Jerez

Alma voluntaria frente al Covid-19

  • Tres testimonios de jerezanos que colaboran con distintas organizaciones de la ciudad para paliar los efectos de la crisis por el coronavirus

  • “Quizás esto sirva para tomar aún más conciencia”

Los voluntarios Lolo Becerra, María José Gómez y Sebastián Bernal. Los voluntarios Lolo Becerra, María José Gómez y Sebastián Bernal.

Los voluntarios Lolo Becerra, María José Gómez y Sebastián Bernal.

Han sido las manos de quien no llegaba. La voz de los que sentían avergonzados por su necesidad. La máquina perfecta para que la pobreza pisara un poco el freno, llenando neveras, acompañando por teléfono a los que se encontraban en soledad. Dando luz en una pandemia que ha roto la economía y ha obligado a miles de personas a pedir ayuda. Son ellos, los voluntarios. Los que están detrás del nombre de las asociaciones, colectivos, grupos profesionales... Son ellos los que lanzaron un bote salvavidas a las familias, dando alimentos y alimentando el alma. Han sido y siguen siendo. Porque la crisis por el Covid-19 no ha terminado y siguen haciendo falta estas manos voluntarias para los que no llegan a final de mes.

Aquí, sólo tres testimonios de jerezanos de los muchos que han conseguido que Jerez abandere la solidaridad.

Sebastián Bernal, voluntario de Cáritas

“¿Qué persona de bien no se ha planteado nunca la posibilidad de ayudar de una manera u otra al prójimo? Me acuerdo mucho del ejemplo que puso el Santo Padre con el sándwich mixto: Pienso que todos, o por lo menos la gran mayoría, somos vacas, es decir estamos dispuestos a ‘Colaborar’ con nuestra leche para las lonchas de queso bien sea aportando dinero, alimentos,.. pero no todo el mundo está dispuesto a ser cerdito, dar su vida para que otros se alimenten, o sea ‘Comprometerse’. Esa es la diferencia del voluntario”. Son palabras de Sebastián Bernal, voluntario de la Cáritas parroquial de Los Dolores que ha estado al pie del cañón durante esta crisis por el Covid-19.

Durante esta pandemia “nuestra Cáritas ha continuado ahí en todo momento. Si bien, nos hemos visto desbordados con el aumento de familias, que nunca habían pensado verse así y que han venido para solicitar ayudas”. Bernal reconoce que “sí que ha aumentado, si se puede decir así, la preocupación por lo que pudiera y pueda ocurrir, cuánto va a durar, cómo vamos a estar en un futuro próximo, etc”.

A Bernal le ha sorprendido en esta crisis “la prontitud de la respuesta a la petición de ayuda que se ha lanzado, la reacción es casi inmediata. Me ha sorprendido mucho la generosidad con la que se presta ayuda, las ganas de ayudar, de hacer cosas, de innovar, la capacidad de afrontar los problemas...”. “Quizás esto sirva para que tomemos conciencia, más aún. Me vuelvo a referir a palabras de nuestro Papa cuando nos dice que cuando subamos en un ascensor nos fijemos bien en las caras de las personas que dejamos atrás, porque serán las mismas caras que veamos cuando bajemos. Es decir, que lo que hoy le pasa a nuestros hermanos, en cualquier momento nos puede pasar a nosotros”, subraya Bernal.

Para animar a más jerezanos a sumarse a la familia del voluntariado, Bernal recuerda una frase de San Juan Pablo II: “No tengas miedo”.

María José Gómez, voluntaria de Prodean

“El voluntariado es algo con lo que he crecido, tanto en casa como en el colegio al que fui, La Salle. De una manera u otra, siempre he tenido muy presente la ayuda al prójimo, y en casa siempre hemos colaborado ya sea con donativos económicos, alimentos, ropa o juguetes. Recuerdo especialmente las campañas de Navidad en el colegio: todos los años recogíamos alimentos, y siempre dedicábamos un día de diciembre a ir casa por casa recolectando. Era un momento del año muy esperado entre los niños de la clase y era muy gratificante ver todos los alimentos reunidos al final del día”.

