Análisis

alfonso roldán

Director del Área Internacional de Bodegas Williams & Humbert

Peter Dauthieu, el sabio mercader de vinos

Tras medio siglo de carrera profesional en el sector del vino puedo decir, sin temor a equivocarme, que el recorrido profesional de cada uno de nosotros se va definiendo y conformando a lo largo de los años, en virtud de las personas que nos han ido acompañando a lo largo de nuestro camino. Personas que nos influyen y dejan una huella imborrable en aquellos que han tenido la suerte de trabajar codo a codo con ellos. Peter Dauthier, quien tristemente nos ha dejado este pasado mes de diciembre ha sido para mí, sin ninguna duda, una de esas personas.

Tuve el inmenso honor de conocer a Peter en el año 1985. Yo llevaba por aquel entonces quince años trabajando en las Bodegas Williams & Humbert y Peter contaba ya con una importante trayectoria en el mundo del vino. Fue en ese año- y a raíz del cierre de la distribuidora Hedges & Butler del grupo BASS-cuando Williams & Humbert y Ehrmanns deciden iniciar juntos una nueva andadura. Con el objetivo de asegurar la continuidad de las marcas de nuestras bodegas en las diferentes operadoras del grupo BASS Charington y otras compañías independientes en las diferentes regiones de Inglaterra, Peter y yo iniciamos un viaje a lo largo y ancho de todo el país. Durante 45 días recorrimos toda Inglaterra en coche y en tren. A este viaje, le seguirían más tarde otros por diferentes zonas vinícolas de Francia, Alemania e Italia. Sin duda, una experiencia inolvidable en la que tuve el privilegio de conocer muy de cerca a Peter Dauthier y aprender de sus grandes cualidades, tanto humanas como comerciales. Gracias a este experto "wine merchant", tuve la enorme suerte de descubrir y de aprender acerca de los vinos del Ródano, Loira, la Toscana o Champagne y comprobar el magnífico catador de vinos que era Peter. Alguien con un don especial, quien además de poseer una magnífica nariz para el vino, podía explicar sus contenidos organolépticos con todo lujo de detalles y de una forma magistral. No en vano, dedicó su vida al comercio de vinos procedentes de las más importantes zonas vinícolas, tanto del Viejo como del Nuevo Mundo. Ni que decir tiene, pues es por todos sabido, de la gran pasión que sentía por la ciudad de Jerez, a la que le unían lazos familiares, y por nuestros vinos. Y el profundo conocimiento que tenía acerca de ellos. Peter ha sido, sin duda, uno de los mejores embajadores que ha tenido el Marco de Jerez y todos los que trabajamos en este sector tenemos una deuda de gratitud hacia él. El homenaje previsto por parte de las bodegas representadas en Fedejerez a instancias de su presidente, Evaristo Babé, es más que merecido.

Dotado de una extraordinaria inteligencia, gran observador y poseedor de una educación exquisita, Peter fue un hombre sencillo y cercano que jamás presumió de nada. Este último rasgo, su humildad, en alguien dotado de tan grandes cualidades, es quizá para mi lo más notable de su personalidad y lo que me lleva a concluir que, además de inteligente y gran profesional, Peter era un hombre sabio.

Peter Dauthier supo recoger el testigo de su padre, atesorando los conocimientos aprendidos de él en aquella primera tienda de vinos en Horsham y toda la herencia de sus antepasados franceses y escoceses. Pero igualmente supo transmitirlo. Pues no cabe duda de que sus hijos, Peter y Paul, son dignos sucesores del legado que ha dejado este sabio mercader de vinos en esta difícil tarea de vender vino alrededor del mundo

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