Tierra de nadie

Alberto Núñez Seoane

El día del ‘Culicagado Especial’

20 de marzo 2023 - 02:04

La increíble capacidad humana parar superar los límites del universo en el que impera el vacío mental de lo estúpido, es inconmensurable.

  • - Buenos días, María, ¿va a venir tu persona especial? -preguntó alguien que trabaja como “profesora”, y creo que aún sigue en ello…-
  • Perdone, no la entiendo, ¿a qué persona especial se refiere? -respondió la alumna-
  • - Bueno, quiero decir tú papá -contestó alguien que se supone “docente”, y es mucho suponer-
  • - ¿Y por qué no me pregunta usted por mi papá? -inquirió, aún curiosa, María, la sorprendida y patidifusa alumna-
  • - Bueno verás -continuó la persona que cobra por trabajar en un colegio para “educar” a los chavales-, es que ya no se dice “papá” ni “tu padre”, ahora hay que decir “tu persona especial”, ¿sabes?
  • - Pues no sabía nada de eso, profesora, -dijo María-, ¿y … por qué no puedo llamar “papá” a mi padre; o por qué no puedo decir que es el santo de “mi padre”? -añadió, la chica- ¿es que ahora he de decir que es el santo de “mi persona especial”? -concluyó-
  • - Mira, hija de tu persona especial -se aprestó, paciente, solicita y comprensiva la “maestra”, eso dicen que es, a aclararle a su alumna- , “es que ahora hay muchos tipos de familias, ¿sabes?, hay monoparentales, hay… por ejemplo, cuando son “dos madres” o “dos papás…”” -este último entrecomillado es traslado literal del audio enviado por una insigne “docente” a las madres y a las personas especiales (padres, pero ya no se dice) del grupo de progenitoras y personas especiales (padres, pero, repito, ya no se dice), que tuvieron a bien engendrar a las desafortunadas alumnas e hijos de madres y personas especiales, es decir: alumnos, que están al amparo de la sapiencia, amplitud de miras, tolerancia e ilustración de la que, sin duda, es hija de una madre, nadie tiene dos como nuestro personaje aventura, y de una persona especial, tampoco nadie tiene dos, como la intrépida vuelve a suponer (te digo que ya no se dice “padre”, ¡hombre!, ¡o mujer!, ¡o persona especial, no insistas)-
  • - ¿Y qué tiene qué ver que ahora haya muchos tipos de familias con que yo le pueda llamar “papá” a mi papá, o que pueda celebrar el cumpleaños de mi papá, o el “Día del padre”, y no el de “mi persona especial”, maestra? No lo entiendo -volvió a preguntar la desconcertada alumna-
  • - Yo tampoco lo entiendo, hija de tu madre y “tu persona especial”, a la que no debo llamar “padre”, ni creo que haya nadie, cuerdo, que lo llegue a comprender; ni nadie, razonable, que lo deba admitir; ni nadie, con más de dos neuronas en su cerebro y un mínimo de sensatez, que lo pueda asumir, lo que pasa es que, repito, ahora hay muchos tipos de familias… y bla, bla, bla, –lo de “yo tampoco lo entiendo” ni lo que va desde “ni creo” hasta “asumir”, lo escribo yo, por desgracia no lo dijo la “docente”, lo que resta y lo que sigue, sí-. “Pero recuerda -prosiguió la “filósofa”-, puede ser del primo Jaime, que es el más “guay”, o de los abuelos, o de la familia, o de cualquiera, pero no del padre, ya no se dice “Día del padre”, si no de tu persona especial”, ¿vale?”
  • - Lo siento, profesora, sigo sin comprenderlo -reclamó, atribulada, María- ¿Usted no le llama papá a su padre, su padre no se lo llamaba al suyo, o sea, al abuelo de usted?, y si se lo llama, porque lo es, ¿por qué motivo inteligible, causa lógica, o razón asumible, no se puede celebrar, festejar y compartir el día de una de las personas más especiales, importantes y queridas en nuestras vidas como es papá, mi padre, y no el primo Jaime, que aunque sea “guay”, no es mi padre?

Vamos a colocar, ahora, unos discretos puntos suspensivos, así: … … … Ya está, continuamos, para concluir.

Lo espeluznante de semejante caricaturizado disparate, no es que haya personas que piensen como este personaje, que parece sacado de una viñeta de las historietas de “13 Rúe del Percebe” -junto a Anacleto, Rompetechos, Carpanta, Zipi y Zape o Pepe Gotera y Otilio-, cada cual puede pensar cómo y lo que tenga a bien, ¡faltaría más!; lo desolador, terrible, enloquecedor y “quasi” apocalíptico, es que personas que acumulan en el parque de atracciones de su condicionado cerebro, “convicciones”, por no escribir payasadas, memeces, bobadas, necedades, chorradas o estupideces, como sobre la que hoy escribimos, y las hacen suyas sumándolas a su credo personal, puedan llegar a tener la ocasión -que llegan a tenerla-, y la aprovechen -que la aprovechan-, de adoctrinar, es decir: de intentar imponer el disparate inasumible a lo razonable, bien sea a sus alumnos -como en el caso que nos ocupa-, bien a los ciudadanos -cuándo de políticos se trata-.

Lo único bueno de todo este grotesco desafuero es que los humoristas tendrán nuevo material disponible para sus sátiras, chistes, bromas, mojigangas, chirigotas, parodias, payasadas, bufonadas, burlas y gansadas varias. Algo es…

Y antes de despedirme, quiero, como padre de dos hijas maravillosas, hacer una propuesta a la lumbrera que, en esta historieta, instruía a María: en lugar del “Día de la persona especial”, o “Día del primo Jaime, que es muy “guay””, puede usted batallar para que el próximo año, en este ya no le da tiempo, los hijos de todos los padres que en el mundo son, celebren “El Día del Culicagao”, así, sin la “d” de “cagado”, queda más “guay”; nos honraría usted, a todos los padres, si lo consigue, ¡“profesora”!

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