Las dos orillas

El falso progresismo

Pedro Sánchez debería poner la línea roja de la dignidad con los ministros podemitas

Las guerras son malas para la humanidad, siempre es preferible la paz, pero la paz se debe basar en la justicia. En España, la guerra provocada por la Rusia de Putin, con su invasión de Ucrania, ha servido para retratar a algunos falsos progresistas de Podemos, que son muy carcas. Viven anclados en el mundo de hace 70 años, cuando el comunismo mundial dependía de la Unión Soviética y tenía a EEUU, la Europa libre, la democracia y la libertad como enemigos. Actúan, además, con una ideología marxista de manual, que es de lo más antigua, pues se refiere a otro mundo ya inexistente, el del siglo XIX. Está por ver que un filósofo inteligente, como era Karl Marx, hoy fuera marxista del Marx viejuno. A lo mejor era de centro-izquierda, como diría Maduro el de Venezuela.

Maduro el de Venezuela, en un discurso, afirmó que Putin es "el gran líder de la humanidad". Venezuela no participó en la votación de la ONU en la que 141 países condenaron la invasión cometida por Putin en Ucrania (Venezuela no votó por no condenarlo), en la que sólo Bielorrusia, Corea del Norte, Siria y Eritrea justificaron a Rusia. Entre los 35 países que se abstuvieron estaban China y Cuba. Maduro también dijo, en ese discurso, la siguiente perla cultivada: "Yo estaba leyendo un periódico de centro-izquierda de España, llamado Público, plegado totalmente a la campaña imperialista de EEUU contra Rusia, lamentablemente, porque es uno de los pocos periódicos más o menos neutrales que había en la prensa española". Lo del centro-izquierda no deja de tener gracia. El resto ya se ve.

Maduro es un como un Putin lenguaraz, pero a lo cutre y chungo. Maduro goza del apoyo de un sector amplio del podemismo español. El mismo sector (o sea, el de Pablo Iglesias y sus títeres) que no quiere enviar armas a Ucrania mientras los masacran, quizá para que los masacren con más comodidad. Son pacifistas de mentirijillas. Y a ellos se unen los de Izquierda Unida (o sea, los del PCE), que siguen manifestándose contra la OTAN, guiados por su nostalgia de la Unión Soviética, que tanto ayudó al PCE, cuando Carrillo y la Pasionaria no eran eurocomunistas. Como dijo Edmundo Bal, el portavoz de Ciudadanos, a los ministros podemitas lo mejor es echarlos. Pedro Sánchez debería poner la línea roja de la dignidad con los ministros podemitas. Sólo Yolanda Díaz se desmarcó.

Al falso progresismo, tan carca, le sobra el pelo de la dehesa de la guerra fría, que ya no existe. Ahora se ha montado una guerra caliente. Y, como otras veces, hay que elegir entre la libertad o la tiranía.

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