Análisis

Fernando Faces Santelmo Business School

Inflación, un aliado peligroso

La recaudación fiscal avanza a una velocidad de vértigo. Hasta noviembre, Hacienda ha recaudado 239.900 millones de euros, 33.000 millones más que lo recaudado en 2021, y muy cerca de la previsión para todo el año 2022 . Varios son los factores que contribuyen a tan explosiva recaudación: el buen comportamiento del mercado de trabajo, la recuperación económica etc. Pero el principal es la extraordinaria inflación y la negativa del Gobierno a deflactar la escala impositiva cómo sería justo y racional.

La pérdida de poder adquisitivo tras la subida por convenio de los salarios será del del 4% al 6%. Cuando la inflación es superior a la subida del convenio, los salarios suben en términos monetarios pero descienden en términos reales, pierden poder adquisitivo. Pero la escala impositiva, por tramos y progresiva, está definida en términos monetarios; pudiendo ocurrir que la subida monetaria del salario determine el paso del contribuyente al tramo superior, dándose la paradoja de que ganando menos en términos reales tenga que pagar más impuestos. Es la situación en la que se van a encontrar los contribuyentes españoles.

Deflactar es modificar los tramos de la escala impositiva para que esto no suceda. Deflactar no es bajar impuestos. Es aislar o neutralizar la escala impositiva de los efectos de la inflación.Debiera de ser automática. No deflactar equivale a subir impuestos, pero por la puerta de atrás, en silencio y nocturnidad , sin pasar por el Parlamento. Es "la fiscalidad en frío", el impuesto silencioso. Los 33.000 millones de euros de recaudación adicional por la ausencia de deflactación superan el valor de las ayudas aprobadas hasta el momento . Las ayudas las hemos pagado ya.

Algunos gobiernos se comportan como sí la inflación fuese su aliada porque impulsa sus ingresos tributarios sin ningún desgaste político, reduce el valor real de la deuda pública y también el coeficiente de deuda pública sobre PIB. Estos efectos se dan en el corto plazo, pero no en el medio plazo . El exceso de deuda y déficit públicos acaban generando más inflación y menor crecimiento. En un contexto de alta inflación como el que vivimos los tipos de interés suben fuertemente y también la carga financiera de los gobiernos, lo cual alimenta la deuda pública, hasta hacerla insostenible. La inflación es un aliado peligroso y traidor, porque ayuda ,aparentemente, en el corto plazo, sumergiéndo al Gobierno en una ilusión monetaria que inevitablemente conduce a realizar gastos estructurales que permanecen cuando los efectos benévolos de la inflación desaparecen. La subida de los ingresos tributarios que los gobiernos consideraron permanentes son frecuentemente transitorios. Por el contrario muchos de los Incrementos de gasto que se acometen son permanentes(aumentos de plantilla, sueldos de funcionarios, incremento de la estructura administrativa, indexación de las pensiones con el IPC, etc). Son los que generan los déficits estructurales.

La inflación sin duda es un aliado peligroso para el Gobierno ya que en el corto plazo puede equilibrar las cuentas públicas y, en apariencia, reducir el déficit público, cuando en realidad puede estar aumentando los gastos estructurales, poniendo en peligro la sostenibilidad de las cuentas públicas en el medio y largo plazo. Es lo que está sucediendo actualmente en España.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios