Sin complejos

Diario de las Artes

MIGUEL ÁNGEL ERBA | Fundación Osborne | EL PUERTO

Una imagen de la exposición.

20 de agosto 2023 - 05:00

Cualquier ciudadano que pase por la portuense calle Pedro Muñoz Seca, número 48, podrá admirar una bella casa palacio que ha sido felizmente rehabilitada y convertida en un establecimiento hotelero. Los más avezados, sabrán que se trata de una edificación del siglo XVIII -una de las muchas que existen en la localidad, bastantes en un pésimo estado de conservación- y que fue el sitio donde vio la luz el escritor local Pedro Muñoz Seca. Se trata de Casa de Indias Art Suites, un pequeño hotel cuidado hasta los más mínimos detalles y que sobresale porque en su seno se encuentra una de las mejores colecciones de arte contemporáneo que hay por la zona. Primerísimos nombres de la plástica actual ocupan los bellos espacios del antiguo noble caserón, hoy felizmente recuperado como hotel. Sus dueños, Óscar Jiménez y Lola Martínez son dos jóvenes emprendedores que poseen la pasión por el arte. En sus estancias se han celebrado en los últimos años muy buenas exposiciones de artistas inmersos en la plástica más actual. Casa de Indias está presente en algunas de las comisiones organizadoras de ferias de arte importantes Dentro de muy poco, en la feria Estampa de Madrid. Además, realiza un importantísimo proyecto de apoyo y fomento de las Artes Plásticas en forma de becas de estancias artísticas. Creadores de toda condición creativa y de todos los lugares llegan a El Puerto para permanecer un tiempo dando forma a una realidad que culminará en una magna exposición.

Otra imagen de la exposición.

Casa de Indias, Lola y César, sus entusiastas mentores, vienen manteniendo una estrecha colaboración con la Fundación Osborne, potenciando muy buenas comparecencias de importantes artistas que presentan sus obras en las espléndidas estancias de la bodega de la calle Los Moros. En este tiempo del verano portuense tiene lugar una exposición que es producto de lo realizado por el último de los artistas que ha permanecido en la estancia promovida por Casa de Indias. Se trata de Miguel Ángel Erba, un artista nacido en Valencia en 1994, lo que quiere decir que estamos ante un joven pintor que ya se encuentra en el camino de una absoluta proyección. Nosotros tuvimos la oportunidad de verlo en la anterior URVANITY, una de las ferias importantes del febrero madrileño, donde la Fundación Casa de Indias adquirió una obra suya. Artista, además, que forma parte de la galería Herrero de Tejada, una de las importantes de Madrid que apuesta por artistas de contrastada significación.

La muestra nos sitúa ante un relato onírico, de presunciones, de posiciones mediatas donde aparece un universo de formas, personajes y situaciones que formulan un discurso de evocaciones. Sus obras materializan una realidad deseada, de búsqueda, de un territorio anhelado donde la humanidad se reencuentre con una naturaleza nueva, distinta; que asuma algunas de las posiciones que ha ido perdiendo por la propia desnaturalización y deshumanización de una sociedad burda e inconsciente que, por ella misma, ha sido abocada a un proceso claro de descomposición.

Dos obras que se pueden contemplar en la exposición.

El ser humano, desde su aplastante soledad impuesta, intenta evadirse, sacudirse los estigmas de su alienante proceso existencial y busca nuevos horizontes. Quizás los encuentre en ciertos espacios presentidos. El artista los sitúa en esas estancias sureñas donde ha pasado los últimos momentos de su vida, en ese mar que azulea y da energía. Los personajes de Miguel Ángel Erba trascienden más allá de una existencia concreta, buscan encontrarse con situaciones nuevas donde habite una realidad a contracorriente, ajena a todo el prosaísmo reinante y abarcadora de perspectivas con horizontes diáfanos. Su pintura nos hace deambular por sistemas alegóricos, por espacios que sugieren más que ilustran, por escenarios que se alejan de lo real para evocar misteriosos esquemas, arcanos de una existencia que se anhela y que busca patrocinar estados llenos de pureza.

La pintura de Miguel Ángel Erba responde a una figuración desvaída, relatos profundos de existencias lejanas, situaciones donde se desarrolla una distopía que pretende algo más concreto. Por sus obras transcurre esa historia de la pintura llevada a cabo en tiempos de atemporalidad, cuando los esquemas perdían concreciones a la espera de nuevas circunstancias; espacios entre hipotéticas guerras de intereses, allí cuando una tendencia creativa se difuminaba a la espera de otra con más poder. En esa zona inhóspita donde todo parece acabarse para empezar una nueva existencia, comienza el universo Erba. Una realidad propia que se desgaja para iniciar una nueva aventura. Esos últimos coletazos de algo son los que interesan a un artista que anhela nuevas realidades; refugios donde esperar un amanecer clarificador.

La pintura de Miguel Ángel Erba transita por una figuración mediata, de espacios presentidos que descubren escenarios ideados. Es la metáfora de una existencia, un espejismo en el desierto del alma que va descubriendo mínimas realidades. Se trata de una pintura que inquieta, que revela misterios insondables, que circunda lo irreal para mostrar esa existencia deseada.

Casa de Indias vuelve a apostar con firmeza por un arte distinto, por artistas de claras perspectivas. Miguel Ángel Erba da testimonio a una nueva pintura; una pintura decisiva, sin complejos, abierta y, sobre todo, portadora de un nuevo sentido, alejado de los adocenamientos al uso.

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