Manuel Campo Vidal

La confianza en los políticos se desploma

No sería descabellado formar un grupo en el Congreso por la España que se ve desatendida

09 de septiembre 2019 - 01:41

Tanta parálisis por el bloqueo parlamentario está llevando a un desplome de confianza en la política. No sólo las encuestas lo reflejan, mientras se endurecen las opiniones que se escuchan a diario ("que se no le pague hasta que resuelvan", "que los despidan como se haría en una empresa privada", etc). Da la sensación de que algunos sectores de la sociedad civil, ante la parálisis política, tiran por su cuenta porque poco esperan.

Así, sectores económicos de Barcelona, tan castigada por una ola de delincuencia que casi a diario genera noticias lamentables, se reúnen para proponer medidas legislativas y de gobierno a fin de atajar una situación que tanto daño hace a la ciudadanía y a su reputación internacional. En ese movimiento está el propio Foment del Treball, o sea, la primera patronal. Sus propuestas son, en realidad, las que deberían hacer, y no hacen, el Congreso y el Parlament; y combaten así la inacción de gobierno del Ayuntamiento y de la Generalitat. La izquierda que lidera Ada Colau fue demasiado pasiva con la delincuencia y con los antisistema y ahora recoge los frutos. Entretanto, la derecha que representa Quim Torra sigue con sus delirios independentistas sin ocuparse de gobernar. El último capítulo es soñar que, tras la sentencia del procés, en Cataluña suceda como en Hong Kong, donde una movilización extraordinaria dobló el brazo de Pekín. Así que de la "Cataluña como Dinamarca" de Pujol, pasando por el riesgo de la "Cataluña como Kosovo" de Puigdemont, vía declaración unilateral de independencia, ahora se propone por Torra el espejo de Hong Kong.

Giremos la vista a la España vaciada donde sigue la reclamación de medidas para una población que resulta vital para las ciudades por el suministro de alimentos y el mantenimiento del medio ambiente tan castigado. Que nadie crea que con la manifestación del 31 de marzo en Madrid todo acabó. Al contrario, fue el punto de inflexión. Se multiplican las plataformas de reivindicación; sólo en la provincia de Teruel hay ya varios movimientos coordinados: en el Bajo Aragón, en las cuencas mineras y en otros lugares, además del germen fundamental que fue, y es, Teruel Existe. Y lo mismo en otras provincias. Deben saber los partidos que entre las medidas que se debaten está la de presentarse a elecciones con la marca España Vaciada. Sería el "todos a una" frente a un sistema parlamentario que legisla pensando sólo en las ciudades. ¿Utopía? No tanto. Igual que hace cinco años surgieron en España partidos nuevos, que hoy ya suenan tan viejos como los que había, no sería descabellado componer un grupo parlamentario en el Congreso o el Senado por la otra España, la que se siente desatendida.

Y añadan algo más en el plano de la economía: hay un segmento de población, el de los mayores de 65 años, cada vez más numeroso y poderoso. Permanezcan atentos al segundo Congreso de Economía Senior que se prepara para finales de octubre en Madrid. No sólo interesa a la población de esa franja de edad: las empresas han detectado que ese es un segmento de consumo de gran interés y por eso lo apoyan. La antigua tercera edad muestra su vitalidad y sus posibilidades porque desconfía también de que la política solucione sus problemas. De nuevo en este caso, política por un lado y sociedad activa por otro.

Nadie es capaz de saber si se repetirán elecciones o no. El tiempo se agota y los partidos ya van reservando espacios publicitarios. Si eso sucede, estos y otros ámbitos de la sociedad civil intensificarán su acción porque la parálisis superará de largo el medio año. Y no se puede garantizar que no se repita el numerito fatídico del bloqueo a la investidura, por lo que podemos terminar el año sin Gobierno.

Entretanto, el mundo está agitado. Por suerte, Italia se recompone arrinconando, de momento, la tentación neofascista de Salvini, pero el Brexit es indomable y la economía europea se atrinchera. Los datos empeoran. El asunto es: o hacen política de una vez o la sociedad civil toma el mando.

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