Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
Ya conocen la polémica del pin parental: la negativa de padres a que sus hijos asistan a actividades complementarias fuera del currículo formal cuando consideren que sus contenidos puedan ser “intrusivos” para la “conciencia” de los menores, vulnerando el derecho a educar a sus hijos de acuerdo con sus creencias o ideologías que en este caso se asocian a la derecha más reaccionaria y la religiosidad fundamentalista .
Desde el lado opuesto se va más lejos. Recientemente Andalucía Laica y una decena de asociaciones han promovido una campaña instando a no matricularse en la asignatura de Religión y pidiendo que ésta salga del currículo escolar. Lo curioso es que sus argumentos son muy parecidos a los de sus opuestos del pin parental. Según ellos “provoca la segregación del alumnado en función de las creencias de sus padres y madres, vulnerando el derecho a la libertad de conciencia”. ¿Y la enseñanza de las Matemáticas con “sentido socioemocional” o el “enfoque de género” en todas las asignaturas no lo hace? Y van mucho más lejos al condenar las creencias religiosas como atentatorias contra la razón y los derechos humanos: “Hay contenidos del adoctrinamiento y proselitismo religioso que entran en contradicción con la razón, la ciencia y con los derechos humanos, como la libertad de orientación sexual y la libertad de las mujeres, el origen de la vida y del universo, el pensamiento crítico y la autonomía personal”. Se han cargado tres mil años de pensamiento, creación y avance en derechos inspirados por Atenas, Roma y el judeocristianismo, reduciendo a todos los creyentes al estereotipo de los integristas del cinturón bíblico estadounidense.
Asombrosa, grosera e ignorante intolerancia en quienes se dicen defensores de la razón. En La idea de Europa escribió George Steiner: “La idea y la sustancia de Europa tiene su origen en una primordial dualidad: la doble herencia de Atenas y Jerusalén. Esta relación, a la vez conflictiva y sincrética, ha tenido parte en la discusión teológica, filosófica y política desde los Padres de la Iglesia hasta Lev Chestov, desde Pascal hasta Leo Strauss. Ser europeo es tratar de negociar, moralmente, intelectualmente y existencialmente los ideales y aseveraciones rivales, la praxis de la ciudad de Sócrates y de la de Isaías”. Estos tipos están más por el integrismo laicista y la censura que por esa “negociación” moral, intelectual y existencial.
También te puede interesar
Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Privados fuimos
Postdata
Rafael Padilla
Padre mío
Lo último