, en principio todas las partes están a favor de la incorporación a la Denominación de Origen de vinos blancos tranquilos, diferenciados de los de la Tierra de Cádiz, que rescatan tradiciones en desuso y que miran al terruño, a la viña. También hay consenso en la recuperación para la DO de variedades de uva autóconas distintas a la palomino, caso de la Perruno, Cañocazo y Mantúo/a.

Mecanismos de regulación

El portavoz de las cooperativas propone incluir esta herramienta, empleada en otras denominaciones de prestigio como Rioja, y que permite limitar los rendimientos de la viña en función de las condiciones climáticas para evitar el riesgo de excedentes. Este tema no está aún sobre la mesa.

A grandes rasgos, estos son los grandes temas pendientes del Marco, algunos con solera ya, sobre los que tratarán de ponerse de acuerdo viñistas y cooperativas dentro del proceso de reconciliación iniciado por el sector productor para devolver la rentabilidad a la viña, objetivo que engloba la mejora del precio de la uva y el mosto, pero también del vino de Jerez.

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