La Crestería

Manuel Sotelino

300 euros cofrades

EL pago de tasas por un recurso o impugnación que se quiera elevar a la instancia eclesiástica se impuso no hace muchos años. Todo ello como consecuencia de los famosos votos por correo donde los sobres parecen tener patas. Fue una iniciativa llevada a cabo por monseñor José Mazuelos Pérez con el fin de parar el capricho personal de cualquier cofrade porque el presidente de la mesa electoral era vegano y el recurrente dueño de una carnicería. Eran clásicas las visitas al delegado para quejarse de cualquier historia como consecuencia del aburrimiento diario. 

Se impusieron las tasas y hubo que rascarse el bolsillo antes de entretenerse con una impugnación. Desde entonces, en la web del Obispado aparece la relación de ‘Tasas de la Curia Diocesana’. Hay un apartado que se denomina “Instrucción del expediente de resolución de impugnaciones”. Y ahí está la tasa a la que me refiero que asciende a un importe de doscientos euros de vellón. 

Se sabe de algunos casos en el que el interesado ha tenido que abonar 300 euros

A pesar de estar estipulado públicamente en una apuesta por la transparencia del órgano eclesiástico, se sabe de algunos casos en los que el interesado ha tenido que dejar trescientos euros en concepto de tasas por la instrucción de un expediente. Lo extraño es que el demandante accediera a un precio por encima del estipulado sin decir ni una palabra. Sí sabemos de una solicitud exigiendo la razón por la que se le cobraba cien euros de más. La respuesta fue el conocido silencio administrativo. 

Al marasmo normativo al que me refería la pasada semana se une la arbitrariedad de  los costes. Importe necesario para la Iglesia ya que toda resolución está acompañada del trabajo del instructor y o del órgano que resuelve. Hasta ahí todo correcto. Sin embargo, las costas deberían de ser las mismas. Y no sabemos si la razón se encuentra por el hecho de tener la melena rubia, seguidor del Xerez D.F.C. o por ser medio pensionista. Queda trabajo por delante para los nuevos tiempos que se advierten en la Iglesia Diocesana con la llegada de un nuevo prelado. Estoy convencido de que su labor en Asidonia-Jerez marcará una raya mucho más justa para el pueblo fiel.

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