Crítica | Santiago Lara en Noches de Bohemia La música de nuestras vidas

  • Santiago Lara lleva al ciclo 'Noches de Bohemia' la última entrega de la trilogía que dio comienzo en 2016 con un tributo a Pat Metheny, continuó con 'La guitarra en el tiempo' homenajeando a los grandes maestros y cierra ahora con la música de su vida con 'Tú canción en mi guitarra'

Santiago Lara, anoche en los Jardines de la Atalaya.

Santiago Lara, anoche en los Jardines de la Atalaya. / Vanesa Lobo

Todo el mundo tiene en la discoteca de su memoria una serie de canciones que le han marcado para siempre. Todos tenemos en nuestro dietario un decálogo de singles musicales con los que referenciamos distintos hitos personales, sintonías que se nos quedan guardadas por siempre en el disco duro de la memoria. Y en la noche de ayer, parte de esa discoteca personal, nuestra y de Santiago Lara (Jerez, 1984), fue la protagonista de la segunda de las citas del ciclo 'Noches de Bohemia' que organiza este verano el Ayuntamiento de Jerez en los Jardines de la Atalaya.

Con la ilusión y la responsabilidad de presentar 'Tú canción en mi guitarra', el disco con el que cierra la trilogía que dio comienzo en 2016 rindiéndole tributo a Pat Metheny y prosiguió en 2019 con 'La guitarra en el tiempo' dedicado a los grandes de la guitarra, el artista jerezano se presentaba ante los suyos y no defraudó. En absoluto. Durante las dos horas de concierto, descanso incluido por exigencias del guion, la puesta de largo del quinto trabajo en solitario de Santiago Lara nos ofreció un universo de sensaciones en el que cualquiera de nosotros se pudo sentir identificado en muchos momentos.

Sereno y seguro de todo cuando ejecutaba, aunque la profesión siempre vaya por dentro, desde la soleá inicial hasta el homenaje que realiza a Chick Corea con el tema Armando's Rumba que puso epílogo a la noche, quienes estuvieron presenciando en directo este espectáculo a buen seguro que no olvidarán este concierto. Y es que Santiago Lara -Premio Giraldillo al Toque de la Bienal de Flamenco de Sevilla de 2018- tiene en sus manos una herramienta capaz de llevarnos en volandas a través de la intensidad de su pulgar y la limpieza de su mano derecha, así como por la capacidad de ejecución y velocidad de su mano izquierda.

Arpegios limpios y escalas endiabladamente veloces fueron la predominante tanto de la soleá como de las alegrías de anteriores trabajos -'Sentimientos Nuevos'- que sirvieron de obertura de una noche en la que el artista jerezano supo mostrar con acierto las distintas facetas de las que se compone su pentagrama personal, partiendo de lo más clásico y ortodoxo llega hasta lo más contemporáneo y actual. Del sonido que salía de la guitarra que sostenía entre sus manos, fuimos saboreando, pieza a pieza, un concierto en el que quedó patente de nuevo que el universo musical que tiene en su cabeza Santiago Lara trasciende las fronteras borbóreas desde hace ya largo tiempo.

Sabedor de ello, el artista jerezano jugó a caballo ganador arropándose de tres artistas invitados fuera de serie como son 'La Tremendita', Jesús Carmona y José Quevedo 'Bolita', quienes encajaron a la perfección en la propuesta y a quienes les une a Santiago Lara el hecho de tener trayectorias profesionales donde el miedo a afrontar propuestas que trascienden de lo habitual es lo que les hace sentirse vivos.

Especialmente intensa fue la farruca en la que Jesús Carmona supo terminar de poner en ambiente al respetable dejando patente de corso de su personal forma de dibujar en el aire, la granaína rematada en seguiriyas con 'La Tremendita' nos dejó pensando por qué la trianera nunca ha estado en Jerez más allá del Festival y junto a José Quevedo 'Bolita' metió en jondura un himno de la música: Fragile de Sting, nada mas y nada menos. Y, todavía, no había llegado el momento estrella de la noche, que nadie esperaba y que protagonizó junto a su hija Pastora.

Ya sabíamos que iba a participar en el espectáculo, ya conocíamos que había participado también en la realización del disco aportando su voz al tema Hallelujah de Leonard Cohen, pero que con poco más de 10 años tuviera el aplomo, la serenidad y la seguridad de no arrugarse y sacar una afinación natural de su voz que ya la quisieran muchos que llevan años en esto de lo jondo, no hizo más que poner en pie al respetable y provocar que hasta su propio padre indicara que "nos ha 'mondao' a todos".

Anita Franklin sacó lo mejor de su voz para el tema Listen de Beyoncé, Aurora Caraballo le bailó a la bulería al golpe Caminos Nuevos con la denominación de origen Mercedes Ruiz, Speechless de Aladdín nunca ha sonado más a rumba y la bulería por soleá no ha tenido jamás más tintes rockeros que el que le impregnaron Santi Lara, 'La Tremendita' y Jesús Carmona en otro momentazo digno de mención y no dejar pasar por alto, pero es que anoche Pastora fue mucha Pastora. Y es que ya se sabe que, en el mundo del flamenco, Pastora es mucho más que un nombre.

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