CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

Ejemplos de la nueva generación cantaora

NO cabe duda que existe una tendencia dentro del arte flamenco que busca la renovación del género. A veces de una forma demasiado audaz y otras con cierto sentido de responsabilidad. Y la organización de la VI Suma Flamenca, dirigida por el flamencólogo Juan Verdú, ha tenido el acierto de presentar en una misma función a dos cantaores jóvenes y valiosos, que pueden considerarse de los más significativos de la nueva generación del género. Un acierto, repetimos, porque le sirve a los aficionados fetén para comprobar que el arte de sus desvelos tiene patente de continuidad, valiéndose de la tradición para llegar a la búsqueda de nuevos matices y giros dentro de los estilos básicos y festeros.

Así, Juan Valderrama, partiendo de la herencia artística paterna, pone en alza lo que el mismo llama "sonidos blancos", creando un concepto nuevo en torno al cante, evocando los ecos de figuras como Pepe Marchena o Manuel Vallejo.

Y Arcángel pone su empeño interpretativo en ofrecer con su decir un "olor a tierra". a los orígenes, para encontrar nuevos caminos en el desarrollo del arte andaluz. Desde tan sustanciosas premisas, ambos intérpretes intentan conseguir la apreciación general.

En primer lugar ocupó el escenario Juan Valderrama. Con una canción de presentación personal inició su programa, seguida de otra atangada y con temática de protesta, indignada, diríase, para continuar con un homenaje a Morante y unas solerares ilustradas por la bailaora Pilar Astola. Después, colombianas marcheneras, siguiriyas más clamorosas que dolientes, malagueñas -quizás el estilo donde más luciría-, tarantas y fandangos.

Por su parte, Arcángel, que desarrolló un amplio repertorio, tras giros levantinos y aires fandangueriles, se centró por siguiriyas -"Mira que te encargo,/ que cuando yo me muera/ con las trenzas de tu pelo negro/ me amarren las manos"- , rematadas con la cabal de Juanichi El Manijero, soleares -"Cuando pasé por tu puerta/ cojí un puñao de papeles/ y se me volvieron mosquetas"- alegrías rancias y una larga ristra de fandangos, interpretando preferentemente coplas tradicionales.

Apuntemos finalmente que lo guitarristas merecieron verdaderamente los aplausos recibidos del respetable público. Un público que con sus continuas ovaciones fue sumamente generoso con los dos cantaores.

En cuanto a conclusiones con respecto a lo concerniente a esa posible evolución del género, según las actuaciones reseñadas de los dos jóvenes cantaores se trata de una tentación presente, que en algunas interpretaciones se denotan, pero que realmente no afrontaron abiertamente. Seguramente tienen conciencia de que no es fácil conseguir tamaña evolución sin desvirtuar los estilos.

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