Tierra de nadie
Alberto Nuñez Seoane
Yo y la consecuencia
Desde los salones glamurosos de la OTAN en La Haya hasta el ir y venir de equipos en la Base Naval de Rota y el aeródromo de Morón, algo se ha puesto en jaque: el pulso estratégico de Estados Unidos en el sur de España. Y no por una crisis local, sino por un elemento disruptor que no viste uniforme: la política presupuestaria del Gobierno de Pedro Sánchez.
El detonante llega de la mano del general retirado Robert Greenway —asesor de seguridad de Donald Trump y figura cercana al ala más dura del partido republicano—, quien ha lanzado una advertencia insólita: trasladar las bases de Rota y Morón a Marruecos.
Esta sugerencia no surge en el vacío. Todo viene tras la negativa de Sánchez a comprometer velar por el 5 % del PIB en Defensa —un umbral marcado por la OTAN para 2035—, apostando por mantenerlo en un 2,1 %, argumentando que esa cifra es realista y suficiente para cumplir con los objetivos capacitarios de la Alianza
Ese discurso hizo saltar al entorno estadounidense, incluyendo al propio Trump —que lanzó duras críticas a España y advirtió con imponer aranceles por no subir el gasto militar—. Greenway aprovechó para dar un paso más allá: “Hora de trasladar las bases… a Marruecos”, proclamó.
Las bases de Rota y Morón no son meros símbolos de presencia militar; son pilares de nuestra economía local y de seguridad nacional. Rota alberga cuatro destructores Aegis y da empleo a miles de personas en la zona, con un impacto económico que representa en torno al 60 % del tejido productivo local. Morón, por su parte, es escalón clave para las operaciones de reabastecimiento de la USAF .
El solo rumor de un hipotético relevo hacia Marruecos, aunque Marruecos ya ofreció en 2020 instalaciones alternativas como Alcazarseguir para sustituir a Rota, abre un abismo de incertidumbre para nuestra provincia.
Por un lado, la respuesta del Gobierno español y de la OTAN será decisiva. ¿Se apelará a los acuerdos bilaterales —que en Rota tienen vigencia hasta al menos 2024 y ya se han prorrogado históricamente—, o se abrirá una negociación más amplia?
Por otro lado, en Cádiz y Sevilla, las miradas estarán puestas en el Ministerio de Defensa y en los gobiernos locales: la pérdida de estas bases supondría un golpe estratégico y económico difícil de compensar
En resumen, una sugerencia estratégica que, más allá del folclore político entre Washington y Madrid, conecta con lo más profundo de la identidad gaditana: nuestras costas, nuestra gente y nuestra vinculación con bases que llevan 70 años compartiendo nuestras vidas. Que el sur hable ahora, en estos días, no es casual. Se juega mucho más que misiles: se juega nuestra propia memoria y presente.
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