La recuperación de un proyecto estratégico

El poblado del embalse de los Hurones rebosa futuro

  • La Junta tiene previsto duplicar la inversión inicial de la ITI, que era de dos millones de euros, para adecuar el poblado del embalse y atraer a empresas hoteleras

Imagen general del poblado del embalse de los Hurones desde lo zona más elevada de la presa. Imagen general del poblado del embalse de los Hurones desde lo zona más elevada de la presa.

Imagen general del poblado del embalse de los Hurones desde lo zona más elevada de la presa. / Julio González

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El tiempo parece haberse detenido en el poblado del embalse de los Hurones, casi como si un embrujo pesara sobre el lugar. Escondido entre los parques naturales de Grazalema y Los Alcornocales, tan desconocido para la gran mayoría de los mortales como suelen estar los tesoros inmateriales, no entiende de prisas ni malos humos, de internet ni cobertura telefónica, sólo de belleza, de montes, pinsapos, quejíos, verde vegetación, del cauce del Majaceite y, por supuesto, de la presa que se alza como monumental obstáculo pétreo de esa agua de la que se abastece el 75% de la provincia y cuya construcción, allá por la década de los 50, dio origen al poblado en el que habitaban quienes la levantaron con sus propias manos.

Tras años de un silencio sólo roto por los periódicos desembalses de agua hacia el pantano de Guadalcacín, la Junta de Andalucía anunció la pasada semana que su apuesta por la tramitación del proyecto de la Inversión Territorial Integrada (ITI) para mejorar las infraestructuras y el equipamiento del poblado es firme. Tanto que, según ha podido saber este diario, esos dos millones de euros previstos de inicio prácticamente se van a duplicar para permitir dar ese primer paso esencial que servirá de preámbulo al segundo, el más esperado, el que debe transformar el viejo poblado obrero en un complejo hotelero capaz de ejercer de locomotora económica de la comarca.

Daniel Sánchez, delegado territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, se felicitaba ante el nuevo impulso de un proyecto que le entusiasma y que espera “poder sacar a licitación en los próximos meses para que, posteriormente, venga una empresa turística a hacer un buen proyecto. La zona tiene un gran potencial medioambiental. Sería casi como poner en valor toda una comarca”, dijo.

Este medio recorrió el poblado durante la mañana del martes pasado en compañía de Juan Niño, jefe de Servicio de Administración General de la Delegación Territorial de Medio Ambiente, un enamorado del poblado y de todo lo que puede suponer su adecuación. “Estamos hablando de un turismo de calidad, de dotar de vida a esta zona que es una maravilla de la naturaleza. Es un patrimonio heredado que estamos obligados a conservar”.

En principio se prevé que las plazas hoteleras podrían rondar en torno a las 300. Se crearía un centro de recepción en el lugar donde actualmente se levanta el viejo hospital, en el que nacieron muchos niños de la Sierra de Cádiz, y se construiría un aparcamiento para vehículos, ya que la idea es que toda la zona del poblado fuera peatonal, a fin de mantenerlo alejado de ruidos y contaminación.

Durante nuestra visita también nos acompaña Cristóbal Moreno, jefe general de la presa actualmente y el hombre que se encarga de que el poblado no haya tomado esa apariencia fantasmal que persigue a este tipo de asentamientos. Cristóbal llegó al embalse con apenas seis años cuando su padre, vecino de Algar, comenzó a trabajar en su construcción allá en la década de los 60. Seguido siempre de cerca por su perro Camarón, nos explica cómo era la vida en un poblado que contaba con 48 viviendas para los operarios que tenían familia y que se sitúan en hileras a tres alturas, un albergue para los solteros, y hasta una iglesia encomendada a la Virgen del Pilar, “porque la empresa que construyó el complejo era Portoles y cía, de Zaragoza”, cuenta Cristóbal. De niño acudió al pequeño colegio que contaba con dos clases y donde aún hoy día quedan viejas pizarras con rastros de esas lecciones primeras. También tenía el poblado primitivo un economato, una panadería, una carnicería, la casa del cura, la del guardia, dos chalets señoriales donde vivían los ingenieros jefes con sus familias y una zona recreativa con pista de tenis, fútbol sala, bolera y dos piscinas, hoy en día vacías para mayor seguridad.

Aunque se siga pensando que los viajes en el tiempo son imposibles, entrar en las casas de los ingenieros es como atrasar el reloj medio siglo, como si los ojos se cubrieran con una pátina de blanco y negro y pudiéramos ver a sus viejos inquilinos trasteando en la cocina, con su inevitable mesa de formica, o viendo la vieja televisión ante una gran chimenea. Al fondo, el salón acaba en una magnífica terraza que al abrirse nos da un bofetón de aire puro. El parque de Los Alcornocales, con sus montes, se abre ante nosotros. En medio, escondido, el poblado parece una especie de Shangri-La, un oasis de silencio y paz que ni siquiera pueden romper los smartphones.

Vista general del poblado. Vista general del poblado.

Vista general del poblado. / Julio González

Con la inversión de esos casi cuatro millones de euros prevista, y que saldrán de los 70 reservados para Medio Ambiente, se equipará al poblado de internet, perdiendo el encanto del aislamiento pero ganando la conectividad para el visitante. Además, estos fondos europeos tienen como objetivo fundamental dotar al conjunto de infraestructuras básicas y la implementación de mejoras en los servicios del poblado. Con todo ello, la Junta busca hacer más atractiva las posibilidades turísticas del equipamiento.

Lo que la Junta sí quiere dejar claro es que desde el primer momento se pondrán las cartas sobre la mesa a cualquier empresario interesado. “El proyecto tiene que reunir todos los requisitos, porque estamos hablando de un lugar con una riqueza ambiental e histórica tremenda”, dice Juan Niño. Eso sí, el adjudicatario del proyecto podrá ampliar en un 25% el espacio actual, lo que supone un buen acicate.

En Salamanca, existe un complejo denominado AldeaDuero con unas características similares a las del poblado del embalse gaditano, con la ventaja en este caso que aquí se trataría de una remodelación, porque la gran mayoría de las construcciones están en buen estado y sólo habría que reformarlas. El poblado del embalse de los Hurones quiere revivir.

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