Jerez íntimo
Marco Antonio Velo
Jerez: amanece el Lunes Santo de 1976
El hilo de Penélope, como la sombra del ciprés de Miguel Delibes, se alarga indefinidamente. Y también ondea sin efecto boomerang, como las señales que cifran la solución de ‘La prueba del laberinto’ en la novela de Sánchez Dragó -ganadora a la postre del Premio Planeta 1992-. ¿Adivina adivinanza? En atención a mi predilección por el autor, Fernando, y a mi devoción por el protagonista de estas páginas, Jesucristo, suelo releer su prosa de cuando en vez. Y desentrañando la madeja de un trabajo académico -en el que ando metido tampoco de hoz y coz- sobre la publicidad en los años del tardofranquismo y de los germinales de la transición española, me doy de bruces con las promociones comerciales jerezanas de abril de 1976 -a la que dedicaré un ‘Jerez íntimo’ próximamente- y, a su vez, con una duda generada -a raíz de mis pertinentes consultas- a propósito del estreno -por partes- del conjunto escultórico de la sin par Hermandad de la Coronación de Espinas. Establezco un siempre enriquecedor diálogo con el gran cofrade de la Albarizuela Jesús Lucena. Juntos espigamos datos y moldeamos la investigación. Pero pongámonos en situación. Amanece el Lunes Santo de 1976 en Jerez, 12 de abril…
Los cofrades jerezanos no cesaron de comentar, coincidentemente y durante toda la mañana, el impacto que causó el misterio de la Coronación de Espinas tras la incorporación -el encargo data de 1975- de tres nuevas imágenes -dos romanos y un sanedrita- talladas por Luis Álvarez Duarte (aún faltaría la suma de un segundo sanedrita que en la Semana Santa de 1977 completaría el grupo escultórico tal como lo contemplamos a día de hoy). Se elogiaba en todas las tertulias más o menos improvisadas -así como en los plurales mentideros- la expresividad y el dinamismo de las mismas. Álvarez Duarte concibió una obra redonda. Todo cuanto acontecería durante la tarde noche del Domingo de Ramos aún latía en las sienes del exquisito paladar de los cofrades más puristas. El tiempo del primer día de la Semana Santa amaneció sin embargo insuflando inseguridad en los jerezanos. Ciertos quiebros tan solo aparentes de la climatología proyectaron como un asustadizo respingo en quienes temían el peor presagio para una tarde noche de cofradías de otra parte tan soñada por niños y adultos. Poco a poco, a medida que el reloj alcanzaba el mediodía, las dudas se despejaron tanto como los cielos jerezanos cuyo color se identificó con el azul predominante en la impronta de la Hermandad de la Borriquita. Dios, de nuevo, en la ciudad (sus calles se pusieron, en un santiamén, de bote en bote). Desde la franja matutina, pasando no de puntillas por la vespertina, hasta alcanzar la nocturna.
La entonces Real e Insigne Iglesia Colegial acogió, a las diez de la mañana, la solemne procesión de palmas y misa por la Pasión del Señor, que fue oficiada por el obispo vicario de Jerez, monseñor Rafael Bellido Caro. A decir verdad, escasos fieles asistieron al primer templo de la ciudad. Bellido Caro estuvo asistido por los reverendos Cristóbal Romero Coloma y Carlos Huarte Gorría, así como por el abad José Luis Repetto Betes. La lectura de la Pasión corrió a cargo de los beneficiados reverendos José Caro García, Manuel Abad Fajardo y Claudio Huidobro. Bellido pronunció una elocuente homilía: destacó el sentido del amor de Dios para con los hombres en tanto en cuanto entregó a su Hijo por y para la redención del genero humano.
Subrayemos algunos apuntes destacables de las estaciones de penitencia de la tarde: por ejemplo que la Virgen de la Estrella estuvo acompañada por una banda de musica de El Viso. Otros subrayados: en la presidencia oficial del palio de Madre de Dios de la Misericordia figuró el general comandante militar de la plaza José Álvarez Arenas Pacheco; fuerzas de la Brigada de Infantería Motorizada XXII dieron escolta a los pasos de la cofradía en cuyo cortejo no faltó el característico grupo de romanos. Por motivos profesionales aquel año de 1976 el teniente hermano mayor de la Hermandad de la Coronación y fiscal de paso de María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción, Manuel Liaño Pérez, no pudo formar parte de la comitiva nazarena. Las Angustias refrendó un impactante testimonio de penitencia. Muchísimo público la acompañó sobre todo durante el itinerario de regreso. Por cierto: en la publicidad se visibilizaban los diseños creativos de marcas como Muebles Ragel, Tío Mateo – Palomino & Vergara, Vespa-Vespino Gilera, Joyería Agarrado -en calle Honda 19-, Marjesús, salón de belleza (Nuño de Caña 2 y 3), Tío Pepe de González Byass y Banco de Bilbao -que “cree en los derechos de la mujer”-.
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