La ciudad de la historia por Fco Antonio García Romero y Eugenio J. Vega Geán

Sanjurjada en Jerez (I)

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CUANDO el 10 de agosto de 1932 se produce el intento de golpe de estado, el fracaso en Madrid es inmediato. Las fuerzas de asalto dominan la situación. En la refriega murieron dos oficiales sublevados, siete soldados y un estudiante tradicionalista. Mientras la tranquilidad renacía en Madrid, Sanjurjo había llegado a Sevilla y se había hecho con el mando de la ciudad, deteniendo al alcalde y a cincuenta concejales. Pero la CGTU y la CNT declararon la huelga general y, a media tarde, Sevilla se quedó sin circulación y sin comercio, los manifestantes marchaban desde los barrios obreros hacia el centro de Sevilla y por tren venía una expedición militar. Sanjurjo no era sostenido más que por el jefe de la guardia civil de Jerez.

¿Qué pasó en Jerez? Nadie mejor que el alcalde Francisco Germá Alsina para contarlo. Por escrito y a petición del gobernador civil. Lo titula así:

‘Relación de los hechos ocurridos el 10 de Agosto de 1932 (...)’.

“Entre las seis y media y ocho de la mañana varios automóviles particulares, conducidos por sus dueños, y llevando cada uno una pareja de la guardia civil, efectuaron la detención del alcalde accidental D. Juan Narváez, de los concejales D.Juan Taboada, D. Diego Gómez, D. Rafael Orge, D. José Almagro, D. Enrique Tubío y D. Vicente Castilla, y la de los obreros significados por su actuación societaria Manuel Calle, Francisco Fernández, Solano (padre e hijo), Sebastián Oliva, Basilio Torralbo, Francisco Guerra, José Arantave, Antonio Natera, Miguel García y José Madroñal (...) recluidos todos juntos en una habitación del cuartel de Villaviciosa (...). El coronel de la guardia civil D. Arturo Roldán se dirigió al ayuntamiento, en otro coche era conducido el alcalde accidental (...) le instó para que en una sesión que se celebraría al efecto, le hiciera entrega del ayuntamiento (...) hizo comparecer al secretario Sr. Ríos y, enseñándole una orden de incautación firmada por el delegado del gobierno constituido General Sanjurjo, le ordenó que citara a sesión extraordinaria para las 10 de la mañana a los señores concejales, orden que fue cumplimentada por el secretario (...). El que suscribe, alcalde propietario, estaba disfrutando de licencia desde el día 6, se enteró a las 10 de la mañana y llamó por teléfono a la alcaldía contestando el Sr. Ríos (...). Me dirigí inmediatamente al ayuntamiento y protesté ante el coronel (...). Fui llamado por usted comunicándome que salían para Jerez fuerzas de la Benemérita al mando del teniente Sr. Fernández Trujillo (...), entré en el despacho de la alcaldía y dije que daba por terminada mi licencia (...). Llamé al teniente de seguridad y le ordené la detención del coronel (...) efectuándose las detenciones de: D. Francisco Merry, D. Luis de Ysasi y D. Juan J. Palomino que salieron para Cádiz y ordenando las de Francisco Mier Terán, Ángel García Riquelme, Diego Zuleta y José García Barroso. Posteriormente se detuvieron a D. Francisco Terán (hijo), D. Manuel López Vicente, D. Pedro Velarde, D. Darío Arana, D. Pedro Díez y D. Juan L. Roldán, estos últimos en libertad por no haber cargos (...). Hecha la investigación de los que habían coadyuvado a la detención de los concejales son Diego Zuleta, Ángel García Riquelme, Luis Ysasi, Rafael Díez y D.ª Mercedes González (...)”.

Hasta aquí el escrito del alcalde que debió tener un día ocupadísimo. Por cierto, entre las órdenes que dicta ese día, hay una que se refiere a la única señora que aparece en el relato. Va dirigida a D.ª Mercedes González y dice así: “Personado en esta alcaldía el obrero Miguel Solano, dice haber sido detenido ilegítimamente y transportado a esta ciudad desde el pantano de Guadalcacín donde se hallaba trabajando, en un automóvil de su propiedad (...) se servirá Ud. disponer que en el propio automóvil en que fue conducido, sea trasladado al citado pantano”.

Esta Sra. estuvo en arresto domiciliario hasta el 17 de agosto.

El día 11 el alcalde publica un bando felicitando a los jerezanos por su actitud cívica. Había habido una gran manifestación a favor de la República, y, a pesar de algunos gestos que enfadaron a los manifestantes –aparición en un balcón de dos señoritas que se abanicaban con unos pay-pay con la bandera monárquica- la manifestación transcurrió sin incidentes.

En los días siguientes, se suceden las detenciones. En Algeciras, dentro de un barco que iba a Gibraltar a Diego Zuleta, Francisco Mier Terán, Ángel García Riquelme y Juan Manuel Jurado; a D. Juan Jácome y Ramírez de Cartagena, que no ingresa en la cárcel atendida su calidad de militar, quedando a disposición del gobernador civil, el día 15; D.Manuel Romero Benítez, el 16; D. Antonio Fonsilla Rodríguez, el 17; D. Tomás Díez Carrera, el 19, pasando ese día detenido a su propio domicilio en atención a su delicado estado de salud. El día 20 se pone en libertad, por orden del gobernador civil a D. Rafael Díez Hidalgo, D. Pedro Velarde Ramos Izquierdo y a D. Manuel López Vicente. El 28 de Septiembre a D. Manuel Romero Benítez y a D. Francisco Mier Terán. Volvamos al ayuntamiento. Dos de los que fueron con sus coches a detener al alcalde y concejales, eran también concejales, pertenecientes al grupo de los gremiales: D. José García Barroso y D J. J. Palomino.

El día 13, reunido el cabildo, manifiesta su más enérgica protesta por el atropello y pide sean declarados suspensos de empleo y sueldo el secretario Sr. Ríos Flores, el médico de la beneficencia D. Pedro Velarde y Ramos Izquierdo y el empleado interino D. Francisco Contreras, médico oculista. Ese mismo día ocho concejales de la minoría gremial (eran 19) firman una declaración condenando toda perturbación social o política y se declaran respetuosos con los poderes constituidos. Son Pedro Gutiérrez Quijano, Antonio Carrasco, José Aparicio, Cristóbal Rodríguez, Francisco O’Neale, Mauricio González Gordon, Camacho y Francisco Garvey.

No le sirvió de mucho. En la sesión extraordinaria que se celebró el 26 de agosto se acuerda la expulsión de todos los concejales de la minoría gremial.

Mª Rosario de la Torre M

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