"No sé si lo peor está aún por llegar, sé que todavía me queda mucho que pasar"
El jerezano que perdió un ojo tras ser agredido con una botella rota en el botellódromo vive sus primeras horas fuera del Hospital tras una operación de cuatro horas que le dejó 80 puntos de sutura en el rostro
Adrián Iglesias tiene 21 años y la madrugada del pasado sábado sufrió una salvaje agresión en el 'botellódromo', eufemismo que viene a denominar el lugar donde los jóvenes jerezanos pueden pasar un rato tomando unas copas hablando entre ellos. Un botellazo, una paliza a base de patadas en la cabeza y un golpe tan certero como canalla con un casco roto en plena cara dejaron a este joven con más de 80 puntos de sutura exteriores (de los que se ven), otros tantos interiores y un ojo menos. Lo más alarmante de este caso es que sucedió en un lugar que cuenta con todas las bendiciones de las administraciones públicas. En el domicilio de su madre, Margarita Castro, en San Telmo se recupera Adrián desde el pasado lunes, aprendiendo poco a poco a rehacer su vida con una visión monocular. Salió a divertirse con su primo y un amigo (todos ellos de la misma edad) y acabó en el Hospital.
- ¿Qué recuerda de aquella noche?
- La verdad es que bastante poco, prácticamente de nada. Tan sólo que recibí un botellazo y que acto seguido me caía encima una lluvia de palos. Por desgracia, todo sucedió cuando mi primo y mi amigo se acercaron al coche para recoger algo. Cuando volvieron, yo ya estaba en el suelo, sangrando y quienes me hicieron esto ya se habían ido corriendo.
- Una de sus principales críticas se ha dirigido hacia la actuación de la Policía Local...
- Les avisaron y fueron. Me encontraron tirado, me alumbraron con una linterna y simplemente avisaron a una ambulancia.
En este momento toma la palabra Rafael, tío del joven agredido, que lamenta "la escasa profesionalidad de unos agentes que confundieron un golpe en la cabeza con una lesión mucho más grave. No pidieron identificación alguna a los testigos y ni siquiera recogieron los restos de la botella que habrían ayudado a la identificación del agresor".
- ¿Qué le deseas a tu agresor?
- Simplemente que pague por lo que hizo. Una canallada como ésta que yo sufro ahora no puede quedar impune. Debe pasar unos cuantos años en la cárcel. Debe pagar por lo que hizo. Quiero que cuando salga de allí y me mire piense que jamás se debe hacer algo así a un ser humano, que jamás debió haberme hecho esto.
- ¿Cómo se encuentra de ánimos en estos momentos?
- Me siento raro, porque la verdad no sé si lo más grave fue lo que pasó o lo peor está aún por llegar. Pese a todo, sé que me queda mucho que pasar todavía".
Margarita Castro, madre del joven agredido, también relató a este medio cómo fue la peor noche de su vida. "Un enfermero del Hospital me llamó para informarme que a mi hijo le habían dado una paliza. Eran las 2,40 horas de la madrugada del sábado. Hacía ya casi dos horas que le habían agredido de la forma tan salvaje que se puede ver. Mi mayor deseo es que cojan tanto al que le atacó con una botella cortada como a los que le ayudaron a ello".
- ¿En qué ha estado trabajando hasta el momento?
- Pues de todo un poco, ya fuera en bares, en obras... en lo que fuera saliendo. Hasta hace poco ayudaba a un amigo en su puesto de flores.
- ¿Cómo te estás enfrentando al hecho de haber perdido un ojo?
- Pues como buenamente puedo. Hoy por ejemplo en casa alguien se ha dejado abierta la puerta del platero y me he dado con ella justamente en el lado malo de la cara (donde tiene todos los puntos) aunque no he llegado a lastimarme. Otras veces voy a coger el mando y lo logro. Otras pongo la mano a un palmo.
- ¿Qué es lo que sucede en el botellón de Jerez que da tanto y tanto de que hablar?
- Pues simplemente que hay gente que va a divertirse y otros que van en busca de pelea. Así de fácil. Allí hay gente de todo tipo. Tengo un conocido mayor que yo, de unos 28 años, que me dice que cuando en Jerez había botellón cada cual elegía la zona a la que quería ir, que si a La Unión, que era donde paraba la gente del Polígono, o al 'Telepizza' (parque del Movimiento Scout) donde iban los 'pijos'. Ahora no. Han abierto el saco y a todos nos han metido en el mismo.
Mientras Adrián apenas ha iniciado su recuperación, la familia ya tiene claro que abrirá varios frentes legales: "Contra el agresor por la canallada que ha hecho, contra el Ayuntamiento por tener un 'botellódromo' sin apenas vigilancia, contra el 092 por ni siquiera hacer un atestado de este caso y tomarlo como algo normal la pérdida de un ojo, y contra el SAS por mandar una ambulancia una hora después. Puede valer para algo o no, pero ahí vamos a estar todos como una piña", concluye Rafael.
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