Obituario

Muere a los 85 años Luis López de Carrizosa y Domecq, Conde de Peraleja

Luis López de Carrizosa y Domecq, Conde de Peraleja, en una fotografía de 2016. Luis López de Carrizosa y Domecq, Conde de Peraleja, en una fotografía de 2016.

Luis López de Carrizosa y Domecq, Conde de Peraleja, en una fotografía de 2016.

Luis López de Carrizosa y Domecq (Jerez de la Frontera, 1934) falleció este lunes 14 de septiembre en Jerez. Fue el mayor de 14 hermanos, frutos del matrimonio de don Luis López de Carrizosa Ybarra y de doña Fernanda de Domecq y González. Así, por los cuatro costados, de la nobleza andaluza –desde el Alto Medievo- e industriosidad vasca del XIX por parte paterna y vitivinicultores de abolengo jerezano -entre los primeros por dos siglos- por parte de madre.

Éstos es con los que ‘El Peque’ teje -desde sus genes y su formación- la endidumbre y trama del tejido que forma su físico y su espíritu. Que curiosamente siendo desde 1976 'primus inter pares', como se documentará luego, se le llamó familiarmente ‘El Peque’ a alguien que estaba llamado a ser grande en casi todo lo que emprendiere o se ocupara. Además, se cruzó como Caballero de la Real Maestranza de Ronda.

Nacer primogénito es una circunstancia que te marca de por vida que te obliga en la búsqueda de la excelencia -en el ser y el estar- y también en la generosidad al dar -lo que se te supone como el valor al soldado- a los que te siguen en la familia, sobre todo si es numerosa, e hijo de unos amantes y cristianos padres, conservadores y caritativos.

Alto, como los González-Gordon, sus tíos y abuelo materno. Fuerte, como los Carrizosa Giles, que llegaron a ser los siete hermanos títulos del Reino de España. De gran porte, como los Ybarra y Menchacatorre y creativos como los Domecq Villavicencio, entre los que en cada generación hubo empresarios de éxito, labradores de fortuna, ganaderos de selecto, rejoneadores y toreros en el campo, abadesas y priores, escultores y pintores de vanguardia…

El empresario

Luis Peraleja -pues en la nobleza histórica, a los hijos de títulos se les conocía fuera de casa por el de sus padres a modo de apellido- tras licenciarse como Ingeniero Agrónomo y como joven labrador, fundó en 1964 una empresa fitosanitaria y de asesoría agrícola, que perdura; se vinculó a la Dirección General de Agricultura provincial de Sevilla y Cádiz; en 1966 reagrupó las actividades agrícolas familiares bajo la razón social Cultivadores y Ganaderos S.A.; presidió también la Hermandad de Labradores de Jerez en 1970 y pronto se hizo ganadero de vacuno, de ‘limusina’, cuyos libros de la raza llevaba personalmente, siendo el hierro del corazón coronado muy premiado en exposiciones nacionales y en Francia.

Destacó en las agrupaciones empresariales y especialmente en el Sector Remolachero Azucarero, siendo presidente provincial en 1976 y de 1981 a 1987 presidente de la Confederación Internacional Remolachera y de la Caña de Azúcar con notables éxitos. Cofundador de Asaga y titular de una de sus dos vicepresidencias. Y consejero de las Azucareras Reunidas de Jaén. Así como consejero del Grupo Caballero de El Puerto y regional de Banesto.

Miles de peonadas agrícolas procuró cada año por cinco décadas, para varios centenares de jornaleros y decenas de encargados y segundos de sus explotaciones agrícolas familiares, entre las que se encuentran las bien conocidas en la Baja Andalucía -por su excelencia en su explotación- los Cortijos de “Salto al Cielo” y de “El Sotillo” desde el siglo XIX, “Las Mesas de Santiago” desde mediados del XX y sus cotos de caza mayor que ha mantenido –como su reala de perros- hasta actualmente.

Adaptando en vanguardia las más modernas técnicas de cultivos intensivos, tempranos y de regadíos; y consiguiendo la nuevas tecnologías aplicables a la rentabilidad del agro como son las termosolares y eólicas y el agroturismo, esto ya en tándem con su hijo primogénito y homónimo.

Filántropo y epicúreo

Jamás faltó a una sola jornada de trabajo al campo, ni se saltó una cacería festiva. No dejó de hacer un viaje de representación por el mundo que le competiera, incluso a China, ni de ir a una corrida de toros. Por lo que se considera que se ajusta mejor a la personalidad desarrollada por el Conde de Peraleja en más de 8 décadas, a estos dos sonoros adjetivos del subtitulo, que a los de mecenas y hedonista. Porque él ha hecho por su próximo, por su prójimo, familia y amigos, todo lo que estaba en sus manos, en su condición de persona generosa y amable. Gran amigo de sus muchos amigos y atentos con todos sus allegados y pares. Cariñoso con sus hijos y nietos a los que participó su sentido del disfrute de la vida durante años de feliz matrimonio con una gran dama, Mame Caballero.

Así como presidiendo, desde 1976, el Patronato y coadministrador con éxito la Fundación Histórica -de 1514- del Hospital de la Santa Resurrección, de Utrera –originalmente un hospital de Sangre para peregrinos y cenobio– que pasando por hospital general y de maternidad y residencia de ancianos sigue siendo hoy una modélica institución, de la que los resultados de la explotación de su patrimonio se distribuye anualmente entre las parroquias, conventos e instituciones solidarios con los más necesitados de aquella población sevillana.

Hombre de grandes realizaciones profesionales y empresario de grandes logros, que nunca hizo ostentación de ningunas de las muchas virtudes que le adornaron. Descanse en Paz.

(*) Fátima Ruiz de Lassaletta fue Gerente de la Fundación de Utrera de 1986 a 2012

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