VI Tío Pepe Festival Pastora Soler triunfa y llena de esperanza el Tío Pepe Festival

  • La cantante sevillana anuncia su embarazo en Jerez y obsequia al público con un gran concierto

Pastora Soler, durante su actuación. Pastora Soler, durante su actuación.

Pastora Soler, durante su actuación. / Manuel Aranda

Pastora Soler regresó tras tres años de ausencia a Jerez, y lo hizo, para triunfar sin paliativos en el Tío Pepe Festival.

El público jerezano, que casi llenó el Patio de la Tonelería, no paró de ovacionar a la artista de Coria del Río, que a su vez se deshizo en elogios para con el respetable, sin parar de agradecer la asistencia y la cálida acogida en Jerez, lugar muy especial para ella, y a la que calificó de tierra erudita en arte. “Es un regalo para mí estar hoy en Jerez”, afirmó Pastora.

La sevillana hizo casi de todo durante el concierto: Bailó, habló, bajó al patio de butacas a cantarle a los afortunados que ocupaban las primeras localidades, y por supuesto cantó, con micrófono y sin él, alardeando de la enorme voz que posee. Y todavía dio un plus más, no esperado: Anunció su embarazo, que corre ya por el cuarto mes. Será su segundo hijo, y se lo dedicó a su primera hija, Estrella, presente en el concierto junto a su marido.

El público coreó sus canciones, la vitorearon, le dijeron piropos y ovacionaron sus temas, sobre todo cuando se refirió a su pasado reciente y los problemas con el escenario, hoy día, afortunadamente atrás.

Como en otros conciertos de los que viene dando por España, presentando y promocionando su último trabajo discográfico, comenzó con tres temas, como en el DVD que lo recoge, y que se vende junto al disco: “Desnudando el alma”, “Vuelves a la vida” y “Te despertaré”. Luego cantó un “medley” de corte melódico, donde fue uniendo éxitos pasados de su carrera. El público se iba encontrando cada vez más a gusto. Y fue entonces cuando entonó el tema “Si tú me abrazas” de su último disco, La Calma, y cuando el patio de la Tonelería de González Byass se puso en pié para ovacionarla. Fue uno de los momentos, musicalmente hablando, más importantes de la noche.

Antes de dejar el escenario por primera vez y cambiar de vestuario, entonó “Será mejor”, también de su último disco, y que supo transmitir alegría y equilibrio, junto con una buena cantidad de seguidores que coreaban la canción.

Volvió al escenario con un traje negro, más serio y fue para cantar “No te atrevas a olvidarme”, también coreado por el público, al término del cual cantó “Contigo”, dedicado a su marido, Francis Viniolo, sentada en un taburete, serena, pausada y acompañada del piano, lo que no le impidió acabar el tema sin micrófono.

Tras la calma, de nuevo un “medley”, en esta ocasión de canciones tipo balada, otro de los estilos preferidos de Pastora Soler, junto con la copla y las canciones melódicas.Y después de las baladas, La Copla, con mayúsculas, ya que Pastora la canta como pocas saben hacerlo. No en vano, dijo “Nunca jamás me bajaré de un escenario sin cantar copla”. El público de nuevo en pié y dando palmas por bulerías.

Pero también hubo momentos más “Pop” en el concierto, donde se marcó unos bailes con los guitarristas de la banda que le acompaña en la gira. Fueron los momentos de “Vive” y “Ni una más”, esta última compuesta para ella por Vega. El público coreando de nuevo.

Y bajó del escenario para cantar “La mala costumbre”, y luego para presentar los músicos y cerrar el concierto “oficial”, que no lo fue, porque luego llegó a cantar cuatro temas más: flamenquito con “Qué no daría yo”, sentada en una silla junto al percusionista al cajón y un guitarrista. “Estrella”, momento que aprovechó para anunciar la buena nueva al público de su embarazo, mostrando su barriguita al público. “Quédate conmigo” e “Invencible” fueron sus últimos temas.

Un concierto que ha supuesto un éxito para Pastora Soler y para el VI Tío Pepe Festival, y un verdadero disfrute para los seguidores de esta gran cantante, heredera de las mejores tradiciones de la copla, baladas, melodías de siempre, y un sinfín de estilos que sabe aglutinar de manera encantadora, bajo el torrente de voz que posee.

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