Tribuna Libre

Susana Esther Merino Llamas

Manuel Alejandro: el corazón de poeta

Si buscamos el término “artista” en el diccionario, éste nos viene a decir que se trata de la persona que cuenta con la capacidad o habilidad necesarias para las bellas artes. Pero si dentro de este ámbito nos circunscribimos a lo relacionado con las letras o la literatura y, aún cerrando más el círculo, con la poesía, nos topamos de lleno con el vocablo “poeta”.

Y es que nuestro jerezano más internacional por su trayectoria y su más que buen hacer, Don Manuel Alejandro Álvarez-Beigbeder, nunca optó precisamente por atribuirse el apelativo de “poeta”, sino más bien, como ya le habrán oído o leído en alguna que otra ocasión, el de “escribidor de canciones”. Por todos es sabido que, independientemente de su magna obra como letrista del amor y del desamor, no en vano por sus arterias fluye la música en mayúsculas heredada de su progenitor, el colosal y también compositor de nuestra tierra, Don Germán Álvarez-Beigbeder.

De cualquier modo, y siempre desde el máximo de los respetos y admiración hacia quien recibirá por parte de la ciudad donde tuvo su cuna el más que merecido de los reconocimientos, me voy a permitir a través de estas líneas, no tanto llevarle la contraria (sería incapaz de tal osadía y absurdez) pero sí matizar las palabras que puedan casi definir su majestuoso currículo.

Porque, ¿a quién no se le ha puesto el corazón “En carne viva”? si no, que se lo pregunten a quien continúa siendo partenón de los escenarios, a Raphael…o ¿quién no perdió la cabeza por amor mejor que El Puma o quién pedía con más elegancia desde su garganta de terciopelo que no se rompiese la noche como lo cantara Julio Iglesias?... o ¿quién pronunció aquello de “Señora” con la rotundidez y el tronío con que lo hiciera la más grande, Rocío Jurado?...o ¿quién supo proclamarse rebelde con más candidez y dulzura que aquella inglesita de ojos verdes, Jeanette?...

Lo que está más cristalino que el vidrio de la copa con que brindaremos con motivo del justo tributo que se le va a conceder todos los que le admiramos y le admiraremos eternamente, es que lo mejor de nuestra vida se lo ha llevado cada uno de sus temas y que su “Procuro olvidarte” se trocará en un “Nunca olvidaré tus versos”.

De acuerdo, Don Manuel, usted es “escribidor de canciones”, pero es que para bucear hasta la escombrera del alma como solo usted sabe hacer poniendo en boca de los más grandes los sentimientos que salen de su inspiración hay que tener, como no podría ser de otra forma, el corazón de poeta.

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