Cultura

"Jugar con la educación es peligroso"

  • El escritor sanluqueño Eduardo Mendicutti inaugura las Jornadas de Historia de Jerez con una conferencia "nada técnica", plagada de anécdotas personales y reivindicaciones

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En el álbum de la memoria de Eduardo Mendicutti (Sanlúcar, 1948) hay imágenes imborrables, grabadas a fuego en algún rincón. Allí está la fotografía de esa vecina que le enseñó a leer y a contar, que supo guardarle secretos, o aquella profesora que apreciaba ciertas condiciones del escritor niño aunque no se supiera siempre las respuestas correctas, o quien le dio a leer libros inaccesibles... Historias que trascienden lo personal, que son significativas para entender la educación de una época. Y con estas anécdotas aliñó ayer el autor sanluqueño la conferencia inaugural de las Jornadas de Historia de Jerez, organizadas por el Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CEHJ) y el Centro de Profesores (CEP), que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, el Consejo Regulador y Diario de Jerez.

Una intervención llamada 'Educación para la crisis: un relato', "nada técnica", que consistió en un recorrido por la educación "cuando a mí me estaban educando, desde mi niñez hasta la enseñanza preuniversitaria". Mendicutti hizo un planteamiento de la importancia de atender la creatividad en la etapa de la infancia, "no sólo la memoria, el empeño en que los niños sepan siempre las respuestas correctas. La educación exige, creo yo, ir más allá de eso". Y por eso, para los maestros que lo consiguieron, el autor hizo un homenaje, tuvo un recuerdo para ellos, "porque me sentí protegido por ellos, ayudado por ellos...".

Las precariedades de la educación de entonces también fueron puestas sobre la mesa, "en una sociedad no democrática, con todo lo que tenía de mutilación cultural, de dominio de la religión en la educación... Y la necesidad en esos tiempos de supervivencia, de que los niños se espabilaran para encontrar su camino". Situación a la que, según alerta Mendicutti, "podemos volver con la aprobación de la 'Ley Wert', "con la imposición de Religión como asignatura obligatoria, separación de niños y niñas, con una sucesión de reválidas que no se sabe para qué servirían...". En este sentido, Mendicutti demanda "una estabilidad en la educación, un consenso básico sin sucesiones de leyes una detrás de otra, porque el juego con las leyes de educación es un mal juego". Y aunque reconoce que hubo leyes necesarias que podían cambiar el modelo tradicional, pide que en la jerarquía de méritos "no esté lo que se sepa de memoria, sino lo que uno deduzca de pensar y de descubrir sobre sí mismo. Y me parece fundamental algo que ha sido detestado que es la Educación para la Ciudadanía". Mendicutti asegura que hay que educar a los niños en la libertad y en el respeto, en la igualdad, la diversidad, en la responsabilidad de los deberes como ciudadanos. "Que de una asignatura como ésta, se diga que adoctrina, resulta una sorna en comparación con lo adoctrinados que hemos estado las personas de cierta generación a la hora de ser educados". A pesar de todo, el autor cree que no hay niños maleducados, sino "equivocadamente educados. Mal o bien..., alguien dirá que es relativo. Habría que buscar salidas para liberarse de esa influencia de esa educación equivocada".

Un auténtico defensor de la educación pública, no sólo de los conocimientos objetivos, sino de los de uno mismo y de los demás, quien augura un camino equivocado, "y es que mientras la crisis esté presionando los recursos y una opción política piense que hay que dedicar más recursos a aquellas instituciones que dan más oportunidades que a otros..., pues mal andamos". Un escudero del profesorado, "porque pelean con muchos condicionamientos. Se equivocarán o acertarán pero el mérito no se lo puede quitar nadie".

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