José Manuel Grandes Merello

Voces de Sudamérica

Si me diesen a elegir un momento y un lugar para nacer, elegiría cualquier país de Latinoamérica en los años 60.

Soy un gran admirador de la cultura popular latinoamericana, cultura siempre con mayúsculas y el periodo, la década de los 60 , momento donde se produjo la gran eclosión de los folclores y las nuevas olas estilísticas: bossa nova brasilera, el tango y el folklor puro del Noroeste de Argentina, la nueva trova cubana, la nueva canción chilena, las milongas uruguayas, el folkclore-criollo peruano...

Amo sus armonías sencillas y pegadizas, amo su pureza tonal, sin edulcorantes , venero su uso y re-creación del idioma y admiro su temática, siempre variada, reivindicativa, política y sentimental.

Muchas composiciones eran finas en su contenido, omitiendo lo burdo y soez, soplo y culmen de belleza..., no como ahora, donde la alusión a la ordinariez es fuente de ingresos seguro, para parte del mercado musical.

Creo que las canciones, como los poemas, brotan de la experiencia de la vida y una etapa tan fecunda, es señal de que había creadores capaces de loar, las cosas interesantes que sucedían.

Muchas de ellas, fruto de la conquista de derechos, de la lucha contra las dictaduras o del puro gozo del sentimiento patrio.

La trova y la juglaría de entonces y de aquellos países tan hermosos, pretendían con su voz, narrarnos e inventar un porvenir mejor, un anhelo de esperanza, una expresión de luz...las canciones, a veces, eran cuentos bucólicos para hacer soñar a un público, generalmente sufridor y por eso tendían a ser una terapia contra el dolor.

Por otro lado, gran parte de los trovadores que triunfaron en esa época, adolecían de la formación elemental en música y, algunos de ellos, como Jorge Cafrune, gran cantor del folklor argentino, se consideraban "orejeros", o sea, cantaban y componían por puro oído. 

Lo que da a entender que, en aquella época, había un alto grado de atención, muy importante para potenciar la creatividad y desarrollar tu carrera artística.

Cuán de verdad hay en una canción bien escrita, que pretende remover las conciencias y apuntar hacia la Esperanza.

Que aquellos que quieran seguir creando belleza y sepan hacerlo, que lo hagan y que no dejen de fijarse en las grandes voces de Sudamérica, que rendían tributo a la vida, a la justicia y a la libertad creadora y verdadera.

Aquí dejo alguno de sus nombres: Eduardo Falú, Violeta Parra, Jorge Cafrune, José Larralde, Chabuca Granda, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Roberto Goyeneche, Jorge Fandermole, Virgilio Expósito, Joao Gilberto, Mercedes Sosa, Chico Buarque, Caetano Veloso, Vinicius de Morales, Alberto Cortez o Alfredo Zitarrosa entre otros...

Todos, almas inmortales, pues aunque la mayoría de ellos no estén, siguen sonando y viviendo en sus inolvidables composiciones.

"Si se calla el cantor, calla la vida" decía Horacio Guarany. Pues eso.

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