Een la antigua Roma, a los habitantes del norte de África, desde Mauritania a Libia le llamaban "moros", de ahí la palabra. Un ex militar en Murcia, ha expresado su odio a los moros matando a un musulmán, Younes. Esta víctima del odio vivía, trabajaba y tenía a su familia en la comunidad. Aquí en Jerez, en una tertulia de Whatsapp, un jubilado militar vomitó palabras gruesas, horribles, contra los moros, atribuyéndoles muertes, robos y que el gobierno los mantenía. Se le reprochó el odio vertido y apuntilló: "Aquí lo que se necesita es mano dura". Hay odio.

No es fácil convivir con los ultra religiosos católicos, musulmanes o judíos. Desde los Reyes Católicos arrastramos el odio a todo aquel que no es católico, sea evangelista, anglicano, o musulmán. Muchos franquistas odian a los moros. Se olvidan la participación feroz y sangrienta en el golpe militar de Franco contra los republicanos. Una vez utilizados se les expulsó al Magreb.

El alma de España no ha superado los cuarenta años de dictadura. Ahora están envalentonados con los excesos del partido de derecha y su compañero extremo. La España pura, inmaculada, macho, es añorada por demasiados españoles. Recuerdo el poema de D. Antonio Machado que comienza así: "La España de charanga y pandereta,/ cerrado y sacristía,/ devota de Frascuelo y María,/…". "Sastipen Thaj Mestipen": "Salud y Libertad" en gitano.

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