Ampere y Basquevolt impulsan las baterías de litio metálico en pleno boom de la innovación
Movilidad sostenible
Ampere, la división especializada en vehículos eléctricos y software del grupo Renault, ha firmado un acuerdo con la empresa española Basquevolt para acelerar el desarrollo de baterías basadas en litio metálico destinadas a futuros vehículos eléctricos. El principal objetivo de la colaboración es validar esta tecnología para llevarla hasta la industrialización.
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La tecnología de litio metálico representa un salto respecto a las baterías de ion-litio con electrolito líquido, las más comunes en los automóviles eléctricos, en tanto que ofrece una mayor densidad energética y potencial para conseguir más capacidad con menos peso y tamaño, además de proporcionar mayor estabilidad térmica y capacidades de carga más rápidas. Lo consigue mediante el uso de un ánodo de litio en lugar de grafito, junto con electrolitos diferentes: uno líquido en las baterías convencionales y otro polimérico -como el que emplea Basquevolt- o sólido en las configuraciones más avanzadas.
El acuerdo entre Ampere y Basquevolt se enmarca en un contexto de competencia acelerada e intensificación de la innovación en baterías de última generación. El fabricante chino Changan ha anunciado planes para introducir baterías de estado sólido en vehículos de fabricación en serie antes del tercer trimestre de 2026, con producción a gran escala prevista para 2027, densidades energéticas anunciadas en torno a 400 Wh/kg y autonomías -según el estándar chino CLTC- de hasta 1.500 kilómetros.
Changan también trabaja junto al gigante CATL en el desarrollo de baterías de sodio, que ya alcanzan densidades de 175 Wh/kg y prometen costes potencialmente muy bajos al no requerir litio o níquel.
Paralelamente, Donut Lab, una empresa emergente estadounidense, presentó datos preliminares sobre una batería de estado sólido con cifras muy ambiciosas: densidades energéticas de 400 Wh/kg, tiempos de carga del 10 al 80 por ciento en cinco minutos y una vida útil anunciada de 100.000 ciclos. No obstante, estos resultados están siendo sometidos a validación externa por el centro de investigación finlandés VTT, que continúa probando las celdas a distintas temperaturas y con cargas rápidas, sin haber confirmado aún todas las prestaciones previstas por la compañía.
En la misma línea de avances, Samsung SDI anunció recientemente el desarrollo de un electrolito optimizado para baterías de litio metálico. En colaboración con Columbia University, la compañía surcoreana ha creado un electrolito de gel polimérico con base de flúor que forma una interfaz estable en el ánodo y suprime la formación de dendritas, uno de los principales desafíos técnicos para la durabilidad y seguridad de este tipo de baterías. El avance, publicado en la revista científica Joule, mejora tanto la seguridad como la vida útil.
A este escenario se suma el movimiento del proveedor chino Ganfeng Lithium, suministrador de litio del grupo industrial Hyundai, que ha iniciado la producción de baterías semisólidas. Según la compañía, estas celdas alcanzan densidades energéticas de hasta 260 Wh/kg en su primera generación y podrían escalar hasta 400 Wh/kg en futuras evoluciones. Ganfeng también trabaja en baterías totalmente sólidas con objetivos que superan los 500 Wh/kg a medio plazo. Las primeras aplicaciones comerciales de las baterías semisólidas no se centrarían exclusivamente en automoción, sino en sectores como la aviación ligera y la robótica, donde la alta densidad energética es un aspecto esencial.
Validación del rendimiento en condiciones reales
Pablo Fernández, CEO de Basquevolt, ha señalado que el acuerdo con Ampere representa un paso importante para acercar al mercado masivo esta tecnología emergente, mientras que Nicolas Racquet, vicepresidente de Ingeniería de Vehículo y Propulsión de Ampere, destacó la importancia de validar el rendimiento en condiciones reales de automoción y responder a las crecientes exigencias de clientes y mercados.
Tras más de un año de colaboración, Basquevolt afirma que su tecnología basada en electrolito polimérico puede alcanzar densidades energéticas elevadas -hasta 450 Wh/kg o 1.000 Wh/l- al mismo tiempo que reduce los costes globales del paquete de baterías. Según la compañía radicada en Vitoria (Álava), ello es posible gracias a un proceso de fabricación más eficiente que podría traducirse en aproximadamente un 30 por ciento menos de inversión de capital por GWh en una gigafactoría convencional y una reducción similar en el consumo energético por kWh producido.
Este conjunto de avances -desde acuerdos industriales hasta innovaciones en química de electrolitos y el arranque de producción- subraya cómo la competencia tecnológica en baterías de próxima generación se intensifica en múltiples frentes, abriendo la puerta a soluciones con mejor rendimiento, mayor autonomía y tiempos de carga más rápidos en los vehículos eléctricos del futuro.
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