¿Dónde está el libro de la candidatura Jerez 2031?

05 de marzo 2026 - 03:05

Parece ser que Jerez defenderá el 10 de marzo y ante un jurado internacional su candidatura a Capital Europea de la Cultura en 2031. Por ello resulta difícil de comprender que un proyecto que se define a sí mismo como colectivo, participativo y abierto no sea todavía mínimamente conocido por la ciudadanía a la que se le pide implicación.

La candidatura de Jerez de la Frontera a Capital Europea de la Cultura 2031 se presenta como una oportunidad histórica para repensar la ciudad desde la cultura, pero ese planteamiento pierde fuerza cuando el principal documento que articula la propuesta —el libro de la candidatura— no es accesible y no forma parte del debate público.

La Capitalidad Europea de la Cultura no es un simple reconocimiento honorífico ni un escaparate puntual. Es, ante todo, un proceso. Un proceso largo y exigente que obliga a las ciudades candidatas a reflexionar sobre su identidad cultural, su modelo urbano, su relación con el territorio y su capacidad para integrar a la ciudadanía en una visión compartida de futuro. Por eso, en Europa se valora tanto el contenido del proyecto como la forma en que este se construye.

En ese contexto, la falta de acceso público al documento base de la candidatura genera una contradicción difícil de obviar. No se puede apelar a la participación sin ofrecer información suficiente. No se puede pedir que la ciudadanía “se sume” a un relato que no conoce. La cultura común no nace de consignas, sino del conocimiento compartido y del debate informado.

La experiencia de otras ciudades candidatas en procesos similares demuestra que la transparencia no solo es posible, sino que suele ser una de las claves del éxito. En la candidatura de San Sebastián a Capital Europea de la Cultura 2016, por ejemplo, el proyecto cultural fue accesible desde fases tempranas y se acompañó de espacios de discusión pública, talleres ciudadanos y foros abiertos. El resultado no fue un documento cerrado, sino un relato que fue madurando con aportaciones diversas y que terminó generando un fuerte sentimiento de corresponsabilidad.

Algo similar ocurrió en Matera, Capital Europea de la Cultura en 2019. Allí, la candidatura se construyó desde la idea de “todos somos ciudadanos culturales”, y el acceso a los documentos estratégicos fue clave para implicar a una población que, inicialmente, no se veía reflejada en un proyecto de dimensión europea. La transparencia permitió convertir una iniciativa institucional en un auténtico proyecto de ciudad.

Incluso en candidaturas que no resultaron finalmente elegidas, como la de Córdoba para 2016, el proceso dejó un poso positivo gracias a la difusión pública de los planteamientos, la apertura al debate y la incorporación de agentes culturales y sociales desde el inicio. En estos casos, el valor del proceso superó al del resultado final.

No se trata de cuestionar el trabajo técnico ni la calidad del proyecto, sino de reforzarlo. Abrir el libro de la candidatura al escrutinio público no debilita la propuesta; al contrario, la legitima. Permite detectar carencias, sumar ideas, generar complicidades y, sobre todo, hacer que la ciudadanía se reconozca en el relato que se quiere presentar a Europa.

Si Jerez aspira a proyectarse como una ciudad culturalmente madura, abierta y participativa, el primer paso coherente hubiera sido compartir el conocimiento que sustenta su candidatura. La transparencia no es un gesto accesorio, sino una condición básica para que la Capitalidad Europea de la Cultura sea algo más que un objetivo institucional.

Solo desde el acceso a la información y el diálogo real puede construirse un proyecto cultural sólido, creíble y verdaderamente colectivo.

Y eso, se gane o se pierda, es lo verdaderamente importante.

stats