1964: celebración del 75 aniversario de la llegada de los marianistas a Jerez (I)

El alcalde Tomás García Figueras impone la Medalla de la Ciudad a Francisco Armentía.
El alcalde Tomás García Figueras impone la Medalla de la Ciudad a Francisco Armentía.

16 de febrero 2026 - 05:32

Los actos conmemorativos del 75 aniversario de la llegada de los marianistas a Jerez fechó en la mañana del domingo 24 de mayo de 1964 digamos que su más significativa referencia. Principiaron los actos a las once de la mañana en el colegio Nuestra Señora del Pilar -en cuya iglesia fue oficiada una misa por el obispo auxiliar y vicario general de la archidiócesis de Sevilla doctor José María Cirarda Lachiondo-. La asistencia fue, a todas luces, masiva. No faltaron los padres de familia ni antiguos alumnos del colegio marianista, así como la comunidad de la Compañía de María de Jerez y Cádiz. El obispo, a su llegada, recibió el saludo del alcalde Tomás García Figueras y del director del colegio reverendo padre Luis Perea. Las autoridades y el claustro de profesores ocuparon los asientos reservados para protocolo. Monseñor Cirarda, la sagrada cátedra para así explicar que la lectura del Santo Evangelio no pudo ser más expresiva ni más acorde con la efeméride marianista, en tanto han sabido cumplir el mandato de Dios “id y enseñad a todos los hombres”.

Los marianistas, a través de su dilatada vida en Jerez, no dudaron en marcar un espíritu profundo y mariano, logrando altas metas educativas y espirituales. Monseñor Cirarda expresó un agradecimiento y un deseo: el primero elevado al Altísimo “por la ayuda que ha venido prestando durante estos 75 años a la Compañía de María” y, seguidamente, en segundo lugar, “para que siga en los tiempos futuros, asistiendo a los marianistas en su tarea educadora”. Finalizada la eucaristía se entonó por el coro de la escuela un solemne Te Deum de acción de gracias. Algunos minutos más tarde autoridades y representantes institucionales se dirigieron al patio de acceso al colegio, donde había instalada una tribuna al efecto del homenaje que a continuación se verificaría. La presidencia estaba integrada por el alcalde Tomás García Figueras; obispo auxiliar Monseñor Cirarda; asistente general de la Compañía de María reverendo padre Francisco Armentía; director del colegio del Pilar reverendo padre Luis Perea: padre Victoriano Pardo y director del colegio San Juan Bautista Lorenzo López. Pudo observarse, a la izquierda de la mesa presidencial, otra tribuna ocupada por el Ayuntamiento en pleno.

Se inició el acto con unas palabras del señor Cantos, quien dijo que cumplía el grandísimo honor de tributar este homenaje a los religiosos marianistas de Jerez en nombre de todas las asociaciones que les están vinculadas. Tras recordar la llegada de los padres marianistas a Jerez y hacer una sinopsis histórica de su dilatada vida, subrayó: “Por todos los antiguos y los actuales, va nuestro reconocimiento y el agradecimiento de Jerez, plasmadas en estas dos placas que acabamos de descubrir. En una consta los nombres de los profesores; en otra, la figura el padre Chaminade”. Posteriormente hizo uso de la palabra Rafael Caballero Bonald. Dictó un elocuente discurso en prosa poética a través de cuyo contenido destacó “la labor de los marianistas como forjadores de hombres que han sabido en todo momento abrirse el camino de la vida porque habían recogido una formación basada en el bien y en la verdad”.

Por el secretario mayor del ayuntamiento de Jerez fue leída el acta de la sesión a partir de cuyo orden del día por unanimidad se aprobó la concesión de la Medalla del Oro de la Ciudad a los religiosos marianistas establecidos en la localidad. A continuación el alcalde Tomás García Figueras se extendió en consideraciones para comenzar desgranando los dilatados y notorios servicios prestados a Jerez por la congregación marianista durante el largo y provechoso periodo de tres cuartos de siglo. Abundó en cómo está incardinación redundaría en el progreso de la sociedad: “La Medalla de la Ciudad -añadió-, que me honró imponiéndoos, hoy tiene una doble significación: premia y reconoce cuanto hicisteis y os alienta para que sigáis juntos esos caminos paralelos que han de daros muy legítimos galardones y han de hacer grandes a Jerez y a España”. Y, entre la calurosa salva de aplausos, el alcalde impuso la Medalla de Oro de la Ciudad al padre Francisco Armentía, asistente general de la congregación.

¿Qué dijo el padre Armentía?: “Dios os pague vuestra caridad. Los padres de familia, antiguos alumnos y las asociaciones tambien son el colegio de los marianistas. Por ello, este homenaje igualmente es para ellos, que nos han confiado sus joyas más premiadas, sus hijos, que son los nuestros y por los que hemos puesto todo nuestro sacrificio, confianza, responsabilidad y una absoluta entrega. Muestro mi gratitud al alcalde, que además de alcalde es antiguo alumno, pero ahora no miro al alumno que fue… sino a quien preside la ciudad para agradecer la hospitalidad que Jerez nos ha ofrecido”.

stats