Son palabras de María José Gómez, voluntaria de Prodean. Antes, la jerezana ha ayudando a adultos que habían tenido problemas durante su etapa escolar a prepararse la ESA y visitó residencias de ancianos con su grupo cuando daba catequesis junto a su hermana Belén.

Subraya que Prodean es un proyecto muy bonito y que durante esta crisis por el Covid-19 “esta labor me ha hecho sentirme viva cada día”. “En abril empezamos a hablar de ayudar con alimentos a Cáritas y empecé a tener cada semana la ilusión de conseguir el reto semanal. Las primeras con las que hablé fueron mis amigas, les pedí que me hicieran una transferencia para comprar gel y potitos. y no tardaron nada en hacerla. Más tarde, a mi familia le pedí productos básicos, y además, cada vez que hacen la compra me traen a casa algo para el reto de la semana. Ver que la reacción de la gente era positiva era una alegría y una motivación para seguir creando los retos semanales”, recuerda Gómez.

“Gracias a esta labor, he podido tener una visión del Covid que muchos no empezaron a ver hasta que apareció en los medios de comunicación. Y aún con la repercusión, creo que no se muestra del todo la realidad de lo que se está viviendo en muchísimas ciudades de nuestro país”, declara la voluntaria.

De esta crisis saca como positivo “el respiro que le hemos dado a la naturaleza” y “la forma en la que mis círculos de amigos, familia y demás, han abrazado el proyecto de Prodean y están ayudando. El discurso también cambió, ya no hablamos de lo bien o lo mal que lo hace el Gobierno. La política pasó a un segundo plano, porque ahora pensamos en qué podemos hacer para ayudar a los que lo tienen más difícil”.

“En Jerez hay muchas asociaciones que necesitan ayuda. En Prodean necesitamos también muchos granitos de arena que no necesitan mucho tiempo, y puedo asegurar de primera mano que ayudar a estas familias es una sensación preciosa. Lector, si ha llegado hasta aquí es porque le interesa el tema. ¿Le puedo pedir un favor? La próxima vez que vaya a hacer la compra, compre un litro de leche y llévelo a su parroquia más cercana, el párroco y nosotros se lo agradeceremos”, solicita Gómez.

Lolo Becerra, voluntario en 'Costaleros por nuestros mayores'

Becerra ya sabe lo que es saltar a la pista cuando una tragedia llega a la ciudad. Recuerda bien aquellas inundaciones que dejaron a la zona rural bajo el agua, así como sus colaboraciones con el Comedor El Salvador.

En esta crisis por el Covid-19, el cofrade vio en una red social el SOS de Tomás Sampalo, quien lidera el grupo ‘Costaleros por nuestros mayores’. “Esta pandemia ha desbordado a todo el mundo. Vi que hacía falta echar una mano y no lo dudé. Tomás y Sonia Jiménez son los pulmones de ‘Costaleros’, la capacidad de trabajo de Sonia no la había visto nunca”, declara Becerra.

En estos meses de pandemia “hemos visto cosas muy duras. Recuerdo cómo tuvimos que ayudar a una familia a la que se la había quemado su casa... Y no se me olvidarán las caras de esas dos niñas pequeñas tras recibir unas bolsas de chucherías... Con las sonrisas de esas niñas estamos ‘pagados’ de por vida. Hemos vivido cosas muy duras y muy bonitas a la vez”.

Continúa formando parte de los voluntarios de ‘Costaleros’ en una nave de Cáritas. Además, en su hermandad de La Estrella trabajan en “proyectos muy emocionantes” solidarios. Su familia –una de ellas enfermera– también han colaborado tanto recaudando dinero como haciendo mascarillas, “y cada vez que puedo me llevo a mi hijo de 15 años conmigo para que vea lo que hay y lo importante que es el trabajo en equipo. Debe ser consciente de la necesidad y de las muchas formas que hay de ayudar”.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios