Si lo necesitas, acude a 'La Calesa'

Esta fundación para discapacitados ayuda a todo aquel que tenga cualquier tipo de minusvalía · La presidenta de este centro, Amparo Mateos, describe las funciones que desempeñan cada día

La presidenta de la fundación 'La Calesa', Amparo Mateos, en la puerta de la sede.
Sara Romero / Jerez

20 de septiembre 2011 - 01:00

Lo que comenzó en 1997, como una asociación creada por padres de niños con discapacidad llamada 'Auxilia', acabó siendo una fundación para discapacitados de todas las edades y de todo tipo de minusvalías, sin discriminar a nadie, llamada 'La Calesa'. Éstos padres pretendían enseñar a sus hijos a leer, a escribir y a realizar toda actividad que pudiesen. Entonces, se crearon unos talleres de marquetería y una imprenta que sirvió para dar trabajo a las personas con algún grado de discapacidad. Uno de los trabajos que hacían era encuadernar libros.

En la actualidad, 'La Calesa' ayuda a estas personas que necesitan en su vida sobre todo una distracción y olvidar en ciertos momentos sus problemas. Para ello, se realizan numerosas actividades como cuenta la presidenta de la asociación, Amparo Mateos: "Se hacen convivencias, el 'cafelito' de los viernes donde organizamos juegos y vemos películas y practicamos yoga". "Durante todo el año se realizan actividades y solemos ser un grupo de 25 a 30 personas", añade Mateos. Para todo ello se hace un planing cada año. Además de las actividades, también intentan facilitar las cosas a estas personas informándoles de todos los derechos que pueden adquirir, tramitándoles los asuntos burocráticos. Mateos afirma que "siempre que hay novedades se avisan a los socios, como lo último, que es la nueva tarjeta de discapacitados". A parte, si necesitan servicios que están fuera del alcance de la organización, ésta les facilita los contactos pertinentes. Por ejemplo, como no disponen de un asistente social, si algún miembro lo necesitase la fundación le ayuda a encontrar uno.

Las instalaciones de las que dispone este centro para sus reuniones y realización de actividades son la oficina, la sala de juntas, una pequeña cocina y baños adaptados, otras dos oficinas de organización y la sala de ordenadores. El local situado en la calle Limones, número 14, fue un terreno cedido por el Ayuntamiento y con la ayuda de fondos se construyó el edificio. Aquí se prestan servicios hasta a 90 familias y tienen una cuota que hoy día todo el mundo no puede pagar, a pesar de que sean tan sólo tres euros. Mantienen una colaboración constante y en cadena con otras asociaciones de toda la zona del centro, como son Cáritas, Voluntariado Libre y CEAIN (Centro de acogida de inmigrantes) y se reparten las plazas entre ellos. Se trata de una asociación federada, lo cual le facilita según qué cosas. Aunque disponen de algunas subvenciones, últimamente es más complicado conseguir fondos y éstos los obtienen sobre todo por iniciativas privadas. Mateos aclara que "no obtenemos ayudas de empresas privadas porque ahora nos resulta difícil movernos y contactar con ellas". La fundación se compone de muchas personas que ofrecen su colaboración y los voluntarios son todos, desde la misma presidenta a los médicos que acuden a dar cursos.

Hace poco se han acabado dos cursos para cuidadores y aprendices de geriatría. Éstos comenzaron con la iniciativa de la presidenta y la ayuda de Salvador Luque, médico del hospital de Jerez, pero no tuvieron mucho éxito porque fue sólo a nivel de la fundación. A partir de esta experiencia se decidió que se ampliaran los cursos a otras personas que no pertenecieran al centro y se intentó que tuvieran más difusión. El objetivo se cumplió, algo de lo cual están muy satisfechos. Los cursos los imparten médicos, enfermeras y asistentes sociales que colaboran de forma altruista. También miembros de la fundación como Miguel Vázquez, de la Ortopedia San Dionisio o Mercedes Cañero, fisioterapeuta. La misma presidenta también da los cursos. Son gratuitos y tienen cabida para 30 personas por orden de llegada, en igualdad de condiciones y sin privilegios ninguno. A veces, si se considera oportuno, se amplían con talleres. Puede acceder cualquier persona que necesite formación para cuidar de alguien con minusvalía y, a su vez, están abiertas a posibles trabajos. Hay un convenio hecho con el SAS (Servicio Andaluz de Salud), los profesores trabajan para la Junta de Andalucía y los títulos son expedidos por ésta.

Los proyectos que tienen a la vista son cuatro cursos que se darán a partir de octubre. Las ideas de montar un taller de costura y dar clases de informática y también se está organizando la asamblea anual para principios de otoño. Lo más cercano serán dos cursos, uno para cuidadores y otro de temas de geriatría. En diciembre se hace una zambomba. En el segundo domingo de adviento se reza normalmente una misa que se celebra en el sanatorio San Juan Grande, donde se reúnen varias asociaciones -Apesorje (Asociación de Sordos de Jerez), la Asociación de Belenistas que la ameniza y personal del sanatorio; la misa la oficiará el obispo don José. También participan con el Ayuntamiento en la semana de la discapacidad y venden lotería de Navidad para conseguir algunos beneficios.

Finalmente, Mateos explica que "procuramos tener siempre buena cara y buenas relaciones con todo aquel que participe con nosotros".

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